Dylan Miller



  • Dylan Miller nació el 10 de octubre de 1992 en la zona de Baltimore, Estados Unidos. El niño, alto y delgado, había heredado el pelo moreno y unos brillantes ojos oscuros de su padre. Tenía la piel oscura y siempre admiraba todo con una sonrisa traviesa en la cara.

    Creció en una casa bien pequeña con sus padres, quienes priorizaban su bienestar por encima de todo. A pesar de las dificultades para llegar a final de mes, no podían quejarse. La madre trabajaba en una tienda de alimentos y el padre traía dinero a casa sin que nadie conociera bien su procedencia.

    Desde bien pequeño, con tres años, los padres decidieron invertir la mayor parte de su dinero en apuntarle en el colegio privado de la ciudad. A base de esfuerzo y de muchas horas extras pudieron permitirse pagarle una buena educación. Gracias a los amigos que lo rodearon durante esos años y al ser el centro de atención de sus padres, fue una época muy feliz para Dylan.

    A los seis años de su nacimiento llegó su hermana pequeña Nora, que pasaría a ser la mediana un par de años más tarde cuando llegó Connie. Con esto, sus padres se vieron desde bien jóvenes con tres hijos a los que cuidar y mantener, por lo que tuvieron que trabajar duramente para poder darles una buena vida a pesar de las condiciones bastante pobres en las que vivían. Por desgracia, el dinero no era suficiente para seguir con el estilo de vida llevado hasta ahora y tuvieron que recortar los gastos de la educación privada del niño.

    Pese a no estar contentos con ello, tuvieron que llevar a los tres hermanos al colegio público de la ciudad. Esa etapa marcó negativamente la infancia de Dylan, ya que los padres tuvieron que dedicarles más tiempo a sus hermanas y él se sintió un poco apartado. Además, perdió a los pocos amigos que tenía en su anterior colegio y se vio obligado a empezar desde cero. En ese colegio todos los niños se conocían y nadie mostró ningún interés en conocer al recién llegado, lo que le hizo pasar los primeros meses solo y sin amigos. Sus notas bajaron notablemente durante ese curso.

    Un tiempo más adelante, con ocho años recién cumplidos, Dylan se encontraba sentado en un rincón del patio del colegio mirando como los compañeros jugaban a fútbol durante el recreo, y de repente recibió un balonazo en la cara de un niño llamado Jimmy. Como disculpa, Jimmy se acercó y le ofreció jugar con ellos. Esto marcó un antes y un después en su etapa del colegio, ya que, gracias a ese incidente, empezó a relacionarse de nuevo con compañeros. Día tras día, la relación con Jimmy era mucho mejor, hasta llegar a considerarse mejores amigos.

    Durante esos años de instituto, Dylan se vio integrado en el grupo de amigos de Jimmy y gracias a eso, perdió la necesidad de tener la atención que antiguamente tenía de sus padres.

    Dada la pobreza de su familia nunca fue un niño que pudiera disfrutar de muchos privilegios por lo que se acostumbró a conformarse con poco. Él, una lata vacía y dos piedras simulando el espacio de una portería cumplían los requisitos para pasarse las tardes imitando a las grandes estrellas que salían en la televisión y que tanto admiraba. También solía pintar piedras alargadas como si fueran coches y simular carreras. Desde pequeño fue muy aficionado a los coches y siempre quiso cumplir su sueño de comprar uno y hacer carreras con él, aunque claramente el dinero y las circunstancias no lo dejaron ir por ese camino. A sus 11 años, a pesar de contar con tan pocos caprichos, siempre que podía intentaba traer algunas cosas para hacer sonreír a sus hermanas, aunque fueran juguetes que encontraba por la calle, priorizaba su felicidad por encima de todo.

    Dylan tenía 15 años cuando ingresaron a su padre en el hospital. En tiempos de apuro se vio obligado a pedir dinero a unos conocidos, lo que le dejó con deudas que nunca pudo pagar. Con el tiempo, después de múltiples amenazas, quisieron darle un susto como último aviso que no salió como esperaban y causó su muerte unos días después. Los hermanos quedaron al cuidado de su madre y suya, que con tan poca edad tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar en la tienda de su madre para traer algo de comida a casa. No tardó en cruzarse con la oportunidad de ganar dinero con pequeños hurtos y el tráfico de drogas por las calles y, dada su situación, no opuso mucha resistencia a meterse en ese mundo.

    A los 17 años detuvieron al mayor por un trato de venta de drogas mal hecho y su madre, que no sabía nada de lo que había estado haciendo, se sintió profundamente decepcionada por miedo a que siguiera los pasos de su padre y se enfrentaron a una fuerte discusión que hizo que Dylan se fuera de casa para seguir trabajando.

    Por invitación de Jimmy, su amigo de la infancia, se mudó a Malibú para meterse en una pequeña organización dedicada al tráfico de drogas y a la venta de armas y que era dueña de un establecimiento de ocio nocturno, local que utilizaban de tapadera para el blanqueo de dinero y como sede de sus reuniones. El chico de piel negra y ojos claros resultó ser el sobrino del jefe de la organización y seguridad del local y el que consiguió que Dylan se integrara tan bien en ese negocio. Por su astucia no tardó en hacerse un hueco en ese mundo y pasó algunos años dedicado a eso sin muchas complicaciones, enviando gran parte del dinero que ganaba a su familia.

    Dada la dura situación en la que vivían y la pasada discusión con el hijo, su madre aumentó mucho su consumo de tabaco y poco a poco le fue creciendo un cáncer de pulmón que no pudo tratar y acabó con su vida unos años más tarde.

    En aquél entonces Dylan tenía 23 años y era inteligente y decidido, se había ganado el respeto de su alrededor y actuaba con pasos premeditados ante cualquier movimiento, siempre centrado en cuidar y proteger a sus hermanas pequeñas a pesar de encontrarse lejos. Ambas se quedaron al cuidado del mayor y se fueron a vivir con él, por lo que inevitablemente desde bien pequeñas se encontraron en medio de la vida criminal de su hermano.

    La organización le ofreció la oportunidad de dirigir una banda que trabajara para ellos y él aceptó. Así fue como tanto Nora como Connie decidieron implicarse y acabaron formando parte de una banda liderada por su hermano mayor. A pesar de los peligros de esta vida en la que él había elegido quedarse, encontró un hogar entre sus compañeros que poco a poco se habían convertido en amigos. En ese punto fue que la avaricia del chico empezó a crecer para conseguir todo aquello que se proponía: siempre más y más.

    Cerca del barrio donde vivían se encontraba un pequeño burdel al que sus amigos y él solían acudir y en el que conoció a una chica llamada Sonia. La chica, de pelo rubio y ojos castaños, trabajaba como bailarina cada noche y fue la razón por la que Dylan empezó a ir cada tarde que tenía libre solo para verla. Al principio su relación se basaba en pasar las madrugadas en el bar hasta que poco a poco la fue convenciendo para salir y llevársela a pasear por todos los rincones de la ciudad. Con el tiempo se enamoraron y, a pesar de que en un principio no le importaba que la chica siguiera con su trabajo, acabó pidiéndole que abandonara el burdel para que trabajara con ellos en la organización y ella aceptó.

    Poco después Nora empezó a salir con Jimmy y, aunque al principio no se tomó muy bien la noticia, decidió confiar en su amigo de la infancia porque sabía que sabrían cuidar bien el uno del otro.

    El acuerdo entre la organización y la banda llevaba años funcionando cuando un pequeño grupo de los integrantes de la organización decidió reclutar más gente sin previo aviso al líder ni a ningún compañero. Las quejas por parte de los integrantes de la banda fueron ignoradas por los jefes de la organización y esto ocasionó que, a pesar de la buena relación entre los miembros de ambos grupos que siempre había habido, se empezara a generar una tensión y desconfianza entre ellos. A causa de este conflicto que surgió entre Dylan y algunos otros miembros, la organización y la banda se acabó dividiendo en dos bandos y, desgraciadamente, el novio de su hermana y ella quedaron en lados opuestos y se vieron obligados a perder todo contacto físico.

    Dos días más tarde de la separación de los bandos, unos compañeros encontraron a Sonia muerta en su propio barrio y descubrieron que Jimmy había sido el encargado de asesinar a la novia de Dylan bajo la amenaza de que, si no cumplía, matarían a Nora.

    Este hecho destrozó a Dylan y marcó el inicio de una guerra entre los dos bandos y con órdenes de matar a cualquier miembro de la organización contraria que se cruzaran. El mayor, destrozado y cegado de venganza, empezó a buscar a Jimmy por toda la ciudad y ordenó a su gente no parar hasta verle muerto.

    Tras unas semanas llenas de tiroteos y pérdidas, la pequeña ignoró las órdenes directas de su hermano de no salir de su barrio sola y una noche consiguió escapar para quedar con su pareja. Dylan y toda su banda se armaron para buscar a la chica por cada callejón de la ciudad hasta que recibió una llamada del asesino de su novia, que había decidido entregarse. Él acudió a la ubicación enseguida y, sin ninguna piedad y sin pensárselo dos veces, le pegó un tiro delante de su hermana.

    Destrozada, Nora cogió a su hermana y tomaron la decisión de dejar a su hermano y al resto de la banda atrás e irse a la ciudad de Los Santos para alejarse de todo aquello que les había hecho tanto daño.

    Dylan, que siempre había priorizado el bienestar de sus hermanas, se encontró solo en la ciudad y se dio cuenta de que sin Sonia ni su familia y con Jimmy muerto, ya no tenía razón para seguir jugándose la vida. Con el tiempo se sintió profundamente arrepentido de sus acciones y de la forma con la que había actuado, por lo que decidió coger un vuelo para volver con las chicas a la ciudad de Los Santos.

    Siempre se ha visto atraído por el mundo criminal y la avaricia de ganar dinero rápidamente, aunque implicara meterse en problemas con la policía o ponerse él mismo en peligro, pero viaja con la intención de juntarse con su familia y dejar todo eso de lado para dar un poco de estabilidad a su vida y la de las personas con las que la comparte. Va a intentar encontrar un trabajo estable en algún local como el Gabriela’s o el 24/7 y seguir cuidando de su gente como siempre ha hecho. Sueña con poder olvidarse de los problemas económicos y poder comprar ese coche que tanto quiso de pequeño.


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