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-Nombre: Aiden -Apellido: Thomas -Biografía: Aiden Thomas nació el 15 de Octubre del 2000 en Manhattan, criado en el barrio East Village. La madre de Aiden era ama del hogar y su padre trabajaba como cajero en una tienda, la cual abría las 24 horas del día. Aiden tuvo una infancia muy dura, desde que tenía 3 años veía diariamente cómo su padre daba palizas a su madre. Al ser hijo único debía aguantar esa situación solo y hacerla lo más llevadera dentro de las posibilidades que había. Con 5 años, cuando entró en el colegio, por culpa de la situación que vivía en casa, Aiden no era muy sociable. Solían llamar a su madre para hablar con ella sobre el comportamiento de Aiden, debido a que solía pegar a sus compañeros. Al parecer, a nuestro pequeño protagonista le gustaba descargar su ira contra el resto. Aiden no era un estudiante muy brillante, se podría considerar uno de los habituales, de los que sus notas no varían del aprobado. A los 8 años, las cosas empeoraron, puesto que Aiden empezaba a ser una pesadilla para sus compañeros, molestandolos e incordiandoles todo el día. Tras esto, la madre de Aiden comenzó a endurecer los castigos sin dejarle salir de casa y ayudando con las tareas del hogar. Con 12 años, Aiden entró en el instituto, allí siguió con su carácter poco sociable, siendo influenciado por su padre. Esto hizo que sus calificaciones académicas fueran empeorando cada vez más y esto llevase a su casa peores ambientes, haciendo que sus padres se peleasen más de lo normal. Cuando cumplió 15 años, comenzó a rebelarse contra su padre. Aun con eso, no pudo conseguir que los violentos maltratos hacia su madre cesaran. Lo único que conseguía con esto era llevarse castigos injustos, incluso agresiones dolorosas como reprimenda. Aunque visto desde el punto de vista de Aiden, defender a su madre era primordial, por lo que estaba haciendo lo correcto. A los 17 años, Aiden empezó a madurar y por ello comenzó a esforzarse en los estudiosobteniendo honorables calificaciones. Aún con todo, la situación en su casa no cambiaba: su padre dejó las agresiones, pero siguió maltratando a su madre psicológicamente. Un día no pudo aguantar más, Aiden discutió con su padre en el garaje y activó la puerta de entrada al mismo, haciendo que se cerrase y que su padre muriera aplastado. Su madre en ese momento no estaba en casa, ya que estaba trabajando y Aiden estaba paralizado, pero consiguió llamar a los servicios sanitarios para que llegasen lo antes posible. En todo este periodo de tiempo Aiden no se acercó en ningún momento al cuerpo sin vida de su padre. En cuanto su madre llegó del trabajo se encontró con un par de ambulancias y varias patrullas delante de su casa con las sirenas puestas. En ese momento, ella esperaba lo peor. Cuando se intentó acercar a su casa, un policía intervino y la detuvo antes de quepudiera pasar el cordón policial. Al identificarse como una de las dueñas de la vivienda, le comenzó a narrar los hechos sucedidos. Nada más saber lo ocurrido, la madre de Aiden quiso ver a su hijo, pero la policía le informó de que no podría. Su hijo se encontraba detenido en comisaría para ser interrogado. Tras el interrogatorio de Aiden, la policía consiguió llegar a la conclusión de que el chico había asesinado a su padre de forma violenta y premeditada. Tras este interrogatorio su madre pudo ver a Aiden unos segundos antes de que lo llevasen a la cárcel que había dentro de comisaría y sólo pudo intercambiar una corta mirada de lamento. La siguiente vez que se pudieron ver madre e hijo fue en el juicio que se procedió a realizar justamente el día siguiente a la detención de Aiden. En este no había defensa posible para Aiden, el cual tenía un abogado de oficio. Aún con todo, al haber confesado en el interrogatorio, aunque lo intentasen defender tratando de enseñar que tenía problemas psicológicos y no merecía ir a la cárcel, sino a un centro médico, no tuvo ningún éxito. Por lo hablado en la interrogación, estaba claro que había sido un hecho premeditado. Tras enseñar las grabaciones de la interrogación como prueba principal, junto a la autopsia del cadáver de su padre, se procedió a atribuirle el cargo de asesinato. Esto llevó a que Aiden fuera condenado a 14 años de prisión a sus 17 años. El joven condenado fue trasladado al Centro Correccional Metropolitano, considerada una de las cárceles más duras que existen en el mundo. Su recibimiento no se puede juzgar como el mejor que podría haber tenido, pero se puede decir que tuvo suerte. En una de sus primeras estancias en la cárcel, Aiden debía encargarse de la limpieza del suelo de la prisión. Con ese trabajo conseguiría una pequeña cantidad de dinero que podría utilizar en alimentos o en la lavandería. Tras días realizando este trabajo, Aiden recibió todo tipo de insultos, burlas y desprecios. A partir de ese día la mentalidad de nuestro protagonista cambiará drásticamente, algo que aún no se terminaba de creer. Es decir, el hecho de estar dentro de prisión hizo que su naturaleza se dejase ver. El cabeza del grupo que se metía con Aiden no tenía nombre, pero sí apodo, denominado como Shark. Este se dedicaba a abusar y agredir a los novatos de prisión con su grupo de tres amigos, los cuales aparentaban conocerse antes de entrar en esa jaula infernal. Un día Aiden estaba realizando su labor, limpiando un pasillo donde había varias celdas vacías. En ese momento apareció Shark con sus amigos y comenzaron a intentar llamar la atención de Aiden, increpándole y dándole una patada al cubo de limpieza de nuestro protagonista. Esto hizo que Aiden se enfadara y quisiera partirle la cara a Shark, pero intercedieron sus amigos bloqueando los brazos de Aiden, dejándole sin forma de protegerse de los golpes que comenzaría a darle Shark en el estómago. Pocos minutos después, un guarda de la prisión consiguió llegar al lugar de donde salían los gritos de dolor de Aiden y pudo separar a los presos con varios compañeros más. Pasaron los meses y Aiden fue entrenando. Sin que Shark lo supiera, Aiden había ganado mucho músculo y esto podría hacer que Shark se arrepintiera de lo sucedido. Sobre las seis de la tarde, la ciudad de Manhattan había sido invadida por la oscuridad del invierno. Aiden se encontraba solo en la biblioteca, parecía que iba a ser una tarde más. De repente apareció Shark con una mano en la espalda. Cuando se dirigía hacia él, Aiden se dio cuenta y pudo esquivar el intento de apuñalamiento de Shark, el cual llevaba un destornillador. Estuvieron luchando unos minutos hasta que Aiden consiguió quitarle de las manos el destornillador y empezó a golpearle con todas sus fuerzas. En ese momento, Shark por unos segundos pudo entender la situación: el novato era el nuevo rey. La pelea terminó con Shark en el suelo de la biblioteca y parecía que todo había acabado. Aiden salió a las escaleras donde estaban las celdas. La biblioteca se situaba en el segundo piso de una sala inmensa, donde se encontraban el resto de celdas de los demás prisioneros, las cuales se estaban abiertas y vigiladas, desde la parte de abajo, por guardas en una cabina. Aiden, extrañado al no ver ningún movimiento de los guardias, entendió que no era un simple ajuste de cuentas, sino que además Shark debía haber sobornado a algún guarda. Mientras todos estos razonamientos surgían en la cabeza de Aiden, Shark se iba incorporando y acercándose a él de nuevo de forma sigilosa. En unos instantes, Shark consiguió enganchar del cuello a Aiden intentando realizar la técnica del mataleón. Esto haría que Aiden se durmiera en pocos instantes, pero no fue así. Esa “noche” en prisión sólo se escuchó un grito de desesperación, un golpe que hizo fusionarse el sonido del temblor de los barrotes de las celdas y varios huesos al partirse. Esto compuso la sinfonía que describiría la muerte de Shark. En ese instante, los presos salieron a ver qué había sucedido y solo pudieron observar el cuerpo, ya sin vida, del enemigo aparente de esta historia. Aiden estaba en su celda como si nada hubiera sucedido. Y sin inmutarse al ver el cuerpo, se tumbó en la cama de su celda. Así hizo ver al resto de presos que no era culpable de esa muerte. La muerte de Shark para los guardias parecía un simple accidente y no se le dio más importancia. En cambio, para los seguidores de Shark fue la lección que necesitaban para aprender quién realmente era Aiden y el respeto que le debían. Un año después la convivencia en la cárcel para nuestro “héroe” era liviana y donde el mal sueño inicial había terminado. Sin necesidad de terminar su condena, Aiden se encontraba de nuevo ante los tribunales con la edad de 19 años. Su madre, al parecer, había conseguido contactar con una amiga de la familia, la cual era considerada una de las mejores abogadas de Manhattan. Esta mujer sería quien conseguiría labrar un camino de libertad para Aiden, dándole la oportunidad de salir de prisión antes de completar su condena. Consiguió que se repitiera el juicio de Aiden por una serie de motivos legales que se habían dejado de lado, los cuales podían ayudar al joven protagonista. El juicio se repitió y concluyó en un cambio en la pena establecida, dando a entender que el delito cometido era homicidio imprudente y no asesinato. Dado que el periodo que estuvo en prisión había desarrollado un buen comportamiento, se le concedió la libertad condicional. A partir de ese momento, Aiden podría desarrollar una vida “normal” en el ámbito legal, a pesar de tener que presentarse en comisaría cada semana durante un periodo de tiempo. En cuanto salió pudo abrazar a su madre después de tanto tiempo y hablar sobre todo lo sucedido y dejarlo atrás para formar una vida juntos. Pero esta vida siempre nos intenta dar golpe tras golpe hasta dejarnos rotos, dándonos a entender que no somos nada. Por lo menos ese fue el pensamiento de Aiden, cuando a su madre le diagnosticaron cáncer de mama. Cuando la madre de Aiden murió, él tenía 20 años y no le quedaba familia. Tampoco tenía trabajo, por lo que estuvo viviendo un tiempo en el coche que le había dejado su madre antes de morir. A pesar de estos contratiempos, Aiden estuvo moviéndose por los barrios bajos de Manhattan, buscando una forma fácil de sobrevivir. Estuvo vendiendo estupefacientes por los parques y, con el dinero que conseguía, alquiló un apartamento. En varias ocasiones estuvieron a punto de detenerle, pero era muy perspicaz y escurridizo para que le pudieran atrapar. En ese transcurso de tiempo, se arrepentía de no haber estado estudiando durante su periodo en prisión. Cuando vió que la situación era insostenible, empezó a deambular por los prostíbulos que había por la zona. Se gastaba el dinero en disfrutar de estos locales. Siendo el peor sitio en el que podía haber terminado, la vida le daría una oportunidad. En uno de los prostíbulos conoció a James Carter, el dueño del local. Al ver que Aiden era un cliente habitual, le invito a que pasase con él a la zona vip. Aiden accedió y tomaron varias copas juntos, pasaron un buen rato y acabaron en una conversación a la que Aiden nunca hubiera querido llegar. Al parecer, James conocía a Aiden y, por tanto, a su padre. Cuando Aiden escuchó esto, comenzó a negar con la cabeza y a recoger su chaqueta para irse. Rápidamente James le agarró, intentando que Aiden se sentase de nuevo y les escuchase. James le contó que era un gran amigo de su padre y siendo Aiden su hijo, podría ayudarle en lo que necesitase. En ese momento nuestro joven protagonista no tenía nada, es decir necesitaba una ayuda general. Le explicó a James su situación y este le ofreció un puesto de seguridad en su local, el cual Aiden aceptó. Pasaron unos meses y la situación de Aiden parecía haber cambiado. Trabajaba en algo que le gustaba, conseguía dinero y podía permitirse alquilar una casa cerca del prostíbulo. Sus jornadas de trabajo eran bastante largas, lo que hacía que Aiden pasase mucho tiempo dentro del local. Esto llevó a que Aiden conociera a una de las nuevas chicas que trabajaría en el prostíbulo, llamada Melody. Tuvieron una conexión desde el primer momento que se vieron. A Aiden le parecía preciosa, tenía piel color canela, el pelo castaño oscuro, unos ojos verdes que te podían derretir nada más mirarlos. Cuando tenían tiempo libre dentro de la jornada de trabajo, se lo pasaban hablando. Varios días cuando terminaba su jornada James le ofrecía pasar un rato con alguna de las chicas del prostíbulo, pero Aiden se negaba siempre. Parecía que comenzaba a sentir algo por Melody, pero todo se torció cuando James estableció una relación con ella. Al parecer a Melody no le gustaba James, pero no tenía otra opción que aceptar ser su pareja para dejar de prostituirse. Cuando Aiden se enteró, algo que no había sentido nunca le empezó a invadir. Sus sentimientos habían sido destrozados, como si todo hubiera sido imaginación suya y realmente no fuera correspondido su amor. Ese mismo día, en su descanso no quiso hablar con Melody. Ella notó algo raro en Aiden, como si evitase tener contacto con ella en todo momento. Por esto, Melody decidió ir a hablar con él cuando se estaba cambiando para irse. Aiden se estaba quitando la camiseta en los vestuarios, cuando entró Melody. Melody intentó disimular el vistazo que le había echado al cuerpo de Aiden. Ella intentó hablar sobre todo lo sucedido entre ellos, pero Aiden negaba con la cabeza. Melody le cogió de la cara con las manos y le miró a los ojos, seguidamente le comenzó a besar. Tras esto, cada día que Aiden se iba a cambiar, llegaba Melody para demostrarle que verdaderamente le quería a él y no a James. Aiden sabía que James era un hombre peligroso y que poseía una pistola, pero cegado por todo lo sucedido siguió con Melody. Cuando Aiden cumplió 21 años, pasó su cumpleaños acompañado de Melody. Fueron al cine y pasaron el día entero juntos. Su relación continuó así, hasta que un día James les pilló en los vestuarios juntos. Aiden se lo quiso explicar intentando culparse de todo, pero de repente James echó a correr. En ese momento huyeron rápidamente Aiden y Melody del prostíbulo. Cuando estaban ya lejos del local, elaboraron un plan para escapar juntos con los ahorros de Aiden. En el plan cada uno iría a su apartamento, cogerían lo esencial y quedarían en el aeropuerto. Antes de ir cada uno a su casa, se besaron como si fuera la última vez que se iban a ver. Aiden consiguió llegar unos minutos antes de lo esperado al aeropuerto, pero Melody no aparecía. Estuvo llamando varias veces preocupado, pero no daba señales. Después de una hora intentando localizarla, Aiden recibió un mensaje de Melody. En el mensaje ponía “me he pintado para ti cariño”, algo que Aiden no entendía y antes de poder responder le llegó una foto. En la foto saldría el cuerpo ya sin vida de Melody, con la cabeza ensangrentada. En ese momento, Aiden no pudo contener las lágrimas ni tampoco un llanto desgarrador, que le saldría de los más profundo de su ser. Con ganas de matar a James y con el corazón partido, Aiden decidió impotente aproximarse a comprar su billete hacia una nueva oportunidad. Esta nueva oportunidad tenía nombre y se llamaba “Los Santos”, donde conseguiría una última oportunidad para cambiar su modo de vida. -Apariencia física: Tez afroamericana Color de ojos: azules Color de pelo natural: negro Ningún tipo de cicatriz Estatura: 179 cm -Objetivos: Reencontrarse con su hermano mayor perdido y vivir con el de una forma agradable. Y encontrar un sitio en que poder quedarse para siempre. -Intereses: Ganar dinero para poder tener una casa en la que poder vivir. Y tener sus propios vehículos. -Miedos : Que le digan que su hermano está muerto, Recordar cosas de su pasado y que pasen en su dia a dia. y si encuentra a una persona a la que querer perderla