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Biografías de Personajes
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14/10/2025 — 21:26
Hay lugares donde uno se siente en casa, y otros donde uno se siente uno mismo. Un taller, King Auto Services. Con su olor a aceite quemado, metal y arena por todos lados.
Hoy, la moto —una Western Nightblade — no era solo metal. Era un lienzo.
Primero, estiré la mano hacia la mesa. No buscaba una herramienta pulcra, sino algo que ya llevara su propia historia.
[21:21:55] Lorenzo Fiore estira la mano hacia la mesa de trabajo, revisando entre las herramientas hasta agarrar un destornillador con el mango gastado. [21:22:7] El destornillador luce usado, con marcas de óxido en la punta y huellas de grasa en el agarre.
Tomé ese destornillador viejo. Oxidado, con grasa, un mango que se ajustaba a la palma. El tipo de herramienta que cuenta una vida de trabajo. No se trataba de mejorar el motor; se trataba de darle un nombre. De sellar la máquina con algo que viniera de mí.
Me arrodillé junto al chasis.
[21:26:56] [Lorenzo Fiore se agacha frente al chasis de la moto, apoyando con firmeza la punta del destornillador contra el metal.]
El contacto fue áspero, un chillido que rasgó el silencio del taller.
[21:27:7] El contacto produce un chirrido áspero, pequeñas virutas de acero saltan mientras la superficie comienza a marcarse.
No fue un grabado delicado. Fue un acto decidido, casi ritual. La mano firme, la respiración controlada, y la punta del destornillador haciendo su trabajo lento y brutal.
[21:29:33] Lorenzo Fiore traza lentamente cada letra, grabando el nombre "Alecto" con un gesto decidido y casi ritual.
El resultado fue tosco. Imperfecto. Justo como debía ser.
[21:29:53] El grabado queda tosco pero visible, las letras transmiten rudeza y carácter, como si la máquina acabara de recibir un alma indomable.
Alecto. Una Furia. Un alma indomable.
Ahora no solo es una moto. Es una extensión de lo que cargo. Una promesa de que todo lo que viene será con rudeza y carácter. El metal ya tiene alma. Y yo, un camino.
Estas notas no terminan acá. Hay más por decir, más por entender y más por enfrentar. El desierto no terminó de hablarme todavía.
…y yo tampoco terminé de escuchar.
Capítulo l – La Sombra en la Carretera
Wade se fue con la chaqueta puesta. No como un gesto de orgullo, ni como un símbolo del club, sino como un mecanismo de defensa. Como quien se cubre del frío, pero en realidad intenta cubrir recuerdos que arden. Nadie lo vio detenerse. Nadie lo vio dudar. Solo tomó su moto, ajustó el cierre del cuello y dejó que la carretera respondiera por él.
Lo que ocurrió en aquel viaje… no tiene nombre. Y si lo tuviera, Wade no lo repetiría. Ni para otros, ni para sí mismo. Hay experiencias tan torcidas que se vuelven silencios permanentes. No hubo disparos, no hubo enemigos, no hubo traiciones. Fue otra cosa. Una verdad sin rostro, un encuentro con algo que no debería existir en ningún mapa, ni físico ni mental. Algo que se te mete en la cabeza y te la revienta despacio, como una gota cayendo siempre en el mismo punto.
Cuando volvió, no era el mismo. No por culpa de nadie, no por pleitos internos, no por problemas con el club. La vida...esa vieja maestra cruel, le mostró algo que lo cambió por completo. Lo dejó mirando el mundo como si estuviera un paso más atrás, un poco más fuera del enfoque, como cuando una radio queda entre dos frecuencias y el ruido blanco tapa la música.
Por eso liberó a los suyos. No porque quisiera cortar lazos, sino porque entendió que nadie debía cargar con un hombre que está aprendiendo a respirar otra vez. Les dejó la ruta abierta, sin deberes, sin sombras, sin esperar nada a cambio. Que cada uno ruede con quien deba rodar; él no será la cadena que los amarre ni la brújula que les tuerza el camino.
Y aunque está rodeado de esta confusión extraña, Wade no se va triste. Se va agradecido. Agradecido de las risas compartidas, de las noches cruzando pueblos vacíos, de las historias que dejaron huellas más profundas que los neumáticos. Sabe que aportó algo, aunque fuese pequeño. Sabe que su paso dejó un eco en la carretera de otros.
El problema no es el club. No es la gente. No es el rol. Es él. Solo él. Algo se quebró, algo se reveló, algo se movió bajo su piel, y ahora necesita silencio para entenderlo… o para aprender a vivir sin entenderlo.
Pero incluso en su ausencia, incluso caminando fuera del mapa, hay un fuego que no se apagó. Late bajo la chaqueta. Late como un presagio.
Wade volverá. Y cuando regrese, no será el hombre que se fue. Será más vivo, más nítido, más consciente. Como si el golpe que casi lo destruye hubiese terminado de formarlo.
La carretera no lo ha visto por última vez. Solo está tomando impulso.
NOMBRE COMPLETO: Vittoria Tattaglia
EDAD: 27 años
LUGAR DE NACIMIENTO: Reggio Calabria, región de Calabria, Italia
NACIONALIDAD: Italiana
SEXO: Mujer
PADRES:
Don Marcello Tattaglia: Difunto padre de Vittoria y antiguo miembro de la ’Ndrangheta tradicional. Hijo de una familia antigua, rígida y profundamente conservadora. Era un hombre de carácter autoritario y voz imponente, respetado por sus aliados y temido por sus enemigos. Su mirada bastaba para desarmar a cualquiera. Era disciplinado, calculador y profundamente leal a las tradiciones de la Famiglia. Fue asesinado en un ataque contra la estructura Tattaglia cuando Vittoria era adolescente.
Giuliana Moretti: Madre de Vittoria. Una mujer elegante, reservada y culta, nacida en una familia adinerada del norte de Italia. A pesar de su origen refinado, se vio arrastrada a la vida criminal al casarse con Marcello. Su carácter era firme, inteligente y emocionalmente distante, enfocada en moldear a sus hijos a la perfección. Murió de causas naturales pocos años después del asesinato de su esposo, debilitada emocionalmente por las guerras internas de la organización.
APARIENCIA FÍSICA: Vittoria posee una belleza intimidante y sofisticada, que mezcla rasgos fríos con un porte casi divino. Ojos celestes, penetrantes y expresivos. Cabello rubio cenizo largo que suele llevar recogido en eventos formales. Mide 1.73 m y mantiene una figura estilizada y atlética gracias al entrenamiento constante. Su piel es clara, sin tatuajes en el rostro, pues considera que su imagen debe permanecer impecable y elegante para mantener el prestigio de su apellido. Se caracteriza por vestir de negro, trajes entallados y piezas de alta costura.
PERSONALIDAD: Vittoria es fría, analítica y casi imposible de leer. Habla poco, observa mucho. Nunca recibió muestras de cariño y creció bajo la presión de la disciplina estricta italiana, lo que la convirtió en una mujer reservada y calculadora. Manipula con elegancia cuando lo necesita, seduce sin esfuerzo y mantiene siempre el control emocional. Solo respeta a personas que demuestren verdadera autoridad, poder o inteligencia. Para ella la lealtad es absoluta, y la traición es una sentencia de muerte.
INFANCIA: Su infancia fue corta, rígida y marcada por el silencio. Nunca jugó como una niña normal; fue educada desde los cinco años en etiqueta, idiomas, armas cortas y lectura de expresiones. Los castigos eran severos y la familia vivía bajo las reglas de hierro de su padre. Desde temprana edad aprendió que el mundo es un tablero y que ella debía convertirse en la pieza más peligrosa sin llamar la atención.
JUVENTUD: Durante la adolescencia desarrolló el talento que la definiría: la seducción estratégica. Su elegancia natural y su porte la hicieron temida y deseada. Aprendió a mover hilos desde la sombra, infiltrarse en círculos sociales de élite y manipular a personas con mayor poder que ella. En Europa se ganó fama de ser la mujer capaz de destruir vidas sin mover un dedo. Su frío calculado la volvió indispensable para la Famiglia.
ACTUALIDAD: Tras la crisis en Italia y la expansión de los Tattaglia hacia Los Santos, Vittoria regresó para apoyar a su hermano Vincenzo en la società privata. Supervisa y participa en operaciones de compra y venta de armas, extorsiones, lavado de dinero, adquisiciones de negocios legales y movimientos financieros estratégicos. Es la consejera silenciosa detrás del trono, la mano que limpia los errores antes de que el apellido Tattaglia quede manchado.
EDUCACIÓN: A pesar de crecer en un ambiente criminal, recibió una educación refinada y estrictamente controlada. Estudió italiano, inglés, francés y principios de economía bajo tutores privados. También fue entrenada en medicina básica, tácticas de defensa, análisis estratégico y negociación de alto nivel. Su formación no provino de escuelas públicas sino de mentores de la ’Ndrangheta y maestros pagados por la familia.
OTROS: La llaman La Sorella, La Diosa Griega y La Elegancia de la Muerte. Su presencia desestabiliza. Su silencio intimida. Su lealtad solo pertenece a su hermano Vincenzo y a la Famiglia Tattaglia.