“Donde Empieza la Lealtad”

Escenario: Bar del sur, Sons of Silence

Las bisagras oxidadas del bar rechinan cuando Giussepe Zannotti empuja la puerta. El silencio lo envuelve. No hay música, no hay risas ni el choque de vasos. Solo polvo, olor a alcohol rancio y mesas cubiertas de manchas pegajosas.

Se detiene en medio del salón, sus botas resuenan contra la madera. A sus sesenta años, acostumbrado al ruido de motores y disparos, ese vacío casi lo sacude más que cualquier balazo. Mira a su alrededor: botellas vacías tiradas por el suelo, colillas de cigarro esparcidas como recuerdos de noches mejores. Suspira.

Con calma, se dirige a la barra. Encuentra un trapo arrugado en una esquina, lo empapa en un balde con agua turbia y comienza a limpiar. Sus manos, endurecidas por décadas de carreteras y guerras personales, se mueven lentas pero firmes. Cada pasada sobre la madera es un acto de paciencia, un recordatorio de que el respeto no se compra ni se hereda: se gana, siempre.

El viejo cuerpo cruje al agacharse para recoger vidrios rotos, pero su espíritu no se doblega. Mientras ordena botellas y barre el suelo, sus pensamientos lo acompañan:

"Toda una vida rodando, combatiendo, sobreviviendo… y aquí estoy, de nuevo en el inicio. Prospect. Sin títulos, sin corona. Solo un hombre frente al camino. Y me gusta."

La barra empieza a relucir, el suelo pierde su mugre, el aire se siente menos pesado. Afuera, la noche cubre el sur con su manto oscuro, pero dentro del bar brilla algo distinto: la voluntad de un hombre que, aun con los años a cuestas, no se rinde.

Giussepe se apoya un momento en la barra recién limpiada, se seca el sudor de la frente y sonríe. En el silencio, su voz ronca rompe el aire:

—Se empieza de nuevo… y aún tengo mucho por demostrar.

El eco de sus palabras se pierde en el vacío, pero él sabe que pronto, muy pronto, ese eco encontrará respuesta.

Pasteldechoclo