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Los peores fantasmas de Hell’s Kitchen aún viven. O, en su defecto, aún vive quien es capaz de recordarlos. Porque la banda más sanguinaria que controló este enclave de Manhattan, y que definieron como «la más salvaje organización en la larga historia de bandas criminales de Nueva York», sigue siendo en gran medida, desconocida, aunque apenas hayan pasado treinta años de su hórrido reinado. Quizás, porque fue la última banda irlandesa. Quizás, porque las historias de mafias donde los buenos ganan no están llamadas a perdurar.
Pasaron una década sin nombre, porque tampoco hacía falta. Importa más cómo esquivas al demonio que cómo te diriges a él. No eran más de treinta tipos, pero bajo su bota tuvieron el control absoluto de Hell`s Kitchen entre los setenta y los ochenta; si bien ya era un infierno antes de su llegada, ellos tachonaron en su puerta el «Abandona toda esperanza si entras aquí». Porque, como banda mafiosa, The Westies no se limitaron a tomar el testigo criminal de la facción precedente, sino que escogieron sobresalir en crueldad y sadismo. Dos cualidades que les hicieron prácticamente invencibles.
Los Westies funcionaron con una precisión escalofriante y morbosamente mortífera, y hoy por hoy siguen ostentando el récord de asesinatos por día en la ciudad de Nueva York. Featherstone y Coonan regaron las calles de terror y el Hudson de cadáveres que en la mayor parte de los casos eran un amasijo inidentificable cuando emergían golpeando los muelles, la primera vez que se acuño la frase de “sin cuerpo no ahí caso” fue por culpa de ellos.
A medida que los asesinatos de The Westies se volvieron más macabros y depravados, atrajeron la atención del inframundo. Finalmente, formaron una alianza con la mafia italiana, la organización mafiosa más poderosa de los Estados Unidos. The Westie llevaron a cabo contratos clandestinos para la mafia y se involucraron en violentas extorsiones y ajustes de cuentas. El vínculo con la mafia llevó a los irlandeses a nuevas alturas criminales, pero también sembró las semillas de los celos, la traición y el derramamiento de sangre dentro de la volátil banda.
La banda perdió fuerza tras la cagada de uno de ellos al enfrentarse directamente al cuerpo de policía de NY, les aplicaron la Ley Rico y después de un juicio totalmente amañado y el soplo de algún integrante la banda empezó a decaer a finales de los años 80.
El asesinato de su líder en la cárcel, propicio una revolución dentro de sus filas, necesitaban un líder en el peor momento de la banda y nadie tuvo los cojones de liderar The Westies, su predecesor había dejado el listón demasiado alto.
Tras unos años de decadencia la banda empezó a resurgir, con algunos cambios, ya no estaban en los 70 y la banda necesitaba resurgir con mas fuerza, empezaron a aceptar miembros que no fueran Irlandeses, chicos de la calle donde se les enseñaba el respeto y las maneras brutales de la banda. Volvieron a retomar contacto con los Italianos y a establecerse en nuevas ciudades.
Captaban a través de clubes de Boxeo y peleas clandestinas, esa fue la manera de encontrar gente con los cojones para estar en la banda, nada de segundas oportunidades The Westies no dejan cabos sueltos, ejecutan sin piedad todos sus trabajos.
Su primer líder hizo un código de respeto que se cumple a rajatabla, si alguno de los integrantes faltaba alguna de estas leyes, estaba muerto:
1. No corpus delicti, no investigation (Sin cuerpo no hay investigación), primer lema de la banda no dejar pistas, ni hablar de nada de lo que se ha hablado dentro de la banda, cualquier información sacada fuera de la banda será castigada con la muerte
2. No se habla con la policía, literalmente, la ley del silencio es sagrada en The Westies y más si hablamos de la policía, nada queda escondido que no sea revelado, hablar con la pasma significa la muerte.
3. Llevamos un perfil bajo, no somos simples pandilleros de barrio, si tienes la sangre caliente, aprendes a morderte la lengua, la venganza se sirve siempre en plato frio.
4. Se respeta por encima de todo la jerarquía dentro de la banda, cualquier falta de respeto a un superior o la desobediencia puede acarrearte una vida corta.
5. Todo negocio, debe ser comunicado a los superiores, se dará permiso siempre y cuando la banda se lleve un beneficio de ello.
6. The Westies se entra, pero no se sale, si has entrado en la banda, ahora es tu única familia, si quieres salir, será con los pies por delante. Nunca dejamos cabos sueltos.
No prevalece un código de vestimenta especifico como tal dentro de la banda, pero si que existen una serie de diferencias en la manera de vestir entre la base de la banda y la cúpula, sobre todo por la labor que desempeña cada una de las partes.
Las bases de la banda desempeñan trabajos de vigilancia de la zona de influencia y la realización de los negocios ilegales dentro de ella: trafico de drogas, venta de armas, cobros por protección etc. Su trabajo se centra más que nada en ejercer presencia en el barrio y obedecer las órdenes sus superiores.
En cambio, cuanto más te acercas a la cúpula de la banda, la vestimenta cambia y sus obligaciones también, se encargan del control de los negocios tanto legales como ilegales. Sus continuas reuniones con gente importante y su dedicación a los negocios hacen que se vistan de manera más elegante. Casi siempre en tonos negros o oscuros para rendir homenaje a los miembros caídos de la banda.
La banda necesitaba un lugar tranquilo para empezar a desarrollar sus negocios sin influencias de terceros, por lo menos en estos momentos que el proyecto está empezando, elegimos el sitio ideal para que las bases de la organización empiecen a ganar dinero.
Dentro de nuestra zona de influencia, encontramos el sitio perfecto para que los chicos empezaran a vivir, un sitio tranquilo y sin mirones.
El sitio es el idóneo tiene hasta un lugar para que los chavales entrenen boxeo y puedan hacer sus peleas callejeras