++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Biografías de Personajes
Nadie ha respondido aún
"Compra Semanal de Gee's"
Los días de Drew como Hangaround habían sido intensos. Cada tarea, cada ruta y cada trabajo lo había llevado al límite, pero también lo habían fortalecido. En ese tiempo, Drew aprendió no solo sobre la operación de los Desert's Bastards, sino también sobre sí mismo. Poco a poco, había ganado el respeto de los miembros del club y, más importante aún, había demostrado su lealtad y determinación. Sin embargo, el camino aún estaba lejos de terminar.
Era una noche fresca en el norte. Los Desert’s Bastards habían convocado una reunión en su sede, un almacen robusto y oscuro en medio de un paraje desolado, rodeado de un aire de misterio. Drew había estado allí antes, pero esta vez todo tenía un tono diferente. Los miembros oficiales hablaban en susurros, mientras los prospectos y hangarounds se mantenían a distancia, sin saber exactamente lo que estaba por venir.
Tras un trabajo reciente en el que Drew había jugado un papel clave, los Bastards decidieron que era momento de reconocer su esfuerzo. Cuando Johnny Murray, el presidente, lo llamó al frente de la sala principal, Drew sintió una mezcla de orgullo y nerviosismo. Todos los ojos estaban sobre él, incluyendo los de los veteranos más duros, que ahora lo observaban con una ligera sonrisa de aprobación.
Murray llevaba consigo un chaleco de tela celeste. En el pecho estaba la bandera de los Estados Unidos bordada, y en la espalda destacaba el parche de Prospect. El silencio llenó la sala mientras Murray, con voz grave, comenzó a hablar.
Drew aceptó el chaleco con firmeza, aunque su interior era un torbellino de emociones. Mientras lo ponía sobre sus hombros, un murmullo de aprobación recorrió la sala. Para él, este momento no solo marcaba un hito, sino también un compromiso renovado con el club. Sabía que llevar ese parche no solo era un honor, sino una carga que debía llevar con orgullo y dedicación.
Con el chaleco puesto y el parche en su lugar, Drew fue conducido al corazón de la sede: La Mesa. Este era un lugar especial, casi sagrado para los Desert's Bastards. Una larga mesa de madera oscura ocupaba el centro de la sala, rodeada de sillas donde se sentaban únicamente los miembros oficiales. Las paredes estaban decoradas con recuerdos del club, fotos de rutas pasadas, herramientas antiguas y un estandarte con el símbolo de los Bastards.
Drew, como Prospect, no tenía voto ni palabra en ese lugar, pero su presencia significaba que estaba dando el primer paso hacia algo más grande. Se le asignó un lugar al final de la mesa, un lugar reservado para los prospectos, desde donde podía escuchar y aprender.
La reunión comenzó con el sonido del martillo de Murray golpeando la mesa, señalando el inicio oficial. Las conversaciones iban desde planes para nuevas rutas y trabajos hasta la gestión de conflictos internos. Drew escuchó con atención cada palabra. Aunque estaba al margen de las discusiones, sabía que este era un momento crucial en su integración al grupo.
Tras la ceremonia en La Mesa, Murray anunció que los Bastardos se reunirían con un club hermano, los Death Nation. La relación entre ambos grupos era de respeto mutuo, y las reuniones servían tanto para fortalecer alianzas como para disfrutar de la camaradería que compartían como motor clubs.
Esa noche, los Bastardos y los Death Nation se encontraron en un claro al pie de una montaña, un lugar que resonaba con el rugido de decenas de motores. Drew, con su nuevo chaleco de Prospect, sintió la emoción de ser parte de algo más grande. La ruteada comenzó poco después, y el grupo recorrió las serpenteantes carreteras del norte, iluminados por la luna y el brillo de los faros. El sonido de las choppers y el viento en el rostro le recordaron a Drew por qué había elegido esta vida.
Después de casi una hora de ruta, el grupo llegó a un pequeño bar en las afueras de Paleto Bay. Era un lugar modesto, con mesas de madera desgastadas y luces tenues, pero tenía suficiente espacio para acomodar a los dos clubes. La atmósfera era animada; los miembros de ambos grupos compartían historias, reían y alzaban sus cervezas en un brindis tras otro. Drew, aún en su papel de Prospect, se movía entre las mesas, asegurándose de que los vasos nunca estuvieran vacíos y ayudando en lo que se necesitara. Sabía que cada detalle contaba para construir su reputación.