Danika Vodyanov



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    CUMPLEAÑOS: 12 de julio de 1984 (36 años)

    LUGAR DE NACIMIENTO: Samara, Rusia

    NACIONALIDAD: Mitad estadounidense, mitad rusa

    SEXO: Mujer


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    PADRES: Su madre, Alyona Vodyanov, nacida en Samara, era una mujer difícil. Seca, demasiado exigente y sin ningún ápice de empatía, crió a Danika intentando inculcarle unos valores férreos y la búsqueda de una vida gris y monótona. Intentó en todo momento que Danika fuera siempre la mejor: clases de canto, de baile, defensa personal, tiro con arco... y obviamente las mejores notas y todos los idiomas que pudiera aprender. Alyona murió a causa de una larga y dolorosa enfermedad, dejando a Danika huérfana a la edad de 20 años.
    Su padre, Oliver Harris, es un hombre estadounidense, nacido en Los Santos. Dejó embarazada a Alyona en un viaje de negocios que hizo a Samara, siendo ambos bastante jóvenes. Una vez volvió a Los Santos, Alyona se quedó sin la posibilidad de volver a saber del hombre que, en el futuro, sabría que sería el padre de su hija. A día de hoy, se desconoce el paradero de Oliver, ni dónde trabaja, ni si en algún momento pudo querer cuidar de Danika.

    APARIENCIA FÍSICA: Danika mide 1,67 cm, es de complexión delgada y fibrosa. Muy clara de piel, con muchas pecas por herencia de su padre. Con pelo largo de un color rubio pajizo y ojos azules extremadamente claros.

    PERSONALIDAD: Cuando te crias bajo un yugo tan exigente, a veces el tiro sale por la culata... y eso fue lo que pasó con Danika. Ella tenía las habilidades y el intelecto para ser bastante buena en bastantes cosas, pero siempre le faltó la fuerza de voluntad y, aún más importante, las ganas de hacer cualquier cosa que le dijese su madre. Danika siempre fue en contra de lo que le imponía Alyona, única y exclusivamente por llevar la contraria. Nunca se le dió bien hacer lo que le decían, siempre ha sido un alma libre. Crecer sin ningún tipo de cariño familiar hizo que Danika se volviese una persona, digamos, desagradable. Es borde, es seca, y su cara de pocos amigos no invita a querer acercarte a ella. Aún así, esto no significa que sea un monstruo, aunque de primeras lo parezca. Es buena persona con los que son buenos con ella, y en realidad es una mujer bastante divertida... sólo que tal vez, de primeras, su brusquedad lo enmascare.

    INFANCIA: La infancia de Danika fue bastante... normal. Era una niña extrovertida y vacilona, aunque su madre siempre intentase educarla para ser callada e inexpresiva. Era una niña juguetona, un poco brusca y cafre a la hora de jugar, y le encantaba meterse en líos y gastar bromas a los demás niños y adultos que entrasen en su mira. Al final y a fuerza de reprimendas de su madre cada vez que Danika expresaba algún sentimiento, dejó de hacerlo.

    JUVENTUD: La adolescencia siempre es dura, y para Danika no iba a ser menos. Siempre fue una chica rebelde, que odiaba las exigencias de su madre y su búsqueda de la perfección, así que se tomó muy a pecho llevarle la contraria en todo lo que pudo. Malas notas, peleas, peores compañías... todo lo que podía hacer que sabía que iba a molestar a su madre, ahí iba ella. Se pasó la mitad de su adolescencia castigada por su madre y escapándose por las noches para ir con sus amigos, y la otra mitad encerrada en su habitación, tocando la guitarra y cantando... las únicas cosas que, a día de hoy, puede agradecerle a Alyona que le obligase a aprender.

    Tras terminar el instituto y, obviamente, en contra de los deseos de su madre, Danika decidió que no seguiría estudiando. Prefería vivir la vida... tocar la guitarra, cantar, ir de trabajo en trabajo para ahorrar y salir de su casa... pero todo cambió cuando su madre cayó enferma. Por mucho que Danika siempre fuera en contra de los deseos de Alyona, al fin y al cabo era su madre, y no podía dejarla sola en esa situación. Se desvivió por trabajar para sacar a la familia adelante y pagar el carísimo tratamiento de su madre, a la vez que la cuidaba e intentaba hacerle más llevadero el tiempo que estuviese. Alyona no lo puso fácil, siempre esperaba más y más de su hija... y hasta sus últimos momentos, siempre le exigió un poco más. Tras la muerte de su madre y con un grupo de amigos que tal vez no eran las mejores compañías, Danika decidió que ya era hora de ser libre. Lo único que sabía de Oliver, su padre, era que estaba en Los Santos, así que se hizo la maleta con poca cosa y se fue a intentar buscar a alguien que ni siquiera sabe quién es... y tal vez encontrar su sitio por fin.

    EDUCACIÓN: Danika nunca sacó buenas notas, ni en el colegio ni en el instituto, pero no por falta de capacidad... más bien por falta de ganas. Los únicos estudios oficiales que tiene son hasta el instituto.

    OTROS: Gracias a la educación que le dio su madre, Danika controla de bastantes áreas, pero no destaca en ninguna. Tiro con arco, ballet, pintura... aunque en lo que mejor se defiende y más disfruta es tocar la guitarra y cantar. Tiene una extrema aversión a reptiles e insectos.

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    Han pasado muchos años desde que esa niña de 21 años llegó a la ciudad. Ahora es toda una mujer... casada. Con hijos. Quién lo iba a decir. Danika, la eterna bala perdida, la muchacha que no sentaba la cabeza, por fin lo hizo. O no, porque teniendo en cuenta que su marido es un yonki punkarra vagabundo... tal vez haya algún que otro dato que matizar.

    Han sido muchas idas y venidas, mucho sufrimiento y muchas dificultades, pero también mucho amor y mucha felicidad. El amor de su vida, su "compañero astral", Evaristo Trino, no le puso las cosas fáciles en ningún momento. Tal vez por eso son el uno para el otro. Ahora, casi 20 años después, con una boda y dos hijos de por medio, se puede decir que ya no hay nada más que Danika pueda desear. Lo tiene todo.

    Junto con su marido, crearon lo que a Danika le gusta llamar "su primer hijo": WarPigs, aunque ahora ya no responden a ese nombre, ni a ese ni a ninguno. Ahora les gusta firmar Punks Not Dead! en cualquier sitio. La vida da muchas vueltas, ¿verdad? Ella siempre ha sido una paria, una punk en alma y corazón. La edad y la experiencia la han hecho entender que hay que abrazar lo que uno realmente es, sin importar lo que opinen los demás. Además, como por muy punk que seamos, de algo hay que comer, junto a su marido también pusieron en marcha un taller mecánico de barrio bastante coqueto, MotorHead Customs. Ahora se puede decir que todo el pequeño callejón de Carson Avenue les pertenece.

    Danika, Dani, "La Rusa"... esposa, madre, empresaria, punk... lo que sea. Todo y nada. Es curioso ver la de vueltas que da la vida, de no tener nada a llevar tantos años en la ciudad y tener la vida resuelta... En fin. No tienen mucho, son gente humilde. A veces se meten en líos y hacen cosas que no deberían hacer, pero, ¿quién puede decir que está limpio de pecados en esta ciudad?


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