F A U D A [MC] [3LITE] RON ALTERNATES



  • FAUDA_BAN_F.png
    En 1996, en el Norte de la ciudad, específicamente en "Ron Alternates Wind Farm", se creó una organización llamada "Fauda". La lealtad es primordial en este mundo Ileno de violencia y falsedad, donde las disputas territoriales y las traiciones son moneda corriente, Grupo Comando antiterrorista especializado en operativos de inteligencia como asi tambien operativos de todo tipo. "Disciplina por Respeto" es lo que nos rige como familia, tratamos con los mejores profesionales para cuidar nuestro norte.

    Fauda_Nacimiento.png

    fauda_nacimiento_2.png

    CINTA.png

    fau2.png

    ac1_2.png

    CINTA.png

    act_2_11.png

    act_2_2.png

    CINTA.png

    fauda_maqueta_para_todos_los_episodios..png

    CINTA.png



  • ...........



  • 𝙍𝙊𝘿𝘼𝘿𝘼 𝙈𝙊𝙏𝙀𝙍𝘼

    Captura de pantalla 2025-03-14 130859.jpg

    𝑬𝒍 𝒄𝒊𝒆𝒍𝒐 𝒚𝒂 𝒂𝒗𝒊𝒔𝒂𝒃𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒕𝒐𝒏𝒐𝒔 𝒈𝒓𝒊𝒔𝒆𝒔 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒆 𝒗𝒆𝒏í𝒂. 𝑳𝒂𝒔 𝒏𝒖𝒃𝒆𝒔 𝒔𝒆 𝒂𝒄𝒖𝒎𝒖𝒍𝒂𝒃𝒂𝒏 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒆𝒍 á𝒓𝒊𝒅𝒐 𝒑𝒂𝒊𝒔𝒂𝒋𝒆 𝒅𝒆 𝑺𝒂𝒏𝒅𝒚 𝑺𝒉𝒐𝒓𝒆𝒔, 𝒑𝒆𝒔𝒂𝒅𝒂𝒔, 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒂𝒔, 𝒄𝒂𝒓𝒈𝒂𝒅𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒑𝒓𝒐𝒎𝒆𝒔𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒓𝒎𝒆𝒏𝒕𝒂. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒆𝒔𝒐 𝒏𝒐 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒏í𝒂 𝒂 𝑭𝒂𝒖𝒅𝒂. 𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒂𝒔 𝒎𝒐𝒕𝒐𝒔 𝒓𝒖𝒈𝒆𝒏, 𝒏𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒄𝒍𝒊𝒎𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒗𝒂𝒍𝒈𝒂.
    𝑨 𝒍𝒂𝒔 17:00, 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒊𝒆𝒎𝒃𝒓𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒄𝒍𝒖𝒃 𝒄𝒐𝒎𝒆𝒏𝒛𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒂 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒖𝒏𝒐 𝒂 𝒖𝒏𝒐 𝒂𝒍 𝒑𝒖𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒆𝒏𝒄𝒖𝒆𝒏𝒕𝒓𝒐, 𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒂𝒍 𝒕𝒂𝒍𝒍𝒆𝒓 𝒗𝒊𝒆𝒋𝒐 𝒋𝒖𝒏𝒕𝒐 𝒂 𝒍𝒂 𝑹𝒖𝒕𝒂 68. 𝑳𝒂𝒔 𝒍𝒖𝒄𝒆𝒔 𝒕𝒆𝒏𝒖𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒕𝒂𝒓𝒅𝒆𝒄𝒆𝒓 𝒔𝒆 𝒇𝒊𝒍𝒕𝒓𝒂𝒃𝒂𝒏 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒎𝒐𝒏𝒕𝒂ñ𝒂𝒔 𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒓𝒂𝒔 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒕𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒓𝒆𝒕𝒖𝒎𝒃𝒂𝒃𝒂𝒏 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖𝒏 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒂𝒈𝒊𝒐. 𝑳𝒂𝒔 𝒄𝒂𝒎𝒑𝒆𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒆𝒈𝒓𝒐, 𝒍𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒄𝒉𝒆𝒔 𝒅𝒆 𝑭𝒂𝒖𝒅𝒂 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒂𝒍𝒅𝒂 𝒚 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒂𝒔𝒄𝒐𝒔 𝒓𝒆𝒍𝒖𝒄𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒎𝒂𝒓𝒄𝒂𝒃𝒂𝒏 𝒑𝒓𝒆𝒔𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂. 𝑬𝒓𝒂 𝒎á𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒖𝒏𝒂 𝒓𝒐𝒅𝒂𝒅𝒂, 𝒆𝒓𝒂 𝒖𝒏 𝒓𝒊𝒕𝒖𝒂𝒍.
    𝑳𝒂 𝒍𝒍𝒖𝒗𝒊𝒂 𝒄𝒐𝒎𝒆𝒏𝒛ó 𝒂 𝒄𝒂𝒆𝒓 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒐 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒈𝒊𝒓𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒗𝒆𝒔 𝒚 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒕𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒔𝒆 𝒆𝒏𝒄𝒆𝒏𝒅𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒏 𝒔𝒊𝒏𝒄𝒓𝒐𝒏í𝒂. 𝑷𝒓𝒊𝒎𝒆𝒓𝒐, 𝒖𝒏𝒂𝒔 𝒈𝒐𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒊𝒔𝒑𝒆𝒓𝒔𝒂𝒔 𝒈𝒐𝒍𝒑𝒆𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒑ó𝒔𝒊𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒆 𝒈𝒂𝒔𝒐𝒍𝒊𝒏𝒂 𝒚 𝒍𝒂𝒔 𝒗𝒊𝒔𝒆𝒓𝒂𝒔; 𝒍𝒖𝒆𝒈𝒐, 𝒖𝒏𝒂 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒊𝒏𝒂 𝒅𝒆𝒏𝒔𝒂 𝒅𝒆 𝒂𝒈𝒖𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒏𝒗𝒐𝒍𝒗𝒊ó 𝒑𝒐𝒓 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒍𝒆𝒕𝒐. 𝑷𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒅𝒖𝒅ó. 𝑵𝒂𝒅𝒊𝒆 𝒂𝒇𝒍𝒐𝒋ó 𝒆𝒍 𝒑𝒖ñ𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒄𝒆𝒍𝒆𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓.
    𝑳𝒂 𝒄𝒂𝒓𝒂𝒗𝒂𝒏𝒂 𝒂𝒗𝒂𝒏𝒛𝒂𝒃𝒂 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒆 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒆𝒍 𝒂𝒔𝒇𝒂𝒍𝒕𝒐 𝒎𝒐𝒋𝒂𝒅𝒐, 𝒍𝒂𝒔 𝒍𝒖𝒄𝒆𝒔 𝒕𝒓𝒂𝒔𝒆𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒎𝒐𝒕𝒐𝒔 𝒅𝒊𝒃𝒖𝒋𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍í𝒏𝒆𝒂𝒔 𝒓𝒐𝒋𝒂𝒔 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒉𝒂𝒓𝒄𝒐𝒔. 𝑬𝒍 𝒂𝒈𝒖𝒂 𝒔𝒂𝒍𝒑𝒊𝒄𝒂𝒃𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒅𝒂 𝒈𝒊𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒍𝒂𝒏𝒕𝒂, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒍𝒂 𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒔𝒆 𝒎𝒂𝒏𝒕𝒆𝒏í𝒂: 𝒅𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒑𝒖𝒏𝒕𝒂, 𝒆𝒍 𝒓𝒆𝒔𝒕𝒐 𝒆𝒏 𝒇𝒊𝒍𝒂 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒂𝒅𝒂, 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒎𝒂𝒏𝒂𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒃𝒐𝒔 𝒄𝒓𝒖𝒛𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒔𝒖 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐.
    𝑨𝒕𝒓𝒂𝒗𝒆𝒔𝒂𝒓𝒐𝒏 𝑯𝒂𝒓𝒎𝒐𝒏𝒚, 𝒑𝒂𝒔𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒑𝒐𝒓 𝒍𝒂𝒔 𝒗í𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒕𝒓𝒆𝒏 𝒚 𝒃𝒐𝒓𝒅𝒆𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒅𝒆𝒔𝒊𝒆𝒓𝒕𝒐. 𝑳𝒂𝒔 𝒈𝒐𝒕𝒂𝒔 𝒈𝒐𝒍𝒑𝒆𝒂𝒃𝒂𝒏 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒆𝒍 𝒓𝒖𝒊𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒍𝒍𝒖𝒗𝒊𝒂 𝒔𝒆 𝒎𝒆𝒛𝒄𝒍𝒂𝒃𝒂 𝒄𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒆𝒄𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒄𝒂𝒑𝒆𝒔, 𝒄𝒓𝒆𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒔𝒊𝒏𝒇𝒐𝒏í𝒂 𝒄𝒓𝒖𝒅𝒂, 𝒑𝒐𝒅𝒆𝒓𝒐𝒔𝒂. 𝑬𝒓𝒂 𝒍𝒊𝒃𝒆𝒓𝒕𝒂𝒅 𝒑𝒖𝒓𝒂, 𝒂𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒎𝒑𝒂𝒑𝒂𝒅𝒂.
    𝑨𝒍 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒂𝒍 𝒎𝒊𝒓𝒂𝒅𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝑱𝒐𝒔𝒉𝒖𝒂 𝑹𝒐𝒂𝒅, 𝒔𝒆 𝒅𝒆𝒕𝒖𝒗𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏. 𝑨𝒍𝒈𝒖𝒏𝒐𝒔 𝒃𝒂𝒋𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒎𝒐𝒕𝒐, 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒂𝒑𝒂𝒈𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒆𝒍 𝒎𝒐𝒕𝒐𝒓 𝒚 𝒔𝒆 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂𝒓𝒐𝒏 𝒎𝒊𝒓𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒉𝒐𝒓𝒊𝒛𝒐𝒏𝒕𝒆. 𝑨 𝒍𝒐 𝒍𝒆𝒋𝒐𝒔, 𝒍𝒐𝒔 𝒓𝒂𝒚𝒐𝒔 𝒄𝒂í𝒂𝒏 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝑨𝒍𝒂𝒎𝒐 𝑺𝒆𝒂, 𝒊𝒍𝒖𝒎𝒊𝒏𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒃𝒓𝒆𝒗𝒆𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒄𝒆𝒓𝒓𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒕𝒓á𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒂𝒆𝒓ó𝒅𝒓𝒐𝒎𝒐. 𝑬𝒍 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐 𝒔𝒆 𝒉𝒊𝒛𝒐 𝒑𝒆𝒔𝒂𝒅𝒐, 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒓𝒖𝒎𝒑𝒊𝒅𝒐 𝒑𝒐𝒓 𝒆𝒍 𝒈𝒐𝒍𝒑𝒆𝒕𝒆𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒍𝒍𝒖𝒗𝒊𝒂 𝒚 𝒆𝒍 𝒄𝒓𝒆𝒑𝒊𝒕𝒂𝒓 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒕𝒐𝒓𝒆𝒔 𝒆𝒏𝒇𝒓𝒊á𝒏𝒅𝒐𝒔𝒆.
    𝑼𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒕𝒆𝒓𝒂𝒏𝒐𝒔 𝒆𝒏𝒄𝒆𝒏𝒅𝒊ó 𝒖𝒏 𝒄𝒊𝒈𝒂𝒓𝒓𝒐 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒄𝒐 𝒍𝒆𝒗𝒂𝒏𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒚 𝒅𝒊𝒋𝒐 𝒆𝒏 𝒗𝒐𝒛 𝒃𝒂𝒋𝒂, 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒔𝒊 𝒉𝒂𝒃𝒍𝒂𝒔𝒆 𝒂𝒍 𝒗𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐:
    —𝑬𝒔𝒕𝒐 𝒆𝒔 𝑭𝒂𝒖𝒅𝒂, 𝒄𝒂𝒓𝒂𝒋𝒐. 𝑨𝒔í, 𝒃𝒂𝒋𝒐 𝒆𝒍 𝒂𝒈𝒖𝒂, 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒊𝒎𝒐𝒔 𝒓𝒐𝒅𝒂𝒏𝒅𝒐.
    𝒀 𝒕𝒐𝒅𝒐𝒔 𝒂𝒔𝒊𝒏𝒕𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏. 𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔, 𝒏𝒐 𝒉𝒂𝒚 𝒄𝒍𝒊𝒎𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒕𝒆𝒏𝒈𝒂 𝒆𝒍 𝒆𝒔𝒑í𝒓𝒊𝒕𝒖. 𝑺𝒐𝒍𝒐 𝒆𝒍 𝒂𝒔𝒇𝒂𝒍𝒕𝒐, 𝒍𝒂𝒔 𝒓𝒖𝒆𝒅𝒂𝒔, 𝒚 𝒍𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒎𝒂𝒏𝒅𝒂𝒅.

    Captura de pantalla 2025-03-14 130957.jpg

    CINTA.png



  • 𝙁𝘼𝙐𝘿𝘼: 𝙁𝙪𝙧𝙞𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙉𝙤𝙧𝙩𝙚

    20250411034517_1.jpg

    En las tierras secas y polvorientas de Sandy Shores, donde las noches son silenciosas y el rugir de un motor puede anunciar vida o muerte, se levanta un grupo que no teme ensuciarse las manos: FAUDA, un club motero fundado por veteranos de guerra. Su código es simple, pero inquebrantable: proteger al norte de San Andreas, cueste lo que cueste.
    Durante años, FAUDA convivió con el caos del condado de Blaine. Toleraban los trapicheos, las carreras clandestinas, incluso el tráfico menor. Pero había una línea que nadie debía cruzar: no se roba a la gente del norte. Esa línea fue rota cuando una banda llamada Los verdes comenzó a asaltar ranchos, granjas y hogares a lo largo de Paleto Bay y Grapeseed. Vestidos con ropa verde, usando camionetas oxidadas, estos bandidos rurales se movían en manada, arrasando con todo a su paso y dejando mensajes de intimidación.
    El líder de FAUDA, domingo “El chispa” reunió al club en su taller de Stab City una calurosa noche de miércoles. La luz naranja de una fogata iluminaba los rostros endurecidos de los moteros. “No somos santos, pero esto no lo vamos a permitir”, dijo, con voz grave. “Si dejamos que estos cobardes hagan lo que quieran, mañana será uno de los nuestros el que aparezca colgado en un granero”.
    La operación se llamó "Caza Mayor".
    FAUDA se dividió en escuadrones. Unos patrullaban la Ruta 68, deteniendo y revisando vehículos sospechosos. Otros se adentraban en los bosques del Monte Chiliad, buscando campamentos escondidos. Mientras tanto, un grupo más sigiloso vigilaba los muelles del Alamo Sea, sospechando que los verdes usaban lanchas para mover botines robados.
    Una noche, dos motos FAUDA interceptaron una camioneta sospechosa bajando por Cassidy Creek. La persecución fue brutal: disparos, explosiones y gritos que se perdieron entre los árboles. Al final, la camioneta terminó volcada cerca del río. Dentro, encontraron armas, comida enlatada y, lo más importante, una libreta llena de coordenadas.
    Con esa libreta, FAUDA lanzó una serie de ataques quirúrgicos. Incendiaron un depósito de armas en Grapeseed, colocaron explosivos en el camino principal hacia Mount Gordo, y sabotearon las motos de los verdes en su escondite improvisado. Dejaban un mensaje pintado con la propia sangre de los verdes en cada lugar: "FAUDA TE VE".
    Los verdes intentaron contraatacar. Enviaron una caravana armada hacia Stab City, pero cayeron en una trampa. FAUDA los estaba esperando en el viejo aserradero de Paleto Forest, rodeados de árboles y minas caseras. Lo que siguió fue una masacre. La lluvia caía sobre los cuerpos y el barro se mezclaba con sangre. Motos derrapaban entre disparos, y el ruido de las escopetas se confundía con los truenos.
    Cuando todo terminó, sólo quedaron unos pocos de los verdes vivos. Huyeron hacia las montañas, abandonando lo poco que les quedaba. FAUDA había limpiado el norte. No por justicia legal, sino por el tipo de justicia que sólo los que viven en el caos pueden entender.
    Días después, en Stab City, el chispa observaba cómo pintaban un mural en la pared del club: una de las cabezas de los lideres de los verdescon y una rueda de motocicleta atravesándolo. A su lado, un letrero: "El norte no se toca."
    Encendió un cigarro, miró a su gente y dijo:
    “Esto no fue venganza. Fue orden.”

    image111111111.png

    CINTA.png


Accede para responder