Ashton Walker



  • Pequeños pasos

    Nacido el 14 de Octubre de 1990 en Miami, Florida, Ashton es hijo de inmigrantes colombianos forzados a cambiar su apellido, lo que le permitió desde muy pequeño conocer dos culturas diferentes y desenvolverse en cualquiera de ellas con total normalidad.

    Sus padres trabajaban en un pequeño puerto exclusivo para magnates importantes, tanto gente de negocios lícitos como los no tanto, sin embargo, ellos no hacían distinción y a todos los trataban por igual, con una sonrisa y una mano amiga, tal vez muy amiga.

    Aquellos personajes poderosos creían en la buena reputación de los Walker, por lo que nunca faltaron las propinas y las buenas oportunidades para ellos, sin embargo, todo esto fue una simple fachada que en los primeros años no notaron.

    Ashton si bien nunca creció con excesivos lujos, nunca tuvo necesidades y antes sus ojos, sus padres solo eran buenos trabajadores y las vacaciones en su querida Colombia, eran una excusa para experimentar con la naturaleza y ver la inmensidad del cielo como un regalo sagrado. Un verano como cualquier otro, a la edad de 10 años, Ashton notó que sus vacaciones en la casa de sus abuelos se había extendido demasiado, y quería volver a ver a sus padres en su modesta casa de Miami. Intentó comunicarse con ellos, pero no tuvo respuesta hasta meses después.

    Una familia sin respuesta

    Sus padres llamaron por fin, y aún con lágrimas en los ojos, le comunicaron a su hijo que no podía volver a los Estados Unidos y debía ser fuerte llevando una nueva vida en Colombia, y si todo salía como ellos esperaban podrían verse en poco tiempo.

    Ashton no entendía nada y esto lo marcó, ¿por qué sus padres lo dejarían en otro país? se preguntaba a diario y no dejaba de culparse por lo que fuera que estuviera sucediendo. A pesar de esta difícil prueba, sus abuelos le dieron aún más lujos, lo inscribieron en el mejor colegio posible, le dieron absolutamente todo y lo criaron como una persona lejana a los vicios, la vanidad y sorprendentemente humilde, ya que si se portaba bien, era probable que sus padres lo recibieran de nuevo en su casa.

    Pasaron los años y Ashton no dejaba de mirar el cielo como un escape de la culpa que sentía, por lo que en su adolescencia se decidió por un camino en la aviación, definitivamente lograría llevar un avión y buscar a sus padres el mismo, incluso con la oportunidad de comprar un tiquete aéreo quería probarse. Algo exagerado pero que lo ayudaría a cumplir su sueño.

    Concluyó el colegio, hizo amistades y se intentó mantener al margen de lo que consideraba la basura humana, pero de alguna forma sabía que la necesitaría para hacerse un nombre en su camino a ser un verdadero piloto. con esto en mente formó relaciones con hijos de políticos y a todo vuelo que hicieran, el iba.

    La conquista del cielo

    Como un personaje que se codeaba con personas influyentes, Ashton ganó una reputación bastante buena, tal y como recordaba que sus padres la tenían, lo que lo motivó a buscarlos de nuevo, ya que no oía sus voces desde que se había graduado del colegio y seguía sin entender el por qué de su ausencia.

    Aprovechando un viaje de uno de los hijos de un embajador y sin decirle a sus abuelos, Ashton abordó un vuelo a Miami, donde en pocas horas estaría frente a la casa que lo vio crecer, pero totalmente vacía.

    Con rabia y confundido, Ashton se dirigió al puerto en busca de respuestas, y contra todo pensamiento, ahí estaba su padre, atendiendo a los mismos personajes de la misma forma comedida. Él aprovechó esa oportunidad y sin titubear se dirigió cara a cara con su padre y este sin poderlo creer, rompió en llanto y se intentó alejar de el.

    Ashton no se rendiría en buscar las respuestas que necesitaba, por lo que lo siguió hasta un lugar bastante solitario, donde lo enfrentó. Su padre aún nervioso y con lágrimas intentaba explicarle que no había sido culpa de ellos y que todo era por protegerlo. Con rabia, Ashton golpeó a su padre y este sin responder siguió su historia.

    Antes de dejarlo en Colombia, sus padres habían recibido algunos paquetes que debían guardar y entregar en el puerto, algo que definitivamente para ellos no olía bien, se decidieron hablar con las autoridades y fueron puestos en un grupo de alta importancia, sabían que tenían una misión y esta era hacer caer un poderoso cartel en tierras americanas. Se les aconsejó llevar a su hijo fuera del país y darle una nueva vida. Casi como dobles agentes, se dedicaron por años a hacer caer a los más peligrosos criminales, pero todo se había complicado y las sospechas empezaron a incrementarse.

    Ashton no podía creerlo y todos años de culpa parecían convertirse frente a sus ojos en una admiración profunda por los padres que aún en la distancia nunca dejaron de ver por el. Un fuerte abrazo, un intercambio de contactos y la promesa de ayudarlos fue lo que concluyó ese día tan dramático.

    Ashton decidió quedarse un tiempo y hacer lo que siempre había querido, concluir sus estudios como piloto, por lo que no perdió tiempo usando la cuenta familiar y llamando a sus abuelos, se inscribió a los cursos más intensivos y avanzados que pudo para operar en un periodo de poco más de un año, una licencia como piloto comercial y habilitaciones en lujosos aviones privados.

    Tiquete solo ida

    Al concluir sus estudios, Ashton volvió a Colombia a homologar sus títulos, con esto era un piloto con licencias internacionales que le permitirían escalar muy rápido entre sus conocidos y definitivamente ayudar a sus padres en la misión.

    Agentes se comunicaron con el por algunos años mientras el hacía un trabajo social con grandes personajes involucrados en distintos negocios turbios, y sin saberlo, pronto se enfrentarían a uno de los viajes más complejos de su vida.

    Un nuevo vuelo le fue programado, muy discreto y de alta prioridad. Transportaría a uno de los jefes de una organización dedicada al tráfico de armas.
    La preparación para la misión fue dura, muchos posibles escenarios en el aire, entrenamiento con armas que le serían entregadas en el avión, y sobretodo una serie de códigos complejos que debía aprenderse para comunicar todas las intenciones y estados en vuelo.

    Llegó el día y Ashton solo podía pensar en que su misión daría lugar a una nueva vida de nuevo con su familia. El personaje y sus acompañantes abordaron el avión, lo cargaron con numerosas maletas y se prepararon para el despegue.
    Ashton estaba muy nervioso y temía que ellos lo notaran, por lo que desde el abordaje, Ashton tuvo que cerrar la puerta que comunicaba con la cabina, respirar y concentrarse.

    El vuelo transcurrió de forma normal hasta que a mitad del crucero, uno de los acompañantes entró en la cabina con la excusa de mostrar interés en los instrumentos, sin embargo, rápidamente la situación se tornó peligrosa.
    Aquel sujeto, bastante alto y corpulento, con una vestimenta y accesorios de alto valor, le hizo saber a Ashton que conocía su plan y que si quería que todo saliera bien, debía hacer algunos cambios en el plan de vuelo.

    Ashton por un momento pensó en tomar el arma a un lado del asiento, pero notó que en el cinto del corpulento hombre, había una especie de placa, que solo había dejado expuesta para entrar en la cabina. Ashton asintió y se propuso a cambiar el plan de vuelo a una ciudad que no conocía pero con la infraestructura necesaria para un aterrizaje perfecto: Los Santos.
    Para su sorpresa, el cambio de plan de vuelo fue aprobado sin una sola pregunta y todo el teatro que hasta el momento se había hecho, empezaba a tener sentido. Ashton emocionado cambió su rumbo y se dirigió a su nuevo destino, con un pequeño gesto de agradecimiento a aquel extraño personaje.

    Las ventanas fueron cerradas mientras los demás dormían y aprovechando la hora y la niebla sobre el mar, la llegada al aeropuerto internacional de Los Santos no fue advertida.
    A Ashton se le indicó una plataforma específica en la que antes de notarlo, estaban rodeados por sujetos armados, las puertas del avión se abrieron casi de repente por la acción de Ashton y en cuestión de segundos, el gran criminal era esposado frente a sus ojos.

    Un sentimiento de liberación recorrió su cuerpo, y al descender del avión notó que algo no estaba del todo bien.

    Un nuevo comienzo

    Mientras Ashton descendía del avión y el capo de las armas era apresado en un auto blindado y con vidrios tintados, pudo escuchar los gritos del hombre corpulento, parecía enojado porque este no era el plan que habían acordado.
    Los gritos fueron opacados en un abrir y cerrar de ojos por el disparo de un arma. Un tiro certero a la cabeza del criminal dentro del auto. El hombre solo pudo asentir y dirigiéndose a Ashton le dio un teléfono. El avión fue retirado y sin una sola palabra más, Ashton quedó solo en el aeropuerto.

    Luego de unos días sin ninguna noticia y en un hotel modesto, el teléfono sonó.
    "No tengo mucho tiempo, solo ayudamos a que la balanza del poder se inclinara hacia otro lado, tu familia estará bien y se seguirán comunicando por canales seguros, pero ahora tu vida está en Los Santos, haz una nueva carrera en lo que sea, al menos hasta que todo este circo termine"

    Han pasado algunos meses, sin mucho dinero, con mucha experiencia, pero sin muchos conocidos, Ashton Walker busca nuevas respuestas, un trabajo y sobretodo algo que pueda llamar amigo.

    Experiencia

    Con los contactos ganados en su llegada a la ciudad, Ashton sirvió como director de aviación de Los Santos.

    Este trabajo reforzaría la seguridad y la operación aérea, sin embargo, el lugar en el que pondría todo su corazón estaba en otro sitio.

    Invirtió junto con sus amigos en una empresa de seguridad, que se convertiría en un valuarte en el que incluso El Estado puso sus ojos para la protección de sus intereses, claro que de forma no oficial.

    Este pequeño entrenamiento lo llevó a enlistarse en la fuerza aérea, donde se convertiría en un aviador condecorado como el mejor de su academia, instructor de múltiples aeronaves, piloto de combate y un miembro de la brigada médica, llegando al rango de Sargento Maestre de la Fuerza Aérea.

    En su afán de la protección de elementos gubernamentales, Walker tomó una acción decisiva para salvaguardar oficiales policiales, que poco sabía el que trabajaban de cerca con las mafia que habían permeado en las Fuerzas Armadas y vieron en esta acción una oportunidad para intentar humillarlo y retirarlo de su oficio.

    Con mucho honor en su corazón dejó su servicio con la frente en alto y se embarcó en una nueva experiencia, pues esta no va a ser la última vez que Walker alcanzaría el cielo.


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