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Descripción física: Dimitri es un hombre alto (1,84 m) delgado y de semblante serio. En la cabeza, carece de pelo, no así en el pecho. FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO: Unión Soviética 14 de Abril de 1970
Historia:
Nacido como hijo mediano en el seno de una numerosa familia campesina en un pueblo a orillas del Volga, tuvo una infancia difícil pues su padre murió cuando él era joven y su madre se vio en la necesidad de prostituirse para mantener a su familia. Durante su infancia forjó importantes amistades con los jóvenes de su pueblo a quienes mangoneaba y utilizaba sin ningún pudor. Desde el colegio siempre fue un alumno aventajado, no por destacar en los estudios, los cuales no se le daban mal, sino por la facilidad con la que se metió en el bolsillo tanto a profesores como alumnos. A sus 16 años Dimitri era un joven orgulloso e inteligente, ya era apodado “zmeya” (serpiente) por gusto por la mentira y la manipulación. A los 18 años fue llamado al servicio militar obligatorio presente en la Unión Soviética. En la academia militar pese a no destacar por sus habilidades físicas ni por una gran puntería, si lo hizo por sus habilidades sociales. De esta forma Dimitri llamó la atención de un joven comisario político que estaba destinado en la academia militar. A los 6 meses de llegar a la academia, fue cambiado de destino y enviado a una base militar en Murmanks en la península de Kola al norte de la Unión Soviética y puesto bajo el mando del espía archiconocido, Yuri Drozdov. Allí Dimitri fue formado en el arte del espionaje e incluso allí junto a los más importantes espías de la Unión Soviética logró destacar gracias a su talento innato para la mentira y la manipulación. Tras 2 años de duro entrenamiento fue puesto bajo el mando del “2º Alto directorio de seguridad” y enviado a la RDA como agente encubierto. Durante sus años de servicio en la República Democrática Alemana obtuvo importantes logros tanto consiguiendo información de vital importancia para su país, como destapando agentes encubiertos que trabajaban para el enemigo. En 1992, la caída de la Urss supuso un duro golpe para Dimitri, todo aquello en lo que él había creído a pies juntillas se estaba desmoronando delante de sus ojos, mientras veía cómo sus antiguos compañeros de profesión o bien se cambiaban de bando o eran cazados por los agentes de la CIA, Dimitri decidió esconderse un tiempo, como una serpiente hibernando esperando su momento. Para esconderse no se le ocurrió su pequeño Severograd, aquel pueblo del que se había marchado años atrás donde “nunca pasaba nada”. Al llegar a su pueblo volvió a encontrarse con sus amigos de la infancia y así comenzó su relación con Anya Kozlov quien años más tarde se convertiría en su esposa. Pero se dio cuenta de que no había vuelto solo, sino que los fantasmas de su pasado le perseguían. A los pocos días de llegar a su pueblo se presentó un agente del recién nacido estado Ruso que le exigía volver al trabajo. Resignado Dimitri acepta volver a la recién formada SVR. Durante los primeros meses Dimitri comienza a ver como el recién nacido estado ruso se cimentaba bajo el poder de las nuevas oligarquías y ve ahí la posibilidad de hacer negocio, poco a poco Dimitri comenzará a meterse en lo que algunos llaman La Bratva, teje importantes contactos y conoce gente muy poderosa. Finalmente tras varios años en el SVR la nueva administración ve la necesidad de quitarse de en medio a aquellas viejas glorias que aún están estancadas en aquella mentalidad colectivista de años atrás. Esta nueva tesitura pone en peligro la vida de Dimitri en Rusia y se ve en la necesidad de planear su huida. En primer lugar vuelve a su antiguo pueblo a recoger algunas cosas que en el pasado había dejado allí. Pero a su llegada solo encuentra la que fuera su casa reducida a cenizas. En medio de la noche Dimitri logra hacerse con el coche del viejo tío Alexei y poner rumbo al puerto de Sebastopol. Allí logra convencer a un viejo capitán de un destartalado carguero de nombre “Octopus” para que le permitiese hacerse con él a la mar sin hacer muchas preguntas. Una semana después de la travesía en aquel carguero de mala muerte llega a Los Santos sin conocer a nadie en la ciudad y sintiéndose completamente solo, con la idea de cumplir el tan famoso “sueño americano”.