<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><title><![CDATA[Treyvon Bryant]]></title><description><![CDATA[<p dir="auto">Treyvon Bryant<br />
Treyvon nació en Detroit, el 21 de Noviembre de 1999. Su padre, Derek, era<br />
originario de la ciudad mientras que su madre, Solani, era una inmigrante que<br />
había llegado al país desde Nigeria en busca de una vida mejor.<br />
Derek trabajaba en la construcción. No era mal hombre, pero bebía demasiado.<br />
Cuando se conocieron, Solani trabajaba como interna en la casa de una señora<br />
mayor con problemas de movilidad. Ella no tenía a nadie y Derek por aquel<br />
entonces era un chico encantador. El resultado fue un embarazo no deseado<br />
que tuvo como fruto a Treyvon. Su madre tuvo que dejar el empleo y al no<br />
tener los papeles en regla, no tenía derecho a ningún tipo de prestación. Se<br />
mudaron a Farmington Hills, porque era uno de los pocos sitios que podían<br />
permitirse. Tras nacer Treyvon se dedicaba únicamente a las tareas del hogar,<br />
lo cual detestaba. Se fue de Nigeria huyendo de un destino como el que le<br />
deparó su marcha a Estados Unidos. Tenía inquietudes, quería trabajar y ganar<br />
un poco de dinero para poder estudiar enfermería y ahora todo se había<br />
acabado y su función se limitaba a ser mujer florero. Nunca descuidó a su hijo<br />
mientras este era un bebé, pero tampoco sentía mucho apego por el niño ni por<br />
su padre. Al final Solani se marchó de casa cuando Treyvon tenía tres años y<br />
volvió a su país. Dejó al chico con su padre, ya que volver a Nigeria siendo<br />
madre soltera podría haberle traído problemas.<br />
Derek de repente se vio con un niño la que no sabía cómo cuidar. Nunca lo<br />
había hecho, para eso estaba Solani, pero no le quedaba otro remedio. Ya que<br />
no podía dejar de trabajar, lo mandó a una guardería pública, abarrotada de<br />
niños procedentes de familias con algún tipo de problema y lo recogía cuando<br />
acababa su jornada. Por suerte, el niño era muy pequeño y aunque los<br />
primeros días había echado de menos a su madre, al final dejó de preguntar<br />
por ella. Derek acabó acostumbrándose a hacer de madre y padre a la vez,<br />
aunque aún dejaba un poco que desear. En este tiempo conoció a varias<br />
mujeres, pero ninguna quería cargar con un hijo ajeno, por lo que desistió en<br />
rehacer su vida sentimental<br />
De pequeño, Treyvon era un chico muy risueño. Casi no parecía afectarle la<br />
miseria que engullía a su barrio el creciente alcoholismo de su padre. El día<br />
que comenzó a ir a la escuela pública, el chico estaba muy ilusionado, aunque<br />
la ilusión se desvaneció al pasar el primer mes. Le costaba mucho trabajo<br />
comprender las letras y los números e iba muy atrasado con respecto a su<br />
clase. Muchos chicos mayores se metían con los de su curso por el simple<br />
hecho de ser más pequeños. Treyvon detestaba la escuela y todo lo que<br />
suponía acudir a ella.<br />
Cuando Treyvon tenía ocho años, la constructora para la que su padre<br />
trabajaba quebró, dejándolo sin empleo. Esto hundió a Derek en la depresión y<br />
comenzó a beber a diario. Cada día cuando marchaba al colegio, Treyvon se<br />
encontraba a su padre tirado en el sofá, con una lata de cerveza. Cuando<br />
volvía de clase, seguía allí tirado bebiendo. Y cuando se iba a la cama. Treyvon<br />
tenía que prepararse su propia comida, pero como no tenía mucha idea, se la<br />
pasaba comiendo sándwiches de mantequilla de cacahuete y macarrones con<br />
queso.<br />
Las notas de Treyvon en la escuela fueron de mal en peor. Le costaba mucho<br />
leer y escribir. A veces le era imposible prestar atención y se quedaba<br />
garabateando el pupitre. Esto le costó más de una regañina en mitad de clase<br />
de sus profesores, que le dejaban en vergüenza delante de sus compañeros.<br />
En casa, el dinero que recibió su padre tras el despido se acabó. Llegaban a<br />
final de mes a duras penas con ayuda de un amigo de la familia, que les<br />
echaba una mano. Su padre intentaba conseguir algún trabajo nuevo, pero<br />
dada su adicción a la bebida, le era imposible conservarlo por mucho tiempo.<br />
Tras año y medio de hacer malabares con la economía familiar, un antiguo<br />
compañero de trabajo de su padre le ofreció dinero fácil y rápido. Así fue como<br />
su padre se vio envuelto con una organización criminal local. Usaban su casa<br />
para guardar grandes cantidades de droga. Treyvon los veía venir una o dos<br />
veces por semanas a guardar o a sacar cajas llenas de material. A veces su<br />
padre tenía que salir a hacer algún tipo de encargos y tardaba todo el día en<br />
llegar a casa. Solía traer comida de un restaurante por el que paraba camino a<br />
casa. Nunca había comido tan bien como por aquel entonces, aunque no<br />
merecía la pena por todo lo que tenían que aguantar.<br />
Poco a poco su vida se llenó de tipos extraños con pinta de peligrosos. Casi<br />
siempre al llegar a casa, su padre estaba reunido con dos o tres tipos. Derek lo<br />
mandaba a comer a la cocina y le decía que subiera a su habitación cuando<br />
acabase. En una ocasión que andaba buscando algo de dinero suelto por los<br />
cajones del armario de su padre, encontró una pistola. Treyvon la dejó en su<br />
sitió y no abrió la boca al respecto, pero no pudo volver a mirar a su padre de la<br />
misma manera.<br />
A Treyvon no le gustaba tener la casa llena de desconocidos. Aquellos tipos<br />
trataban a su padre como su sirviente y actuaban como los dueños del lugar.<br />
En muchas ocasiones, Treyvon fue objeto de sus bromas pesadas, pero no le<br />
quedaba otra que aguantarlos, ya que el dinero que entraba ahora en casa<br />
provenía de aquellos tíos.<br />
Llegó la hora de comenzar la secundaria, poco antes de cumplir los 13 años, ya<br />
que había repetido un curso anteriormente. Treyvon comenzó a asistir a un<br />
instituto cercano a su casa, donde había unos grandes detectores de metales<br />
para evitar que los alumnos colasen armas. Había un par de guardias de<br />
seguridad sentados en una garita a la entrada. Todo el instituto estaba lleno de<br />
grafitis y ofrecía una estampa decadente.<br />
Treyvon no era ni mucho menos el mayor de su clase. Había varios chicos y un<br />
par de chicas de su edad y un grupito de chicos que tenían quince años.<br />
Debían de ser más torpes aún que él para haber repetido tantas veces. Había<br />
una chica llamada Dinah, un año más joven que él y con pinta de empollona.<br />
En cuanto comenzaron las clases, Treyvon se dio cuenta de que su apariencia<br />
no engañaba: La chica era un auténtico cerebrito. El chico, que tenía mucha<br />
labia, conquistó a la chiquilla con palabras bonitas y gracias a ella comenzó un<br />
floreciente negocio en el que hacían trabajos de clase a cambio de 5 dólares.<br />
Sacaban un dinerillo considerable para gente de su edad a finales de mes y se<br />
lo repartían entre ambos, pero Dinah aceptaba más trabajos de los que podía<br />
hacer. Comenzó a agobiarse y apenas dormía ni comía. Treyvon intentaba<br />
convencerla para que no se echase atrás, pero ya casi a final de curso, la chica<br />
sufrió un ataque muy fuerte de ansiedad y sus padres decidieron cambiarla de<br />
centro. Treyvon decidió que no merecía la pena ir detrás de ella y que ya se las<br />
apañaría él solo. Al comenzar el siguiente curso, se las apañó para conseguir<br />
la llave de la sala de profesores, a la que hizo una copia. Cada vez que se<br />
acercaba la época de exámenes, Treyvon se colaba en la sala y descargaba<br />
las respuestas de todos los exámenes en un pendrive. Hacerlo le llevaba un<br />
par de días, ya que cada profesor tenía sus archivos en su propio ordenador y<br />
tenía que andar apagándolos y encendiéndolos, pero al final siempre se hacía<br />
con lo que había ido a buscar.<br />
Treyvon se hizo un chico muy popular. Todo el mundo le buscaba, todos<br />
querían ser sus amigos, pero a él le gustaba ir a su aire. Con el dinero que<br />
sacó de la venta de exámenes, se compró una playstation 3, la cual quería<br />
desde hace tiempo. Cuando su padre le preguntó de dónde la había sacado, le<br />
convenció de que había sido él mismo quien se la había comprado días antes,<br />
pero que seguramente no lo recordaba porque iba demasiado borracho.<br />
Treyvon dejó de ir a la escuela a los 15 años. No se molestó en volver a<br />
matricularse. Su padre tampoco hizo nada cuando se enteró. Se pasaba el día<br />
encerrado, jugando a videojuegos. A esa edad había desarrollado interés en<br />
las motos de cross, pero necesitaba dinero y conseguir un trabajo siendo un<br />
chico negro de 15 años y sin estudios era misión imposible. Hasta en el peor de<br />
los lugares lo rechazaban.<br />
Un día, tras salir a comprar comida, volvió a casa un poco más tarde de lo<br />
habitual. Los tipos para los que trabajaba su padre estaban allí en el salón,<br />
fanfarroneando y bebiendo, como siempre. Treyvon se acercó a ellos y les dijo<br />
que quería dinero. Los tipos comenzaron a reírse de él, pero cuando vieron que<br />
se quedaba allí parado mirándolos sin inmutarse, se dieron cuenta de que iba<br />
en serio. Le preguntaron qué sabía hacer y el chico les contó a lo que se había<br />
dedicado durante ese tiempo en el instituto. Eso les hizo mucha gracia, al<br />
parecer, porque no dejaban de mirarse y sonreír. Le preguntaron su edad y<br />
cuando Treyvon les dijo que pronto cumpliría dieciséis hicieron una mueca. Le<br />
dijeron que era demasiado joven, pero el chico insistió. El que parecía el<br />
cabecilla, un tipo de unos cuarenta años y con la cabeza lisa como una bola de<br />
billar se levantó y metió una mano debajo del sofá, de donde sacó una bolsa.<br />
Se la dio a Treyvon y le dijo que había unos 100 gr de marihuana divididos en<br />
bolsitas más pequeñas. Si la vendía toda y le traía el dinero en un par de días,<br />
le daría más.<br />
Treyvon subió hacia su cuarto, cogió un puñado de bolsitas y guardó el resto en<br />
un cajón. Se fue hasta un parque cercano donde unos chicos que solían ir a su<br />
instituto hacían grafitis. Aunque los chicos no eran muy amigables, cambiaron<br />
el tono con el que se dirigían a él en cuanto les mostró lo que tenía. Le<br />
compraron todo lo que llevaba encima.<br />
El resto fue pan comido. En esa ciudad se sabía todo y no había que ser ni<br />
muy listo ni muy hábil para saber quién te iba a comprar. Lo vendió todo antes<br />
de acabar el plazo y les llevó el dinero. El calvo se presentó formalmente. Su<br />
nombre era TJ y los matones que lo acompañaban se llamaban Maurice y Carl.<br />
Su padre se acabó enterando de que había ido a pedirle trabajo a TJ. Nunca en<br />
su vida lo había visto tan enfadado. Treyvon le gritó que era un hipócrita por<br />
enfadarse cuando él tenía droga guardada hasta en el tarro de las galletas. A<br />
raíz de esta discusión, su padre dejó de hablarle y se limitaba a tolerar su<br />
presencia cuando TJ estaba delante.<br />
Comenzó a juntarse con unos chicos de su edad más o menos que trabajaban<br />
para TJ. Solían ir por parques, institutos y bares a buscar nueva clientela.<br />
Sobre todo iban a por chicos jóvenes o gente que se iba de fiesta. Más de una<br />
vez les tocó salir corriendo de la policía. Por suerte, eran rápidos y conocían los<br />
callejones bastante bien, por lo que nunca les pillaron.<br />
Pillaron a un par de sus compañeros vendiendo en un parque. Treyvon ese día<br />
se había levantado muy tarde y no fue por allí a vender. Un golpe de suerte. Ya<br />
que todos los del grupo eran menores de edad sus compañeros fueron a un<br />
correccional, de donde salieron un año después. Volvieron a las andadas, esta<br />
vez siendo todos más cuidadosos, ya que algunos ya habían alcanzado la<br />
mayoría de edad y al resto les quedaban solo unos meses para ello.<br />
Comenzaron a hacerse llamar Farmington Lords. Se pasaban las tardes<br />
fumando, pintando graffitis y escuchando rap cuando no tenían nada que hacer.<br />
Algunos de los chicos robaban pequeños establecimientos y pronto Treyvon se<br />
animó a hacer lo mismo. Era divertido, aunque prefería dedicarse a vender<br />
maría, que era lo que mejor sabía hacer<br />
Treyvon apenas pasaba por casa. Su padre y él llevaban tiempo sin hablar.<br />
Tampoco sabía mucho de TJ, que llevaba tiempo sin aparecer por allí. Treyvon<br />
se juntó con otro chico del grupo, AK y se fueron a vivir a la casa de la abuela<br />
de este. En el sótano de aquella vieja casa, se dedicaron a cultivar maría.<br />
Creían que sería fácil, pero resultaba muy caro mantener toda la luz y el agua<br />
que necesitaban, por lo que hicieron un enganche a un poste de luz. A otros<br />
chicos les resultaba aburrido, pero a ellos les entretenía todo el proceso. Les<br />
gustaba aún más recoger el dinero que ganaban con la venta. Al cumplir los 18,<br />
Treyvon se compró una moto de cross de segunda mano. Estaba un poco<br />
destartalada y necesitaba pintura, pero planeaba trabajar en ella poco a poco<br />
para dejarla reluciente.<br />
Era verano de 2018. Treyvon había decidido salir junto con AK a tomar unas<br />
cervezas a un bar de un barrio cercano. No solían salir a menudo de su barrio y<br />
pensaron que podría estar bien cambiar un poco de aire. Allí conoció a una<br />
chica llamada Samara, con la que acabó en la cama al terminar la noche. Para<br />
su sorpresa, no se aburrió de ella después de eso como solía pasar. Ni a la<br />
semana siguiente. Samara era una chica preciosa. De piel color marrón claro,<br />
ojos azules y pelo oscuro que solía llevar recogido en dos trenzas. Era también<br />
ingeniosa y divertida y Treyvon se enamoró como un imbécil de ella.<br />
Samara comenzó a ayudarles a vender. Conocía a mucha gente, no solo por<br />
Farmintong, también por los alrededores. Después de un par de meses, se fue<br />
con Ak y Treyvon a la casa en la que ambos estaban viviendo. La convivencia<br />
no fue un problema, ya que los tres se llevaban bien. Se llevaban demasiado<br />
bien quizás. No le gustaba ni un pelo la complicidad que se traían los dos. Ni<br />
las risitas y las miradas que se dedicaban. Se lo comentó un par de veces a<br />
Samara pero esta se limitaba a reírse llamándolo paranoico, pero las<br />
sospechas que tenía no iban a cesar simplemente porque le asegurase que no<br />
pasaba nada. Tenía un sexto sentido para estas cosas y no iba a parar hasta<br />
descubrir si tenía la razón.<br />
Era un día de enero. Ese mes había hecho bastante frio y había nevado un par<br />
de veces. Treyvon decidió salir con la excusa de buscar piezas para su moto.<br />
Dijo que no llegaría hasta la noche, pero la realidad es que se quedó escondido<br />
en un callejón cercano durante media hora. Miró el reloj y se fue hacía casa.<br />
Entró con mucho cuidado de no hacer ruido.<br />
Tal y como Treyvon esperaba, se los encontró a los dos juntos, en el mismo<br />
sofá donde los tres se sentaban a jugar a la videoconsola. Ni siquiera le<br />
sorprendió, aunque se sentía furioso por haber sido traicionado por ambos. Ak<br />
y él se enzarzaron en una discusión por la que acabaron llegando a las manos.<br />
Tras recibir varios golpes, Treyvon usó todas sus fuerzas para quitarse a su<br />
compañero de encima mientras Samara les gritaba que parasen. El chico puso<br />
tanto ímpetu en deshacerse de él que Ak terminó cayendo hacía atrás y<br />
golpeando su cabeza contra el escalón de la cocina. Murió en el acto. Aunque<br />
sabía que se había metido en un buen lio, ni siquiera se arrepentía de haberlo<br />
hecho, si no puede que hubiera sido él mismo quién hubiera acabado siendo<br />
un cadáver.<br />
Tras unas primeras investigaciones, Treyvon pasó a disposición judicial. El juez<br />
dictaminó prisión provisional para él mientras esperaban la sentencia firme.<br />
Lo mandaron a una prisión en Atlanta en la que había varios chicos<br />
afroamericanos como él. Lo trataron bien, aunque no se quería acostumbrar a<br />
aquello, ya que no sabía dónde iba a acabar. Tras un par de meses en la<br />
prisión de Atlanta, llegó el día del juicio y con ello la sentencia. Lo condenaron<br />
por homicidio involuntario a dos años y un mes de cárcel en la prisión de<br />
Marion, en Ilinois.<br />
El ambiente en esa prisión era de lo más hostil. Los latinos y los neonazis<br />
controlaban el patio y a ninguno de los dos grupos les gustaban los<br />
afroamericanos. Si había algo más asqueroso que la comida de aquel sitio,<br />
eran desde luego esos dos grupitos de gilipollas.<br />
Por supuesto su presencia no pasó inadvertida para esta gente, que solía<br />
cebarse con nuevos reclusos. Solía ignorarlos todo lo que podía, pero esto no<br />
funcionaba siempre para librarse de recibir un golpe.<br />
A Treyvon lo pusieron a trabajar como jardinero en prisión. Cuando vio lo que<br />
cobraba no sabía si echarse a reír o llorar, pero no todo era malo. Trabajando<br />
en el huerto conoció a otro chico negro, Noah. Debía de ser de los pocos<br />
afroamericanos metidos en aquel lugar, por lo que ambos se hicieron cercanos.<br />
En la prisión no había mucho que hacer una vez terminada la jornada laboral y<br />
ambos pasaban el tiempo contándose su vida o por qué estaban allí. Treyvon<br />
no dejaba de pensar la suerte que había tenido con su abogado, ya que Noah<br />
había recibido una condena mayor a la suya por un simple atraco.<br />
Como estaban hartos de los abusos de los latinos y los nazis, comenzaron a<br />
juntarse con más chicos negros de aquel lugar. Se hicieron muy cercanos a<br />
Dylan ya que tenían una edad parecida a la de ellos y tampoco tenía donde ir<br />
una vez saliera de allí. A partir de entonces, plantaban cara a cualquiera que<br />
vinieran a tocarles los cojones allí y pudieron tener un poco más de<br />
tranquilidad, ya que ahora que eran varios y siempre andaban en grupo se lo<br />
pensaban dos veces antes de buscar bronca.<br />
Su tiempo de condena se hizo mucho más llevadero gracias a sus colegas.<br />
Incluso hablaron de comenzar de nuevo los tres en algún sitio. Podían buscar<br />
algún lugar donde fuera fácil pillar merca y venderla por ahí a universitarios<br />
borrachos. Noah les habló del sitió en el que vivía antes de acabar allí. Una<br />
ciudad llamada los santos ubicada en la isla de San andreas. Treyvon no tenía<br />
ni la más mínima idea de donde estaba aquella ciudad, pero su amigo<br />
aseguraba que allí no les faltarían oportunidades para hacer dinero.<br />
Treyvon fue el primero de los tres en cumplir su condena. Salió al día siguiente<br />
de cumplir dos años y un mes. Se instaló en una casa transitoria con ayuda de<br />
un asistente social que además le proporcionaba una tarjeta para comprar<br />
comida cada semana. Para recibir todo esto, tuvo que apuntarse a un<br />
programa de reinserción social donde le ayudaban a conseguir formación y<br />
empleo para reincorporarse a la sociedad. Para cuando terminó todo los<br />
trámites de las ayudas solicitadas, Dylan ya había salido de prisión. Treyvon no<br />
pudo ir a recogerlo, ya que no tenía vehículo, pero lo ayudó en todo lo que<br />
pudo para que él también se beneficiase de las ayudas sociales mientras<br />
ambos esperaban a Noah.<br />
Los chicos iban a visitarlo cada dos semanas. Aunque no tenían mucho, le<br />
llevaban algo de comida. Lo mejor de haber salido era dejar de comer la<br />
porquería que les servían en la prisión. Su amigo agradecía todas y cada una<br />
de las cosas que ambos le llevaban en sus visitas.<br />
Al final, seis meses después de haber salido de la cárcel, salió Noah. Lo<br />
recibieron con cerveza y pollo frito y esa noche no durmieron. Había mucho<br />
que planear. Cogieron las pocas pertenencias que tenía y se dejaron la casa<br />
transitoria sin avisar siquiera.<br />
Fueron en autobús desde Ilinois hasta San Diego. Tardaron día y medio, pero<br />
era la forma más barata de llegar hasta allí, donde tenían que coger un ferry.<br />
En media hora estaban en aquella isla, sin dinero en los bolsillos pero con<br />
muchos planes y ambiciones en mente.<br />
Apariencia física. Treyvon es un chico de raza afroamericana. Mide algo más<br />
de 180. Lleva el pelo, de color negro, recogido en rastas y a veces se deja<br />
perilla. Luce varios tatuajes por todo su cuerpo. Le gusta llevar gorras,<br />
camisetas de baloncesto y deportivas de marca si puede echarle el guante a<br />
algunas.<br />
Personalidad: Al haberse criado con un padre que no estaba demasiado<br />
presente, está acostumbrado a pasar tiempo solo. Es un chico tranquilo, al que<br />
le gustan las motos y las bicis, pero con mucho carácter. Se le da bien<br />
engatusar a la gente para obtener cosas de ellos. No tolera a los racistas y si<br />
alguien le trata de manera diferente por ser negro, no se queda de brazos<br />
cruzados.<br />
Objetivos: Llega a los santos gracias a su amigo Noah, quien vivió en la isla<br />
años antes y la conoce. Durante su estancia en la cárcel se hace muy cercano<br />
al chico y a Dylan, por lo que decide que quizás está bien ir allí para comenzar<br />
a trapichear de nuevo, ya que no quiere volver a pisar su ciudad natal.</p>
]]></description><link>https://foro.gtahub.gg/topic/17722/treyvon-bryant</link><generator>RSS for Node</generator><lastBuildDate>Wed, 13 May 2026 21:45:18 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://foro.gtahub.gg/topic/17722.rss" rel="self" type="application/rss+xml"/><pubDate>Sat, 16 Oct 2021 22:50:18 GMT</pubDate><ttl>60</ttl><item><title><![CDATA[Reply to Treyvon Bryant on Sat, 16 Oct 2021 22:50:18 GMT]]></title><description><![CDATA[<p dir="auto">Treyvon Bryant<br />
Treyvon nació en Detroit, el 21 de Noviembre de 1999. Su padre, Derek, era<br />
originario de la ciudad mientras que su madre, Solani, era una inmigrante que<br />
había llegado al país desde Nigeria en busca de una vida mejor.<br />
Derek trabajaba en la construcción. No era mal hombre, pero bebía demasiado.<br />
Cuando se conocieron, Solani trabajaba como interna en la casa de una señora<br />
mayor con problemas de movilidad. Ella no tenía a nadie y Derek por aquel<br />
entonces era un chico encantador. El resultado fue un embarazo no deseado<br />
que tuvo como fruto a Treyvon. Su madre tuvo que dejar el empleo y al no<br />
tener los papeles en regla, no tenía derecho a ningún tipo de prestación. Se<br />
mudaron a Farmington Hills, porque era uno de los pocos sitios que podían<br />
permitirse. Tras nacer Treyvon se dedicaba únicamente a las tareas del hogar,<br />
lo cual detestaba. Se fue de Nigeria huyendo de un destino como el que le<br />
deparó su marcha a Estados Unidos. Tenía inquietudes, quería trabajar y ganar<br />
un poco de dinero para poder estudiar enfermería y ahora todo se había<br />
acabado y su función se limitaba a ser mujer florero. Nunca descuidó a su hijo<br />
mientras este era un bebé, pero tampoco sentía mucho apego por el niño ni por<br />
su padre. Al final Solani se marchó de casa cuando Treyvon tenía tres años y<br />
volvió a su país. Dejó al chico con su padre, ya que volver a Nigeria siendo<br />
madre soltera podría haberle traído problemas.<br />
Derek de repente se vio con un niño la que no sabía cómo cuidar. Nunca lo<br />
había hecho, para eso estaba Solani, pero no le quedaba otro remedio. Ya que<br />
no podía dejar de trabajar, lo mandó a una guardería pública, abarrotada de<br />
niños procedentes de familias con algún tipo de problema y lo recogía cuando<br />
acababa su jornada. Por suerte, el niño era muy pequeño y aunque los<br />
primeros días había echado de menos a su madre, al final dejó de preguntar<br />
por ella. Derek acabó acostumbrándose a hacer de madre y padre a la vez,<br />
aunque aún dejaba un poco que desear. En este tiempo conoció a varias<br />
mujeres, pero ninguna quería cargar con un hijo ajeno, por lo que desistió en<br />
rehacer su vida sentimental<br />
De pequeño, Treyvon era un chico muy risueño. Casi no parecía afectarle la<br />
miseria que engullía a su barrio el creciente alcoholismo de su padre. El día<br />
que comenzó a ir a la escuela pública, el chico estaba muy ilusionado, aunque<br />
la ilusión se desvaneció al pasar el primer mes. Le costaba mucho trabajo<br />
comprender las letras y los números e iba muy atrasado con respecto a su<br />
clase. Muchos chicos mayores se metían con los de su curso por el simple<br />
hecho de ser más pequeños. Treyvon detestaba la escuela y todo lo que<br />
suponía acudir a ella.<br />
Cuando Treyvon tenía ocho años, la constructora para la que su padre<br />
trabajaba quebró, dejándolo sin empleo. Esto hundió a Derek en la depresión y<br />
comenzó a beber a diario. Cada día cuando marchaba al colegio, Treyvon se<br />
encontraba a su padre tirado en el sofá, con una lata de cerveza. Cuando<br />
volvía de clase, seguía allí tirado bebiendo. Y cuando se iba a la cama. Treyvon<br />
tenía que prepararse su propia comida, pero como no tenía mucha idea, se la<br />
pasaba comiendo sándwiches de mantequilla de cacahuete y macarrones con<br />
queso.<br />
Las notas de Treyvon en la escuela fueron de mal en peor. Le costaba mucho<br />
leer y escribir. A veces le era imposible prestar atención y se quedaba<br />
garabateando el pupitre. Esto le costó más de una regañina en mitad de clase<br />
de sus profesores, que le dejaban en vergüenza delante de sus compañeros.<br />
En casa, el dinero que recibió su padre tras el despido se acabó. Llegaban a<br />
final de mes a duras penas con ayuda de un amigo de la familia, que les<br />
echaba una mano. Su padre intentaba conseguir algún trabajo nuevo, pero<br />
dada su adicción a la bebida, le era imposible conservarlo por mucho tiempo.<br />
Tras año y medio de hacer malabares con la economía familiar, un antiguo<br />
compañero de trabajo de su padre le ofreció dinero fácil y rápido. Así fue como<br />
su padre se vio envuelto con una organización criminal local. Usaban su casa<br />
para guardar grandes cantidades de droga. Treyvon los veía venir una o dos<br />
veces por semanas a guardar o a sacar cajas llenas de material. A veces su<br />
padre tenía que salir a hacer algún tipo de encargos y tardaba todo el día en<br />
llegar a casa. Solía traer comida de un restaurante por el que paraba camino a<br />
casa. Nunca había comido tan bien como por aquel entonces, aunque no<br />
merecía la pena por todo lo que tenían que aguantar.<br />
Poco a poco su vida se llenó de tipos extraños con pinta de peligrosos. Casi<br />
siempre al llegar a casa, su padre estaba reunido con dos o tres tipos. Derek lo<br />
mandaba a comer a la cocina y le decía que subiera a su habitación cuando<br />
acabase. En una ocasión que andaba buscando algo de dinero suelto por los<br />
cajones del armario de su padre, encontró una pistola. Treyvon la dejó en su<br />
sitió y no abrió la boca al respecto, pero no pudo volver a mirar a su padre de la<br />
misma manera.<br />
A Treyvon no le gustaba tener la casa llena de desconocidos. Aquellos tipos<br />
trataban a su padre como su sirviente y actuaban como los dueños del lugar.<br />
En muchas ocasiones, Treyvon fue objeto de sus bromas pesadas, pero no le<br />
quedaba otra que aguantarlos, ya que el dinero que entraba ahora en casa<br />
provenía de aquellos tíos.<br />
Llegó la hora de comenzar la secundaria, poco antes de cumplir los 13 años, ya<br />
que había repetido un curso anteriormente. Treyvon comenzó a asistir a un<br />
instituto cercano a su casa, donde había unos grandes detectores de metales<br />
para evitar que los alumnos colasen armas. Había un par de guardias de<br />
seguridad sentados en una garita a la entrada. Todo el instituto estaba lleno de<br />
grafitis y ofrecía una estampa decadente.<br />
Treyvon no era ni mucho menos el mayor de su clase. Había varios chicos y un<br />
par de chicas de su edad y un grupito de chicos que tenían quince años.<br />
Debían de ser más torpes aún que él para haber repetido tantas veces. Había<br />
una chica llamada Dinah, un año más joven que él y con pinta de empollona.<br />
En cuanto comenzaron las clases, Treyvon se dio cuenta de que su apariencia<br />
no engañaba: La chica era un auténtico cerebrito. El chico, que tenía mucha<br />
labia, conquistó a la chiquilla con palabras bonitas y gracias a ella comenzó un<br />
floreciente negocio en el que hacían trabajos de clase a cambio de 5 dólares.<br />
Sacaban un dinerillo considerable para gente de su edad a finales de mes y se<br />
lo repartían entre ambos, pero Dinah aceptaba más trabajos de los que podía<br />
hacer. Comenzó a agobiarse y apenas dormía ni comía. Treyvon intentaba<br />
convencerla para que no se echase atrás, pero ya casi a final de curso, la chica<br />
sufrió un ataque muy fuerte de ansiedad y sus padres decidieron cambiarla de<br />
centro. Treyvon decidió que no merecía la pena ir detrás de ella y que ya se las<br />
apañaría él solo. Al comenzar el siguiente curso, se las apañó para conseguir<br />
la llave de la sala de profesores, a la que hizo una copia. Cada vez que se<br />
acercaba la época de exámenes, Treyvon se colaba en la sala y descargaba<br />
las respuestas de todos los exámenes en un pendrive. Hacerlo le llevaba un<br />
par de días, ya que cada profesor tenía sus archivos en su propio ordenador y<br />
tenía que andar apagándolos y encendiéndolos, pero al final siempre se hacía<br />
con lo que había ido a buscar.<br />
Treyvon se hizo un chico muy popular. Todo el mundo le buscaba, todos<br />
querían ser sus amigos, pero a él le gustaba ir a su aire. Con el dinero que<br />
sacó de la venta de exámenes, se compró una playstation 3, la cual quería<br />
desde hace tiempo. Cuando su padre le preguntó de dónde la había sacado, le<br />
convenció de que había sido él mismo quien se la había comprado días antes,<br />
pero que seguramente no lo recordaba porque iba demasiado borracho.<br />
Treyvon dejó de ir a la escuela a los 15 años. No se molestó en volver a<br />
matricularse. Su padre tampoco hizo nada cuando se enteró. Se pasaba el día<br />
encerrado, jugando a videojuegos. A esa edad había desarrollado interés en<br />
las motos de cross, pero necesitaba dinero y conseguir un trabajo siendo un<br />
chico negro de 15 años y sin estudios era misión imposible. Hasta en el peor de<br />
los lugares lo rechazaban.<br />
Un día, tras salir a comprar comida, volvió a casa un poco más tarde de lo<br />
habitual. Los tipos para los que trabajaba su padre estaban allí en el salón,<br />
fanfarroneando y bebiendo, como siempre. Treyvon se acercó a ellos y les dijo<br />
que quería dinero. Los tipos comenzaron a reírse de él, pero cuando vieron que<br />
se quedaba allí parado mirándolos sin inmutarse, se dieron cuenta de que iba<br />
en serio. Le preguntaron qué sabía hacer y el chico les contó a lo que se había<br />
dedicado durante ese tiempo en el instituto. Eso les hizo mucha gracia, al<br />
parecer, porque no dejaban de mirarse y sonreír. Le preguntaron su edad y<br />
cuando Treyvon les dijo que pronto cumpliría dieciséis hicieron una mueca. Le<br />
dijeron que era demasiado joven, pero el chico insistió. El que parecía el<br />
cabecilla, un tipo de unos cuarenta años y con la cabeza lisa como una bola de<br />
billar se levantó y metió una mano debajo del sofá, de donde sacó una bolsa.<br />
Se la dio a Treyvon y le dijo que había unos 100 gr de marihuana divididos en<br />
bolsitas más pequeñas. Si la vendía toda y le traía el dinero en un par de días,<br />
le daría más.<br />
Treyvon subió hacia su cuarto, cogió un puñado de bolsitas y guardó el resto en<br />
un cajón. Se fue hasta un parque cercano donde unos chicos que solían ir a su<br />
instituto hacían grafitis. Aunque los chicos no eran muy amigables, cambiaron<br />
el tono con el que se dirigían a él en cuanto les mostró lo que tenía. Le<br />
compraron todo lo que llevaba encima.<br />
El resto fue pan comido. En esa ciudad se sabía todo y no había que ser ni<br />
muy listo ni muy hábil para saber quién te iba a comprar. Lo vendió todo antes<br />
de acabar el plazo y les llevó el dinero. El calvo se presentó formalmente. Su<br />
nombre era TJ y los matones que lo acompañaban se llamaban Maurice y Carl.<br />
Su padre se acabó enterando de que había ido a pedirle trabajo a TJ. Nunca en<br />
su vida lo había visto tan enfadado. Treyvon le gritó que era un hipócrita por<br />
enfadarse cuando él tenía droga guardada hasta en el tarro de las galletas. A<br />
raíz de esta discusión, su padre dejó de hablarle y se limitaba a tolerar su<br />
presencia cuando TJ estaba delante.<br />
Comenzó a juntarse con unos chicos de su edad más o menos que trabajaban<br />
para TJ. Solían ir por parques, institutos y bares a buscar nueva clientela.<br />
Sobre todo iban a por chicos jóvenes o gente que se iba de fiesta. Más de una<br />
vez les tocó salir corriendo de la policía. Por suerte, eran rápidos y conocían los<br />
callejones bastante bien, por lo que nunca les pillaron.<br />
Pillaron a un par de sus compañeros vendiendo en un parque. Treyvon ese día<br />
se había levantado muy tarde y no fue por allí a vender. Un golpe de suerte. Ya<br />
que todos los del grupo eran menores de edad sus compañeros fueron a un<br />
correccional, de donde salieron un año después. Volvieron a las andadas, esta<br />
vez siendo todos más cuidadosos, ya que algunos ya habían alcanzado la<br />
mayoría de edad y al resto les quedaban solo unos meses para ello.<br />
Comenzaron a hacerse llamar Farmington Lords. Se pasaban las tardes<br />
fumando, pintando graffitis y escuchando rap cuando no tenían nada que hacer.<br />
Algunos de los chicos robaban pequeños establecimientos y pronto Treyvon se<br />
animó a hacer lo mismo. Era divertido, aunque prefería dedicarse a vender<br />
maría, que era lo que mejor sabía hacer<br />
Treyvon apenas pasaba por casa. Su padre y él llevaban tiempo sin hablar.<br />
Tampoco sabía mucho de TJ, que llevaba tiempo sin aparecer por allí. Treyvon<br />
se juntó con otro chico del grupo, AK y se fueron a vivir a la casa de la abuela<br />
de este. En el sótano de aquella vieja casa, se dedicaron a cultivar maría.<br />
Creían que sería fácil, pero resultaba muy caro mantener toda la luz y el agua<br />
que necesitaban, por lo que hicieron un enganche a un poste de luz. A otros<br />
chicos les resultaba aburrido, pero a ellos les entretenía todo el proceso. Les<br />
gustaba aún más recoger el dinero que ganaban con la venta. Al cumplir los 18,<br />
Treyvon se compró una moto de cross de segunda mano. Estaba un poco<br />
destartalada y necesitaba pintura, pero planeaba trabajar en ella poco a poco<br />
para dejarla reluciente.<br />
Era verano de 2018. Treyvon había decidido salir junto con AK a tomar unas<br />
cervezas a un bar de un barrio cercano. No solían salir a menudo de su barrio y<br />
pensaron que podría estar bien cambiar un poco de aire. Allí conoció a una<br />
chica llamada Samara, con la que acabó en la cama al terminar la noche. Para<br />
su sorpresa, no se aburrió de ella después de eso como solía pasar. Ni a la<br />
semana siguiente. Samara era una chica preciosa. De piel color marrón claro,<br />
ojos azules y pelo oscuro que solía llevar recogido en dos trenzas. Era también<br />
ingeniosa y divertida y Treyvon se enamoró como un imbécil de ella.<br />
Samara comenzó a ayudarles a vender. Conocía a mucha gente, no solo por<br />
Farmintong, también por los alrededores. Después de un par de meses, se fue<br />
con Ak y Treyvon a la casa en la que ambos estaban viviendo. La convivencia<br />
no fue un problema, ya que los tres se llevaban bien. Se llevaban demasiado<br />
bien quizás. No le gustaba ni un pelo la complicidad que se traían los dos. Ni<br />
las risitas y las miradas que se dedicaban. Se lo comentó un par de veces a<br />
Samara pero esta se limitaba a reírse llamándolo paranoico, pero las<br />
sospechas que tenía no iban a cesar simplemente porque le asegurase que no<br />
pasaba nada. Tenía un sexto sentido para estas cosas y no iba a parar hasta<br />
descubrir si tenía la razón.<br />
Era un día de enero. Ese mes había hecho bastante frio y había nevado un par<br />
de veces. Treyvon decidió salir con la excusa de buscar piezas para su moto.<br />
Dijo que no llegaría hasta la noche, pero la realidad es que se quedó escondido<br />
en un callejón cercano durante media hora. Miró el reloj y se fue hacía casa.<br />
Entró con mucho cuidado de no hacer ruido.<br />
Tal y como Treyvon esperaba, se los encontró a los dos juntos, en el mismo<br />
sofá donde los tres se sentaban a jugar a la videoconsola. Ni siquiera le<br />
sorprendió, aunque se sentía furioso por haber sido traicionado por ambos. Ak<br />
y él se enzarzaron en una discusión por la que acabaron llegando a las manos.<br />
Tras recibir varios golpes, Treyvon usó todas sus fuerzas para quitarse a su<br />
compañero de encima mientras Samara les gritaba que parasen. El chico puso<br />
tanto ímpetu en deshacerse de él que Ak terminó cayendo hacía atrás y<br />
golpeando su cabeza contra el escalón de la cocina. Murió en el acto. Aunque<br />
sabía que se había metido en un buen lio, ni siquiera se arrepentía de haberlo<br />
hecho, si no puede que hubiera sido él mismo quién hubiera acabado siendo<br />
un cadáver.<br />
Tras unas primeras investigaciones, Treyvon pasó a disposición judicial. El juez<br />
dictaminó prisión provisional para él mientras esperaban la sentencia firme.<br />
Lo mandaron a una prisión en Atlanta en la que había varios chicos<br />
afroamericanos como él. Lo trataron bien, aunque no se quería acostumbrar a<br />
aquello, ya que no sabía dónde iba a acabar. Tras un par de meses en la<br />
prisión de Atlanta, llegó el día del juicio y con ello la sentencia. Lo condenaron<br />
por homicidio involuntario a dos años y un mes de cárcel en la prisión de<br />
Marion, en Ilinois.<br />
El ambiente en esa prisión era de lo más hostil. Los latinos y los neonazis<br />
controlaban el patio y a ninguno de los dos grupos les gustaban los<br />
afroamericanos. Si había algo más asqueroso que la comida de aquel sitio,<br />
eran desde luego esos dos grupitos de gilipollas.<br />
Por supuesto su presencia no pasó inadvertida para esta gente, que solía<br />
cebarse con nuevos reclusos. Solía ignorarlos todo lo que podía, pero esto no<br />
funcionaba siempre para librarse de recibir un golpe.<br />
A Treyvon lo pusieron a trabajar como jardinero en prisión. Cuando vio lo que<br />
cobraba no sabía si echarse a reír o llorar, pero no todo era malo. Trabajando<br />
en el huerto conoció a otro chico negro, Noah. Debía de ser de los pocos<br />
afroamericanos metidos en aquel lugar, por lo que ambos se hicieron cercanos.<br />
En la prisión no había mucho que hacer una vez terminada la jornada laboral y<br />
ambos pasaban el tiempo contándose su vida o por qué estaban allí. Treyvon<br />
no dejaba de pensar la suerte que había tenido con su abogado, ya que Noah<br />
había recibido una condena mayor a la suya por un simple atraco.<br />
Como estaban hartos de los abusos de los latinos y los nazis, comenzaron a<br />
juntarse con más chicos negros de aquel lugar. Se hicieron muy cercanos a<br />
Dylan ya que tenían una edad parecida a la de ellos y tampoco tenía donde ir<br />
una vez saliera de allí. A partir de entonces, plantaban cara a cualquiera que<br />
vinieran a tocarles los cojones allí y pudieron tener un poco más de<br />
tranquilidad, ya que ahora que eran varios y siempre andaban en grupo se lo<br />
pensaban dos veces antes de buscar bronca.<br />
Su tiempo de condena se hizo mucho más llevadero gracias a sus colegas.<br />
Incluso hablaron de comenzar de nuevo los tres en algún sitio. Podían buscar<br />
algún lugar donde fuera fácil pillar merca y venderla por ahí a universitarios<br />
borrachos. Noah les habló del sitió en el que vivía antes de acabar allí. Una<br />
ciudad llamada los santos ubicada en la isla de San andreas. Treyvon no tenía<br />
ni la más mínima idea de donde estaba aquella ciudad, pero su amigo<br />
aseguraba que allí no les faltarían oportunidades para hacer dinero.<br />
Treyvon fue el primero de los tres en cumplir su condena. Salió al día siguiente<br />
de cumplir dos años y un mes. Se instaló en una casa transitoria con ayuda de<br />
un asistente social que además le proporcionaba una tarjeta para comprar<br />
comida cada semana. Para recibir todo esto, tuvo que apuntarse a un<br />
programa de reinserción social donde le ayudaban a conseguir formación y<br />
empleo para reincorporarse a la sociedad. Para cuando terminó todo los<br />
trámites de las ayudas solicitadas, Dylan ya había salido de prisión. Treyvon no<br />
pudo ir a recogerlo, ya que no tenía vehículo, pero lo ayudó en todo lo que<br />
pudo para que él también se beneficiase de las ayudas sociales mientras<br />
ambos esperaban a Noah.<br />
Los chicos iban a visitarlo cada dos semanas. Aunque no tenían mucho, le<br />
llevaban algo de comida. Lo mejor de haber salido era dejar de comer la<br />
porquería que les servían en la prisión. Su amigo agradecía todas y cada una<br />
de las cosas que ambos le llevaban en sus visitas.<br />
Al final, seis meses después de haber salido de la cárcel, salió Noah. Lo<br />
recibieron con cerveza y pollo frito y esa noche no durmieron. Había mucho<br />
que planear. Cogieron las pocas pertenencias que tenía y se dejaron la casa<br />
transitoria sin avisar siquiera.<br />
Fueron en autobús desde Ilinois hasta San Diego. Tardaron día y medio, pero<br />
era la forma más barata de llegar hasta allí, donde tenían que coger un ferry.<br />
En media hora estaban en aquella isla, sin dinero en los bolsillos pero con<br />
muchos planes y ambiciones en mente.<br />
Apariencia física. Treyvon es un chico de raza afroamericana. Mide algo más<br />
de 180. Lleva el pelo, de color negro, recogido en rastas y a veces se deja<br />
perilla. Luce varios tatuajes por todo su cuerpo. Le gusta llevar gorras,<br />
camisetas de baloncesto y deportivas de marca si puede echarle el guante a<br />
algunas.<br />
Personalidad: Al haberse criado con un padre que no estaba demasiado<br />
presente, está acostumbrado a pasar tiempo solo. Es un chico tranquilo, al que<br />
le gustan las motos y las bicis, pero con mucho carácter. Se le da bien<br />
engatusar a la gente para obtener cosas de ellos. No tolera a los racistas y si<br />
alguien le trata de manera diferente por ser negro, no se queda de brazos<br />
cruzados.<br />
Objetivos: Llega a los santos gracias a su amigo Noah, quien vivió en la isla<br />
años antes y la conoce. Durante su estancia en la cárcel se hace muy cercano<br />
al chico y a Dylan, por lo que decide que quizás está bien ir allí para comenzar<br />
a trapichear de nuevo, ya que no quiere volver a pisar su ciudad natal.</p>
]]></description><link>https://foro.gtahub.gg/post/45507</link><guid isPermaLink="true">https://foro.gtahub.gg/post/45507</guid><dc:creator><![CDATA[manueegr]]></dc:creator><pubDate>Sat, 16 Oct 2021 22:50:18 GMT</pubDate></item></channel></rss>