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Esta es la historia de Aron, quienes lo conocen, jamás sospecharían de la vida que se esconde tras sus ojos. Nace en Liberty City en 1994. Hijo de Darren Smith y Brianna McReary.
Darren, un tipo simpático, elocuente y divertido, era un muy buen Policía. Si bien resultaba polémico, su personalidad no le impedía llegar a tener una buena relacion con aquellos que perseguía y se le conocía por sus malas amistades en los suburbios de Steinway.
Brianna, una persona encantadora, era hija del Sr. McReary y Maureen McReary, una particular familia de descendencia irlandesa, involucrados en el sindicato de trabajadores portuarios y del transporte, entre “otros rubros”.
Aron y sus padres llevaban una vida normal, ambos trabajaban pero intentaban permitirse tiempo con el, por lo menos hasta su adolescencia, momento en el que comenzó a sentir que la suerte no estaba de su lado.
El oficio del padre de Aron no representaba un inconveniente para la familia McReary, de hecho, en ocasiones hasta recibía su colaboración. Los problemas comenzaron cuando un camión con más de 20 fusiles FN FAL y AK-M fue interceptado por la metropolitana. Por primera vez aparecían en el radar los negocios de los irlandeses en Portland.
Este hecho fue el detonante para que se dificulte fuertemente el ingreso de armas, drogas y polisones en los muelles de la ciudad. Con el negocio intervenido, se diezmaron las ganancias y los socios de la Mafia comenzaron a buscar culpables.
Fue así como una noche Darren Smith hizo su ultima patrulla, asesinado sin poder decir sus ultimas palabras y arrastrado a las profundidades del muelle con cadenas y pesas en sus pies.
El funeral del oficial simbolizaba la triste realidad de la ciudad. Integrantes de las familias Pegorino, O'Brien, Gambeti y algunos rusos, entremezclados con multitud de policías. Nadie se miraba, nadie hablaba. Era el preludio de años oscuros, años de guerra.
Pasaron los años y, a pesar de los intentos de su madre por mantenerlo lejos de los negocios de la familia, Jeremías fue involucrándose poco a poco por medio de sus primos Patrick, Derrick y Francis. Colaboraba habitualmente en los números y las relaciones económicas, nunca se le vio empuñando armas ni recurriendo a la violencia.
Sin siquiera darse cuenta, una tarde de invierno se encontraba junto a sus primos irrumpiendo en la mansión de los O'Brien, socios de la familia que habían tomado la vida de su padre y provocado una guerra de mafias que duraría casi una década. Lograrían el cometido de erradicar al clan, pero no sin antes perder a Francis en el tiroteo. Dereck y Patrick serian atrapados por la policía mientras huían. Aron, iluminado por un momento de suerte que pareció estar ausente toda su vida, corre hacia el jardín de la mansión, trepa la cerca y logra arrojarse a un canal, dejándose llevar por la corriente.
La familia destruida, su madre sumergida entre dolor y decepción. Su vida en Liberty City alcanzaba el ocaso, quizás era momento de aprovechar esa breve cuota de suerte y comenzar con el pie derecho, lejos, donde los sueños arrebatan el corazón de los hombres.
Continuara...
La mirada de Aron se perdía en el horizonte tras la carretera, y aunque ya habían pasado algunos meses del percance en la mansión, parecía que tan solo ayer había estado con sus primos en aquel bar de mala muerte en Steinway, tomando una cervezas, tirando dardos, escuchando las locas historias de Packie en Los Santos.
Packie viajaba frecuentemente por negocios a la costa oeste, con el fin de crear rutas de trafico desde el Pacifico, solo que en ocaciones se terminaba distrayendo un poco. Historias... asaltos a bancos, incursiones en bases militares, parecían cuentos de ciencia ficción, pero los contaba como si fueran reales. Incluso los "amigos" que tenia allá, demasiado descabellado para ser verdad.
Aron conducía día y noche. Y cuando le tocaba descansar algunas horas, seguía su madre. Nunca paraban. Fueron muchas semanas de viaje, y sin tener mucha idea de hacia donde se dirigían, una mañana observa un cartel sobre la ruta, el nombre de un pueblo que le sonaba familiar, un lugar bonito, hostil pero agradable.
A su madre le encanto. Era totalmente diferente a lo que conocían. La gente era distante pero respetuosa, simple, un poco lenta al hablar, pero tenían su encanto. Los paisajes, idénticos a las historias de Packie. Desiertos abrazadores, montañas gigantes, bosques de pinos interminables, ríos, lagos, cielo, océano, todo. Ese mismo día, apenas llegaron, alquilaron una casa rodante y desempacaron sus cosas casi sin dudarlo.
Comenzarían así una nueva vida, sin mucho, pero con lo suficiente.