++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
NOMBRE COMPLETO: Clayton Michael Collins
EDAD: 25 años
LUGAR DE NACIMIENTO: Austin, Texas, Estados Unidos
NACIONALIDAD: Estadounidense
SEXO: Masculino
PADRES: Michael Collins (ex mecánico) Sarah Collins (enfermera)
APARIENCIA FÍSICA: Clayton mide aproximadamente 1,82 metros. Tiene una complexión atlética debido a años de trabajo físico y entrenamiento. Su cabello es castaño oscuro, corto y algo despeinado la mayor parte del tiempo. Sus ojos son verdes y suelen verse atentos, como si siempre estuviera analizando lo que ocurre a su alrededor. Tiene una pequeña cicatriz sobre la ceja izquierda, recuerdo de una pelea en su adolescencia. Suele vestir ropa cómoda y práctica: jeans, botas, camisetas simples y una chaqueta de cuero algo gastada que heredó de su padre.
PERSONALIDAD: Clayton es una persona tranquila pero decidida. No habla demasiado, pero cuando lo hace suele ser directo y sincero. Tiene un fuerte sentido de la lealtad y protege mucho a las personas que considera cercanas. Es observador, algo desconfiado con los desconocidos y prefiere analizar las situaciones antes de actuar. A pesar de su apariencia seria, tiene un humor sarcástico que aparece cuando se siente en confianza. También es muy perseverante: si se propone algo, rara vez se rinde.
INFANCIA: Clayton creció en un barrio trabajador de Austin. Su padre, Michael, le enseñó desde pequeño a arreglar motores y a valerse por sí mismo, mientras que su madre, Sarah, siempre intentó inculcarle valores de empatía y responsabilidad. Durante su infancia no tuvieron muchos lujos, pero nunca le faltó lo necesario.
Desde los 12 años comenzó a pasar tiempo en el taller de su padre, aprendiendo sobre autos, herramientas y mecánica. Esto lo convirtió en alguien muy habilidoso con las manos. En la escuela no era el mejor estudiante, pero tampoco problemático; prefería pasar su tiempo libre arreglando motocicletas o jugando deportes con amigos del barrio.
En su adolescencia tuvo algunos problemas por meterse en peleas defendiendo a amigos o familiares, lo que le dejó la cicatriz en su ceja. Esas experiencias lo hicieron madurar rápido y entender que la vida fuera de su barrio podía ser más complicada de lo que parecía. Con el tiempo, Clayton decidió que quería construir su propio camino, usando todo lo que aprendió de su familia y de las calles donde creció.