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Crónicas de un norteño.
America's Bastards es el rejunte de algunos Desert's Bastards que dejaron atrás la vida de club con algunos ex militares bien entrenados que dejaron el ejercito para perseguir el sueño americano con sus antiguos compañeros de pelotón. Los Bastardos de America surgen del dolor, del sufrimiento y de la tristeza. A mediados del 2025 llegó la cúpula del chapter de California, el primer capitulo que montaron los Desert's Bastards fuera del condado. Una reunión con su visita directa significaba una sola cosa... malas noticias. Efectivamente era malo, Jhonny Murray, nuestro presidente fundador había muerto... el maldito cancer de pulmón le alcanzó cuando estaba ayudando al chapter allá. Muchos quedamos confundidos y algunos hasta se descarriaron, es algo que podría pasar pero no lo teníamos previsto, nos agarró a todos por sorpresa. Aún quedaban dos fundadores vivos, uno optó por quedarse en el club y el otro junto a algunos moteros más, optaron por armar su propia red criminal, una más bajo pérfil dejando los chalecos y las motos a un lado... pero siempre siendo un vecino del condado de Blaine.
Hoy en día Los Bastardos de America (como se hacen llamar) son solamente vecinos del condado que llevan muy bajo perfil, una red criminal que se encarga de regir el norte con armas, drogas y prostitución. Buscan el negocio y explotan cualquier emprendimiento que les de buena ganancia sea legal... o ilegal. Son americanos muy patriotas que comparten con los ideales de la vieja bandera confederada. La mayoría son hombres de mayores de 35 años bien entrenados que se dedican a expandir dicho negocio con tal de agrandar toda ganancia a tal punto que van haciendo contactos, visitando viejos amigos y generando nuevos lazos para poder continuar su trayecto, tienen claro que todo esto sin un objetivo sin una causa es un corazón vacío. Por eso el suyo está lleno, tienen claro por qué luchan, tienen claro por qué trabajan y tienen claro cuál es su causa. Son una hermandad.
Este proyecto busca la interpretación y el roleplay serio tratando de impulsar el roleplay en el norte. Buscamos que tengan ganas de aprender y de rolear, cualquierda duda o cualquier consulta pueden hacerlo via discord: xinito01
La noche estaba tranquila, demasiado para mi gusto. Los teléfonos no dejaban de sonar en la tarde, pero cuando el reloj marcó las doce, todo se sintió más frío, más callado. Así es como sabes que se viene algo serio
mis muchachos y yo habiamos tenido el acercamiento de unos pandilleros del sur, bastante curiosos pero con buenas intenciones...despues de una reunion para charlar mas afondo nuestros intereses llegamos a un acuerdo asi que acordamos fecha y hora para realizar un intercambio de drogas.
Debido a sus peticiones recurrimos a nuestro antiguo club...Los Desert's Bastards, soliamos mover la cocaina de mas alta pureza por lo que ellos serian los indicados para proporcionarnos el producto de la mejor calidad.
Los dias antes de un trato siempre se sienten distintos...Llevábamos dos noches sin dormir bien, revisando el material, asegurándonos que todo estuviera como debe. No puedes presentarte con algo sucio o con la cuenta mal, porque eso no se perdona en la calle.
Antes de apagar la luz, revisé todo una vez más. El trato todavía no estaba en mis manos, pero el riesgo ya estaba sobre la mesa. Sabía que si esto salía bien, habría más puertas abiertas. Pero si salía mal… bueno, en esta vida ya sabes lo que pasa cuando algo sale mal.
Me subí a la troca con los muchachos y manejamos rumbo al punto acordado. El lugar era nuestro, y eso nos daba ventaja. Cada esquina tenía ojos, cada sombra respondía a nosotros. Así se hacen las cosas cuando quieres mandar un mensaje claro: aquí se respeta el terreno.
El punto estaba en nuestro territorio, y eso me daba calma. Si algo salía mal, teníamos la ventaja. Aquí nadie se mueve sin que lo sepamos y las sombras tambien eran nuestras.
Los sureños llegaron recargados en sus autos, fumando como si la noche no les importara. Pero yo sé que les importa, porque a todos nos importa. En la calle, hasta un simple saludo puede ser tu última palabra.
Nos bajamos despacio, sin movimientos raros. El respeto es la única moneda que vale antes del dinero. Intercambiamos miradas, medimos intenciones, y cuando su líder dio la señal, todo se puso en marcha.
Uno de los míos abrió la caja, enseñó lo que traíamos. No hubo sorpresa, no hubo reclamos. Todo estaba tal y como prometimos: pesado, limpio, sin corte. A cambio, me pusieron la mercancia en las manos.
En ese momento, el mundo se detuvo por un segundo. Ni policías, ni rivales, ni balas… sólo dos bandos que entienden que el negocio es la única ley que importa. Cerramos el trato con un apretón de manos firme, sin palabras extra, porque en este juego, hablar de más es buscar la muerte.
Cuando subí a la troca, sentí el peso real del movimiento. No era la maleta, era la responsabilidad de saber que cada paso abre una puerta… o te la cierra para siempre.
"No Todo es lo que Parece"
Hay favores que se pagan con sangre, y esa noche lo confirmé.
Un viejo conocido me llamó, alguien que debía más de lo que podía pagar. Me dijo que necesitaba un favor, que gente del sur le había pedido un trabajo delicado: levantar a uno de los suyos para asegurarse que no anduviera cantando. Sonaba raro, pero el dinero que ofrecía no dejaba espacio para preguntas. En la calle, un favor puede valer más que cualquier billete, y éste olía a oportunidad.
El plan era sencillo: llegar, subir al objetivo y desaparecer sin ruido. Pero la calle nunca es tan fácil como la pintan. Cuando llegamos al punto, todo estaba demasiado callado… demasiado limpio. Eso nunca es buena señal.
Nos movimos como fantasmas, atentos, hasta que lo vimos: el supuesto objetivo estaba ahí, parado, esperando. No tenía miedo. Eso me quemó las alarmas en la cabeza. Antes de que pudiera decir nada, las luces se encendieron y el plomo empezó a cantar.
Era una emboscada. Nos querían borrar del mapa. Pero aquí no nos rajamos. El humo se mezcló con los gritos y las balas rebotando en el concreto. No hubo tiempo de pensar, sólo de responder. Los muchachos hicieron lo que saben hacer: fuego limpio, sin dudas. En segundos, el caos era nuestro.
Cuando el polvo bajó, el que mandaba la jugada estaba tirado, respirando con trabajo. Lo miré a los ojos y entendí todo: era el mismo cabrón que supuestamente pagaba por el secuestro. El mismo que nos quería usar de carne de cañón. Lo llevamos en la parte trasera de la troca, amarrado y callado. La noche olía a pólvora y a traición, y ese cabrón lo sabía. No dijo nada en todo el camino, pero sus ojos lo gritaban: miedo puro.
Lo metimos a un lugar seguro, donde las paredes no hablan y nadie entra sin permiso. Lo hicimos arrodillar, con la cara golpeada y las manos bien atadas. Me le quedé viendo unos segundos antes de soltar palabra.
"¿Sabes por qué sigues respirando?" —le pregunté. Bajó la mirada, pero yo no necesitaba respuesta. Lo sabía.
Le expliqué algo simple: en esta vida, un error se paga caro, y querer jugar con el norte es el peor de todos. Él pensó que podía usarnos, que podía ponernos como carnada para ganarse puntos con los suyos. Pero en el norte no hay segundas oportunidades… a menos que alguien quiera dar un mensaje más grande que una bala.
Abrimos la maleta. Dinero. Todo lo que llevaba para pagar la traición ahora nos pertenece. Pesamos los fajos, uno tras otro, hasta que la mesa quedó llena. Luego lo miré y le dije: "Esto no es tuyo ya, esto es el precio de tu vida. Agradece que somos gente de palabra, porque otros ya te tendrían frío en el suelo."
Lo soltamos cuando salió el sol, con la cara marcada y el orgullo roto. Antes de dejarlo ir, me acerqué al oído y le dejé el mensaje: "Diles allá abajo que con el norte no se juega. Porque la próxima vez, no hablamos… disparamos."
Se fue tambaleando, mirando atrás como si todavía escuchara los ecos de la noche. Yo sé que lo hará. Sé que va a correr a contarlo, porque el miedo siempre viaja más rápido que las balas. Y ese era el plan.
El norte nunca se detiene… y menos cuando hay negocio de por medio. Entre el polvo del desierto y el ruido de las camionetas asi como el rugido de las motos, nuestra palabra sigue siendo ley. Aquí no entra cualquiera, y mucho menos se gana confianza de la noche a la mañana.
En las últimas semanas, el flujo de mercancía ha crecido más de lo esperado. Nuestros antiguos contactos apenas logran abastecer la demanda; la gente quiere más, y nosotros no dejamos pasar oportunidad. Es ahí cuando viejas y nuevas caras aparecieron en la escena: moteros que rodaron desde lejos buscando sentarse en la mesa. Vinieron con una sola propuesta: cocaína de calidad, listas las rutas, y las ganas de hacer negocio.
No somos ingenuos… en el norte todo se negocia con respeto y con reglas claras. Los escuchamos, los pusimos a prueba… y demostraron que no son palabras vacías. A cambio, obtuvimos lo que necesitábamos: flujo constante y la seguridad de que nuestra gente sigue cobrando y mandando como siempre. Pero no te equivoques… el norte no se ablanda, el norte se fortalece. Si te acercas con mentiras, el desierto te tragará. Aquí todo se paga, para bien o para mal.
Ahora la mesa está puesta y los negocios no paran. Si tienes palabra, si sabes respetar y quieres entrar al juego… el momento es ahora. Pero recuerda algo: en el norte no hay segundas oportunidades.
¿Te atreves a negociar, probar tu lealtad o encontrar tu lugar? El norte te espera… pero no vengas solo, ven con huevos.
las fucking goats
Siempre se dijo que el norte era muy territorial pero nadie sabe cuanto... hasta que tiene la oportunidad de probarlo por cuenta propia. Todos los vecinos aqui son cordiales siempre y cuando vengan con buenas intenciones, la comunidad norteña tiene un amplio conocimiento del condado y de los vecinos, sabe como manejarse y como ingeniárselas para trabajar todo el condado en conjunto. Muchos norteños tienen formaciones militares o educación pueblerina, de esas que te lleva tu viejo a disparar al campo a las botellas. Todos saben usar armas y algunos manejan altos calibres, y cuando de defender al norte se trata todos se unen para alzarse en armas.
Claro que no es todo trabajo, los vecinos también suelen reunirse a festejar o celebrar ciertas actividades... algunas poco convencionales pero que salen de su cultura al fin. El último fin de semana lo cerramos con unas peleas por ejemplo, nos reunimos en una colina con algo de alcohol, algo de drogas e invitamos a algunos vecinos, los mismos vecinos invitaron a sus amigos y todos vibramos a la par, buscabamos lo mismo, un poco de diversión antes de comenzar la semana. Hubieron muchas peleas y mucho alcohol pero principalmente mucha diversión.
La hermandad se estaba agrandando y cada vez se hacía más fuerte. Muchas cosas pueden cambiar en el norte pero la causa y los valores siempre deben permanecer firmes... al igual que las reglas del norte. La hermandad como tal lleva su red criminal bajo un perfil oculto y disfrazado de vecinos, un vecindario concurrido donde suelen reunirse a beber siempre en el mismo lugar, las charlas son generales y los temas son superficiales, charlas de bar, peleas de bar, diversión norteña. Sin embargo todos los vecinos del condado se rigen bajo las reglas, los valores y los objetivos de la hermandad. El dinero y el control son los principales objetivos a los que apunta la resistencia, haciendo de todo un negocio factible, gracias a esto es que consiguen diferentes contactos y logran crear lazos tanto en la comunidad norteña como en el sur del estado. Mientras exista el respeto se puede negociar con todo mundo, no somos racistas.
La resistencia tiene ojos y oídos en todo el condado de Blaine, lo que significa que siempre algún vecino le pasará la información a la hermandad ya que más acá o más allá, es la encargada de regir el norte. La resistencia es el conjunto de los viejos Bastardos del Desierto que ahora dejaron las motos y los chalecos pero siempre, siempre serán vecinos del norte. Los verás en algún comercio, en alguna tienda o en algún barcito del pueblo. Tratan de hablar y conocer a todos los vecinos del norte para poder formar y crear una comunidad plena, comunicativa y lo más unida posible porque el norte... el norte está más vivo que nunca, pero tiene reglas, reglas que deberás cumplir por las buenas... o por las malas.
Hace rato no veíamos caras nuevas por aquí, y cuando vino la primera tanda pensé lo que cualquiera piensa: ¿más problemas o más manos? Al norte se viene a sumar, no a pedir permiso, y menos a improvisar lealtades.
Llegaron en parejas, miradas frescas y pasos medidos. Traían ganas, promesas y preguntas; eso último siempre me despierta la alerta. Les dimos la bienvenida, sí, pero con reglas: nadie entra de lleno hasta que demuestre con hechos, no con palabras. Aquí respetamos lo que cuesta ganarse.
El proceso fue simple y frío: prueba de disciplina, respeto a la jerarquía y trabajo para la gente del norte. Les pedimos que se mezclaran con la comunidad, que entendieran por qué defendemos este lugar. No buscamos soldados sin juicio; buscamos quienes sepan cuándo calmar la olla y cuándo ponerla a hervir.
Mientras tanto, algo que pocos cuentan en voz alta: empezamos a recuperar terreno en lo que tiene que ver con la ley. No hablo de vender credenciales, hablo de abrir canales líneas cuidadas con oficiales que también tienen familia en este condado y que entienden que la paz se construye cuando ambas partes reflexionan. No es un pacto en la oscuridad; es una estrategia de cordura: menos ruido, menos fuegos cruzados, más control nuestro sobre lo que pasa aquí.
No le dimos todo el poder a los nuevos. Les enseñamos nuestras formas: honor por encima de la soberbia, protección por encima del provecho inmediato. Les dijimos que aquí no se traiciona a la gente que protegemos, y que cualquier quien no entienda esas reglas, no tendrá lugar.
La idea no es acabar con la confrontación esa ya existe sino manejarla. Si los oficiales llegan a entender que hay una línea que no se cruza, y que nosotros respondemos por los nuestros, hay margen para que el norte se reconstruya sin que nos arrastre al desastre. Eso nos permite pelear cuando toca y dejar de pelear cuando toca también.
Al final del día, las nuevas caras trajeron aire fresco, impulsos y energía. Algunos se quedaron, otros se fueron. Los que se quedaron ahora saben el código: el norte se defiende en conjunto, con cabeza fría y pasos medidos. Y a quien intente romper eso, se lo haremos saber con la misma firmeza con la que protegemos nuestras tierras.
Si vienes a sumar, hazlo con la cabeza y con lealtad. Aquí no vendemos mentiras: quienes se integren deben respetar al norte, a la gente y a las reglas que nos mantienen en pie.
Cronicas de un norteño.
El norte no es tierra fácil. Quien nace aquí aprende desde pequeño a lidiar con el polvo en la garganta, el sol que parte la piel y el silencio que a veces pesa más que el ruido de la ciudad. Vivir en el norte es distinto, es una escuela dura que enseña a respetar al vecino, a cuidar el territorio y a no hablar más de la cuenta.
Pero cada tanto aparecen forasteros, gente que viene de afuera a instalarse como si estas tierras fueran un terreno barato que se puede comprar y ya. Llegan con prisas, con costumbres ajenas, creyendo que saben de vida dura porque vieron un par de peleas en un bar de ciudad. No entienden que aquí las reglas no están escritas, se sienten. No entienden que aquí el respeto se gana en años, no en semanas.
Se les nota de lejos: hablan demasiado, hacen ruido donde debería haber calma, miran con desconfianza al vecino en lugar de tender la mano. Creen que pueden “conquistar el norte”, como si esto fuera un premio, cuando en realidad es el norte el que decide a quién aceptar y a quién expulsar.
Quien no conoce el norte, no lo entiende. Y quien no lo entiende, termina chocando de frente con la dureza de estas tierras. Porque aquí no sobrevive el más fuerte ni el más rico, sino el que aprende a respetar. Y a esos que vienen a instalarse sin saber nada… tarde o temprano el norte mismo les enseña su lección.
El Norte siempre ha sido tierra de respeto, esfuerzo y unión. Nosotros, como grupo norteño, nos hemos dedicado desde hace tiempo a cuidar estas tierras y velar por la gente del condado. Nuestra intención siempre ha sido clara: unir al Norte bajo un mismo propósito, mantener la paz y el orden donde muchos solo ven caos.
Sin embargo, últimamente han llegado personas nuevas que creen que pueden posicionarse como quieran, tomar decisiones sin respeto ni trayectoria, y actuar como si ya tuvieran poder en este lado del mapa. Aquí no funciona así. El Norte no se compra, no se finge y mucho menos se impone de la nada.
Que quede claro: no buscamos excluir a nadie del Norte, siempre y cuando esté dispuesto a hacer las cosas correctamente y con respeto. Pero aquellos que quieran imponerse sin tener palabra ni respaldo, se toparán de frente con nosotros.
Les hemos dejado claro, con acciones y no con palabras, quiénes son los que realmente mandamos en estas tierras. Tanto así que incluso aquellos que al principio los apoyaban, al ver el verdadero poder del Norte, se echaron para atrás y comprendieron dónde está la autoridad real.
Esto no es una amenaza, es un recordatorio: el Norte tiene dueño, y no cualquiera puede venir a imponer su voluntad.
El Norte unido, fuerte y respetado.
bro realmente ese tyler se creia el rey del norte
El calor es abrazante por estos lares en esta época, se ven más lagartos al sol entre las piedras y las serpientes cruzan por pleno Boulevard de Algonquin. A nosotros nos gusta ese calor, esa sequía y esas noches hermosas en el condado porque aquí nacimos y de aquí somos. Creo que pasa más por un patriotismo territorial que por un capricho. Me gusta ver los avances en el norte, ver como las cosas prosperan y cada vez va apareciendo más gente... buena. A lo largo de estos 20 años muchos grupos han aparecido y desaparecido, muchos llegan buscando oportunidades y muchos otros creen ser la oportunidad. Todo vecino que recién llega debe tener la cordialidad de presentarse con los que ya estamos asentados hace años acá, creo que eso diferencia los que buscan la oportunidad a los que se creen la oportunidad. Una vez un político vino a preguntarnos al pueblo por qué nos caían tan mal... mi tio le dijo: - "Porque ustéd no viene al barro con nosotros, nos saluda de lejos y cree que puede venir a pedirnos favores así como así. Hay vecinos que velan por nuestra seguridad y no solo física, sino también para tener qué comer y un buen techo que nos cubra." Creo que no estaba tan errado. La clave para reinar un territorio no siempre es la violencia... muchas veces es la empatía.
Quizá hay cosas que no se ven como antes, que no se sienten como antes. Pero los valores, los ideales y la cultura que se marcó en su momento a quedado impregnada en cada habitante, en cada lugar y en cada rincón del condado de Blaine, por eso hoy en día existen grupos, rebeldes, revolucionarios que luchan por y para el norte. Buenos vecinos, hermandades y ex militares que se encargan por atender cada necesidad del norte, de hablar con cada grupo antiguo o nuevo, de gestionar relaciones no solo internas sino también externas con el sur para mantener ese equilibrio y esa paz porque es como el ying y el yang, todo lo bueno tiene que tener algo malo y todo lo malo tiene que tener algo bueno. Nos encargamos de hacer cumplir las reglas y de que cada grupo que decida instalarse tenga lo que necesite para su expansión... siempre y cuando haga las cosas bien. Muchos ex Desert's Bastards hoy líderan el norte desde otro ángulo, desde otro lugar. Sigue la misma causa, continúa la misma lucha y prevalece la misma hermandad porque no fue una etapa, es un estilo de vida. Hoy en día estamos haciendo que más y más americanos sean unos... BASTARDOS.
*El desierto no siempre tiene movimiento, a veces ni siquiera el viento mismo pasa por el pueblo, deja todo calmo... sereno. Mucha gente está acostumbrada al ruido, a la congestión de gente y todo lo que eso conlleva. En el norte es diferente, preferimos y buscamos la tranquilidad, aquí las cosas son como son porque así lo queremos, que en paz descansen los caídos y que viva America.
Los vecinos siempre estarán por el pueblo, manejan diferentes negocios que los obliga a reunirse en direcciones aleatorias y mantienen ese bajo perfil que la hermandad requiere. Que no se vea movimiento no significa que el negocio esté muerto, la rueda siempre está girando, la calma nos abraza, el desierto nos invita al bar y las noches son frías como las cervezas del Yellow Jack.*