Hades Mckenzie


  • LSPD - Andrómeda

    Nombre: Hades Mckenzie
    Edad: 26 años
    Nacionalidad: Argentino

    Historia

    Hades nació y creció en Rancho, en una cuadra donde se aprendía temprano que nadie te regala nada. Su familia es de origen argentino: sus abuelos llegaron a San Andreas buscando una vida mejor y trajeron el acento, el mate y las costumbres. El apellido Walker viene de un bisabuelo inglés que trabajó en los ferrocarriles de Buenos Aires. Su mamá lo crió sola, haciendo malabares entre dos trabajos, y su papá, mecánico de oficio, estuvo presente solo hasta que Hades cumplió doce años.

    De él heredó el amor por los motores. Pasó su infancia en un taller chico de La Mesa, pasándole las llaves a su viejo. Cuando el padre se fue, el taller cerró y quedó un vacío que Hades nunca terminó de llenar.

    Los primeros pasos en la calle

    A los 14 ya se movía por Davis y Strawberry haciendo lo que hiciera falta. Empezó con cosas chicas: robar autopartes de autos abandonados, revender llantas y hacer mandados para gente que pagaba bien y no hacía preguntas. A los 16 ya sabía abrir un auto en segundos, y fue ahí donde descubrió que el oficio de su padre y la calle se podían mezclar.

    Lo que ganaba ayudaba a su mamá con el alquiler, aunque ella jamás preguntó de dónde salía. Nunca le gustó robarle a la gente del barrio: su regla era mirar siempre hacia arriba, nunca hacia los costados.

    Autos, kdd y negocios sucios

    Con el tiempo, el talento de Hades con los motores lo hizo útil. Empezó a frecuentar las kdd en Cypress Flats y el LSIA.

    Se metió en carreras ilegales por plata, llevó autos modificados para trabajos de otros y aprendió que en esta vida nadie te cuida las espaldas gratis. Más de una vez volvió a casa con un golpe, una deuda o un susto, y de cada una sacó algo: desconfiar de los que prometen mucho, y no confiarse nunca de nadie que no haya demostrado lealtad.

    Personalidad

    Hades es tranquilo, calculador y de pocas palabras. Observa antes de actuar y no se apura. Es leal hasta el hueso y no soporta la traición ni la falta de palabra. Tiene humor argentino, ironía y buena onda con quien se lo gana, pero desconfía de entrada de cualquiera que no conozca. En la calle es frío cuando hace falta, y con los autos se le nota la pasión. Su mayor defecto es el orgullo: le cuesta pedir ayuda y a veces se la banca solo cuando no debería


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