Biografia de Wilson Bonzie



  • Wilson Bonzie nació el 12 de marzo de 1992 en Cité Soleil, uno de los barrios más pobres y violentos de Puerto Príncipe, Haití. Es un hombre haitiano de 34 años.
    Hijo de Marie Bonzie, una vendedora ambulante de comida en la calle que lo crió sola con mucho esfuerzo, y de un padre desconocido que desapareció cuando él tenía solo 7 años. Creció rodeado de extrema pobreza, hambre constante, violencia de pandillas y una gran incertidumbre.
    Desde muy joven tuvo que sobrevivir en las calles. A los 12 años ya vendía agua y cigarrillos en las polvorientas avenidas. A los 15 se unió a un pequeño grupo que robaba para poder comer y, para los 19 años, ya había presenciado más muerte y miseria de la que la mayoría de las personas ve en toda su vida.
    En 2018, el asesinato de su madre durante un enfrentamiento entre pandillas fue el punto de quiebre. Wilson decidió dejar Haití para siempre. Con la ayuda de un coyote, cruzó primero a República Dominicana y luego viajó escondido en barcos y camiones hasta México. Tras tres intentos fallidos y varios meses de detención migratoria, logró cruzar a Estados Unidos en 2021. Después de trabajar en campos y construcción en varios estados, llegó a Los Santos en 2023 con una mochila rota y solo 180 dólares en el bolsillo. Su única meta era clara: no volver a pasar hambre nunca más.
    Wilson es un hombre de complexión atlética y musculosa, piel oscura, 1.83 m de estatura, ojos marrones intensos y penetrantes. Suele llevar un pañuelo en la cabeza y ropa holgada pero limpia. Es callado, observador y de pocas palabras, pero con una mirada que dice mucho. Tiene un carácter fuerte forjado en la calle: leal con quienes se ganan su respeto, aunque le cuesta confiar en los demás. Odia la injusticia y la gente que abusa de los débiles.
    Actualmente vive día a día en Los Santos, realizando todo tipo de trabajos, seguridad en locales nocturnos y cualquier cosa que le permita sobrevivir y enviar algo de dinero a los pocos familiares que le quedan en Haití. Ambicioso y paciente, sueña con poder estabilizarse y construir una vida mejor.


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