Yekaterina Abramovich



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    NOMBRE COMPLETO: Yekaterina Abramovich

    EDAD: 63 años

    LUGAR DE NACIMIENTO: Rusia

    NACIONALIDAD: Rusa, Estadounidense

    SEXO: Femenino

    APARIENCIA FÍSICA: De marcados rasgos eslavos y una estatura rondante al metro setenta, Yekaterina retrata a simple vista el porte nórdico por antonomasia. De su cabeza desprenden finas hebras de rubio, símil al marfil en sus matices de blanco avejentado, para mezclarse en descontraste con la palidez de su piel, marcada por una historia de martirio.

    PERSONALIDAD: El talante estoico y severo de Yekaterina no tarda en calar, y disfrazando con una elegancia sin igual su desdén por la moral, se asegurará de cumplir con sus objetivos a toda costa. Guarda la compasión para no otros sino los suyos, por sobre quienes sostiene un férreo sentimiento de pertenencia y orgullo.
    Su carisma y ardid la vuelven una farsante natural, capaz de enredar con su astucia teatral cuando las circunstancias lo ameritan.

    PADRES: La situación sociopolítica de la Unión Soviética en el año 1958, contemporánea al nacimiento de la cultura consumista, se prestaba a una escases de bienes inminente y traía consigo un destino calamitoso para los hogares más carentes. En lo profundo del gueto, la inesperada noticia de una paternidad temprana fue el vaticinio de una vida en decadencia para Stanislav e Irina, una pareja de casi no adolescentes que, poco contentos con la poca estabilidad económica de cualquier hijo de vecino en su posición y contexto, ahora se encontraban con la responsabilidad de formar una familia.
    Descritos por sus pocos conocidos como una pareja sin duda dispar y a menudo abusiva, habían aprendido a sostenerse en la cuerda floja como solo ellos sabían, sin importar el costo ni el esfuerzo. Él era un muchacho destemplado, malhablado y por sobre todas las cosas violento, eso sí, no había día en el que volviese a su hogar con las manos vacías. Poco después de decidir quedarse, había accedido a un puesto de paga miserable en la locomotora eléctrica local de Novocherkassk y desde entonces se comprometió a ser el pilar de lo que esperanzado creía que podía ser una familia como cualquier otra. Ella, en cambio, era una mujer tan bella como lo era de hermética. Brava, pero taciturna, parecía solo abrirse al único hombre que la amaba en la misma medida que la odiaba. Para ella, esa era la verdadera definición del amor, y tanto como él se comprometió a la lejana esperanza de formar un hogar.

    INFANCIA: Maldita desde el primer momento y víctima del tormento de vivir en un nido de violencia y mentiras, Yekatería fue marcada por primera vez en su vida al darse cuenta de que no era sino una consecuencia accidental e irreversible de los errores de sus padres. Pronto, su autopercepción se vio dañada por el resto de los años por venir.
    A la edad de ocho años perdería a su padre como consecuencia de un trágico siniestro por siempre irresoluto, y casi inmediatamente vería a su madre sucumbir en el consumo abusivo de sustancias.

    JUVENTUD: Al cumplir la mayoría de edad, una joven Yekaterina dañada por los vestigios de una infancia disfuncional abandonó su hogar por siempre para perseguir su vocación de docencia en las artes plásticas. Encontraría refugio en la superstición durante momentos clave a lo largo de su adultez temprana, años desdeñables que pasaría trastabillando con episodios depresivos y desórdenes alimenticios.
    A la edad de 22 años cayó en la ruina. Las deudas impagables que la persiguieron por tres años traducidos a la eternidad terminaron por empujarla a tomar la aspereza de la vida por los cuernos y emprender una serie de negocios ilegítimos que no demoraron en llenar de tinta roja sus cuadernos. Esta vez, sería ella quien decidiese por sí misma.

    ACTUALIDAD: Luego de huir de Europa y emigrar a los Estados Unidos de América tras la disolución de la Unión Soviética, Yekaterina se encargó de asegurarse una nueva vida para sí misma. Esta vez, en tabula rasa, decidida y dispuesta a convertirse en la mujer que quería ser, formaría su propio destino en los suburbios de Brooklyn. A lo largo de los años y hasta la actualidad, supo fortalecer su carácter y adiestrarse en el rubro de los negocios criminales de la mano de nuevos allegados y aliados que cosecharía durante las encrucijadas de su camino.

    EDUCACIÓN: Educación primaria, educación secundaria, conocimientos de una carrera incompleta de artes plásticas, nociones tradicionales de su fé.

    OTROS: Los más astutos son capaces de advertir que Yekaterina parece ocultar algo importante, incluso eclipsado para aquellos que conocen de cerca las movidas de sus negocios.


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