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Dutch Carterr nació y se crió en Grapeseed, un pequeño pueblo rural donde el trabajo duro no era una opción, era una obligación. Desde chico ayudó en la granja de sus padres: manejaba el tractor, cosechaba, arreglaba cercas y cuidaba animales. Nunca tuvo un empleo con uniforme ni cheques, pero sí una formación firme basada en esfuerzo, disciplina y lealtad.
No conocía mucho más allá de su pueblo, salvo cuando iba a vender productos al mercado o a buscar repuestos para la maquinaria. Pero desde siempre sintió un llamado a algo más grande: proteger, servir y liderar. Inspirado por su padre y por los viejos alguaciles del pueblo, decidió dejar los campos y empezar a prepararse para el cumplimiento de la ley.
Virtudes:
Fuerte sentido del deber
Leal hasta la médula
Honesto, incluso cuando no conviene
Trabajador incansable
Tiene una capacidad natural para liderar y hacerse respetar sin imponerse
Defectos:
Es demasiado directo, a veces rudo sin querer
Le cuesta confiar en los demás
Tiene un carácter duro, más de campo que de ciudad
No tiene un historial laboral formal fuera de la docencia y la granja
Dutch no busca poder, busca significado. Quiere ser Mariscal porque sabe lo que es que nadie te escuche. Porque está cansado de ver cómo se olvida a la gente de los pueblos chicos, a los que madrugan, a los que no salen en las noticias. Él quiere representar a esa gente. Quiere demostrar que el respeto se gana con hechos, no con un apellido ni con un uniforme planchado. Ser Mariscal no es un cargo para él, es una manera de servir, con la frente en alto y las botas bien puestas.