Tras la lamentable muerte de su Madre y varios años de estudio en un instituto acerca de Tecnologos y Profesionales en Mecanica, decidió ir a la ciudad para emprender una nueva vida. No quería mantenerse en el mismo barrio, atentado por los mismos criminales, esperando tener el mismo destino que su Mamá, quería tener una vida distinta, algo a lo cual entregarse para que esto no pasaré mas.

"¿Liberty City? No. Ya he vivido mucho tiempo en esa selva de cemento... Me largo a Los Santos. Amo ver en fotos a Vespucci Beach... Little Seoul... Mission Row... Bueno, ese no tanto. Pero me pillas la idea."

- H.H. 12/06/2023

Huskey estuvo bastante tiempo disfrutando de la compañia de una tierna abuela, en su trayecto de el Aeropuerto de Berlín hacia Los Santos. La mayor parte del vuelo la paso durmiendo, nada raro para el, pues habia que guardar energía para llegar a su nuevo hogar, desempacar y hacer todo el rollo de la mudanza que para el era un enorme pedazo de aburrimiento incalculable.

Pasadas varias horas de viaje, Huskey llego al aeropuerto, bajando sus maletas y admirando la hermosa vista que aunque fuera pequeña, era esplendida. Apenas alcanzaba ver los grandes rascacielos y era solo una pequeña parte de toda su travesía por esta enorme ciudad. Realmente, este era el comienzo de una gran vida o al menos eso esperaba el. A largo plazo se veía con un coche decente, ni muy veloz pero tampoco muy lento, sin muchas modificaciones como en esas Expo-Tuning que veía a cada diez minutos por L.C., pero tampoco una basura de chatarrería, pensaba. "Tal vez un Stanier... Un Primo.. O un simple Emperor. Lo que salga" Dijo en voz alta, agarrando sus dos bolsas y subiendose al taxi.

Huskey intento buscar un buen lugar para dormir, pero solo consiguió un departamento en la Torre Adams de la ciudad, era bastante loco el vivir alli. Aunque se la pasaba por Vespucci Beach, tantas veces verlo en fotos le tenía atontado. Fue tanto asi, que decidió comprarse un Albany Stainer con algo de dinero enviado por su Padre, llevandoselo por las mañanas y tras un buen café y unas donas, se disponía a buscar trabajo y pasearse por la enorme ciudad.