[BIOGRAFÍA] Alfonso Rendón



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    "No, pero qué es esto por Dios. ¿Qué pasó aquí viejito? Hay que tener cuidado porque estos manes son mas peligrosos que un enanito voliando machete".

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    Alfonso Rendón nació en Pamplona – Antioquia, el 01 de septiembre de 1990. Hijo de padre enfermero y madre docente, creció en un hogar de buenas costumbres, siendo hijo único y concentrando en sí toda la atención de sus padres. Gozando de una infancia normal en un lugar como Pamplona, creció rodeado de insumos médicos: estetoscopios, tensiómetros, jeringas, tapabocas, etcétera. Ello despertó la curiosidad y el interés de Alfonso por la medicina, aunque no por la misma rama de su padre, y a futuro, no con el mismo objetivo de vida.

    Con el pasar de los años, a medida que iba creciendo, y transitando su etapa escolar, hizo que le llovieran apodos y adjetivos calificativos. El ser anti-social, estudioso, e introvertido, sumado a sus “kilos de más”, le terminaron por convertir su apodo en una mutación de su condición física y su nombre o apellido: Algordo, o Gordón, o Panzón, entre otros tantos apodos que en la infancia son hasta aceptables.

    Claro está, este tipo de acontecimientos marcaron la personalidad y el carácter que fue forjando el pequeño Alfonso, haciéndolo más introvertido, rencoroso con la sociedad que lo rodeaba, y hasta culpándose de el maltrato que recibía de sus compañeros. Todo esto sucedía a espaldas de sus padres, a quienes nunca les contaba lo que vivía en la escuela, por vergüenza o timidez.

    Pasaban los años de la escuela primaria, y Alfonso cada vez estaba más exhausto de no poder llevar una vida normal, porque siempre era el hazmerreír de sus compañeros. No disfrutaba en lo absoluto asistir a la escuela, y cada vez que podía, fingía tener fiebre o un resfrío para faltar y no tener que cruzarse con aquellos a los que desearía destruir en un futuro.

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    Y llegó el día en el que había que cambiar de ambiente. Al papá de Alfonso le salió una gran oferta laboral en Clínica Medellín, por lo que sin dudarlo armó maletas, vendió un par de muebles que no podían mudar, y con su esposa y Alfonso, emprendieron viaje rumbo a la capital mundial de la música urbana, y del gran Pablo Emilio Escobar Gaviria.

    El llegar a un ambiente tan movido y pesado como lo era Medellín, cambió totalmente la mentalidad de Alfonso, convirtiéndolo en una persona extrovertida, que aprovechaba sus defectos para hacer reír a su círculo social, para llamar la atención, y ser “el alma de la fiesta” en los eventos a los que asistía.

    Por primera vez, sentía que todo el sufrimiento y la tortura que había pasado en su infancia, le servían ahora a su favor para poder hacerse un lugar en la escena socialité de los barrios de estrato medio de Medellín. Consigo, empezó a ganarse un apodo un poco mas aceptable y agradable, que iba de la mano con su aspiración profesional, y fue aquí donde empezó a llamarse ‘El Jeringa’.

    Con su mayor concurrencia a reuniones sociales, fiestas clandestinas en barrios populares y más de alguna invitación a alguna chica linda, Alfonso eligió empezar a hacerse su propio dinero vendiendo dulces en los buses de la ciudad, y aprovechaba para estudiar en el Colegio Bachillerato Nocturno, dependiente de la Universidad de Antioquia. De esta manera, después de varios años incursionando en ese y otros negocios, no solo pudo disfrutar de sus ahorros con los vicios de la adolescencia paisa, sino que logró reunir el suficiente capital para poder inscribirse en una Universidad y estudiar la carrera que lo apasionaba: la medicina.

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    Al culminar sus estudios de bachiller, con sus ahorros en el bolsillo, decidió inscribirse a la carrera de medicina en la Universidad EIA, más conocida como la ‘Escuela de Ingeniería de Antioquia’. Allí, pudo conocer de cerca la pasión que traía desde chico: el cuerpo humano, la anatomía, la sangre, las enfermedades, las lesiones, los tratamientos, etcétera. El tener acceso al cuerpo humano y tener en sus manos el poder de mantener con vida a una persona o arrebatársela para siempre, como si jugara a ser Dios, llenaba de ambición y soberbia a Alfonso, que gracias a lo que aprendió de su padre en su niñez, pudo tener excelentes calificaciones en cada asignatura que cursaba en su carrera.

    Pero sus estudios de medicina no era lo único que circulaba por la mente de Alfonso, ya que por sus amistades de su círculo socialité, pudo conocer de cerca el oscuro mundo del narcotráfico a pequeña escala, y ver como ello consumía a sus amistades, como dañaba familias, y como el mundo de la droga sólo dejaba a su paso violencia, muerte y terror; no obstante, debía tolerar ver a su círculo social consumir estupefacientes, ya que era lo común de la noche en los sectores mas codiciados de la farándula y la vida nocturna paisa.

    Empezó a llevar una ‘doble-vida’, entre estudiante de medicina y ‘delator anónimo’, que lo llevaron a ganarse una reputación que pocos conocían entre las esferas de las brigadas antinarcóticos de la Policía. Pero no solo era una reputación que obtuvo en el círculo de la vida nocturna en Medellín, sino en las mas altas esferas del narcotráfico en Colombia. Tal vez, Alfonso se estaba convirtiendo en una piedra en el zapato para estas personas, y aunque para la Justicia y la lucha contra el narcotráfico era muy útil para desarticular pequeñas bandas de narcomenudeo, el cómo sus revelaciones afectaban las arcas de los narcos empezaba a poner en jaque su integridad y su vida.

    Algunos años después, finalmente se egresó como médico, eligiendo como especialización las cirugías estéticas, una rama de la medicina que en Medellín era éxito seguro, siendo esta también la Capital de la Cirugía Plástica en América Latina. Y allí fue donde el Dr. Rendón se fue ganando también un nombre, con su alter-ego de médico cirujano, en la farándula regional, siendo el principal elegido por las modelos de Colombia y Brasil para retocar su físico.

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    El ahora Dr. Rendón, seguía haciendo crecer su negocio de la cirugía estética en Medellín como si cargamentos de cocaína a Florida incautados se tratase, y no dejaba de recordar en su mente las andanzas que tuvo en su época como estudiante de medicina y como 'ficha' de la Policía Antinarcóticos. Lo mejor es que los contactos aún estaban, y ‘El Jeringa’ volvía a aparecer en el radar de los capos del narcotráfico en Antioquia, ya que por su trabajo la mayoría de clientas estaban en pareja con consumidores, e incluso distribuidores de droga, lo cual para Alfonso era información, y para la Policía, menos droga en la calle.

    Resultó ser muy útil para la Policía Colombiana enviarlo a Estados Unidos y empezar a involucrarse mas en el mundo de la lucha contra el narcotráfico, recibiendo capacitaciones de la DEA, y siendo infiltrado en diversas células de narcomenudeo que fungían en Florida para posteriormente ser desarticuladas. Nuevamente, y gracias a su 'doble vida', pudo establecerse en el país del norte, abrir un consultorio, y posteriormente obtener la ‘green card’ que le daba vía libre para entrar y salir de la Tierra del Tío Sam cuando quisiera.

    Obviamente meter en prisión a varios peces gordos y no tan gordos no era tarea sencilla, ni mucho menos fácil como lo plasman los textos, y tanto en Colombia como en Estados Unidos, Alfonso iba adquiriendo rivales que querían su cabeza por haber truncado sus negocios turbios en las playas cálidas de la Florida, por lo que decidió desaparecer del radar un tiempo y emprender un viaje por una larga temporada a Los Santos, del otro lado de los Estados Unidos.

    Allí, empezaría a escribir su historia, en una aventura totalmente nueva y que traerá mas incógnitas que certezas, pero quién sabe. Su experiencia adquirida en organismos como la DEA o la Policía Antinarcóticos en Colombia, le pueden abrir nuevas puertas en Los Santos: la tierra de los famosos y el dinero.

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    • Nombre y Apellido: Alfonso Rendón.

    • Edad: 31 años.

    • Nacionalidad: Colombiana - Estadounidense.

    • Altura: 1,85 mts.

    • Peso: 91 kg.

    • Tez: Blanca.

    • Complexión: En forma.

    • Descripción física breve: Alfonso Rendón es una persona alta por encima de la media, de complexión algo atlética. Su piel es blanca. Su rostro, con pelo corto y algo canoso en la cabeza, está decorado por una barba de varios días, aunque a veces se la suele rasurar y dejársela tipo 'candado', y otras veces un bigote con una leve barba en forma de triángulo en su barbilla. No porta ningún tipo de tatuaje en su cuerpo, y tampoco tiene cicatriz alguna. Suele utilizar ropa elegante. Un accesorio muy recurrente en él son sus infaltables lentes de sol RayBan Aviator.

    • Descripción psicológica breve: Alfonso Rendón es una persona extrovertida, alegre, muy carismático y gracioso en todo momento. Sus ocurrencias suelen ser el momento jocoso de su círculo social. A su vez, es un poco torpe y miedoso, pero cuando debe demostrar su valentía y coraje, lo hace. No suele buscarse problemas con nadie y siempre pretende ser amigo de todo el mundo, aunque no hay que confiarse, es una persona avivada que siempre intentará sacar ventaja de alguna manera.

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