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Cristóbal Orondo García Nacido el 3 de octubre de 1996, es un chico mallorquín proveniente de una familia acomodada. Es un joven apuesto, astuto, extrovertido y un poco rebelde. Nació en el hospital Son Espases, en la ciudad de Palma de Mallorca, donde reside su familia. Sus padres, llamados Tòfol Orondo y Margalida García, son dueños de las empresas inmobiliarias europeas Merlin Properties y Colonial, respectivamente, por lo que disponen de un sueldo envidiable. Cristóbal, también, tiene dos hermanos, Laura y Miguel, de 20 y 30 años.
A los 14 meses hizo su primer viaje a la península, más específicamente a Barcelona, la capital donde visitó por primera vez un zoológico, cosa que le encantó, según sus padres. En esa misma ciudad conoció a unos chicos de su misma edad, Jaume y Josep, de los que no volvió a saber nada más cuando regresó a Mallorca. Cuando cumplió los 3 años, entró a la guardería Infants i Sols, donde conoció a su actual mejor amigo Antoni, hijo de un padre soltero, un hombre reservado, director de las corporaciones de Bankia en Mallorca.
Al igual que sus hermanos, estudió en el colegio privado Tresorer Cladera. La etapa de educación secundaria la pasó en el Institut d'Estudis Tecnològics de Jaume I. En la escuela conoció a una parte de sus actuales grandes amigos, entre ellos, María, la chica de que se enamoraría en un futuro, Francesc, Llorenç y Marta. Con ese mismo centro hizo un viaje de estudios, en sexto de primaria, a los Alpes italianos, una aventura de 7 días, inolvidable y maravillosa. En el país de la moda, visitó el Monte Palatino, La bodega di Minico, el restaurante de comida vegetariana más famoso de Europa, la villa Borghese y el Vaticano. Una vez cumplió los 12 años, entró al Institut d’Estudis Tecnològics de Jaume I. Ahí se hizo muy amigo de Andreu, un chaval bastante alto para su edad, de Joan, hijo de Bernat Ilnoix, marqués de Louvre, y de Carles, el guapo del grupo, tan popular en Palma. Con 15 años declaró su amor a María, su vieja amiga, de la que llevaba enamorado desde los 13 años. Durante 4° de la ESO, recibió un mensaje de invitación de la Universidad Politécnica de Zurich, para estudiar Control de sistemas operativos. 8 meses después se mudó a la capital suiza, con su novia, que también fue llamada para estudiar Artes Contemporáneas en esa misma ciudad. Un mes después de llegar a Suiza, el día de su cumpleaños, María le regaló un Dodge Challenger, el coche del que tanto hablaba y que le gustaba desde pequeño.
Un día normal y tranquilo, mientras aprendía cómo instalar redes de alta potencia en antenas militares, sus padres lo llamaron: Miguel había tenido un accidente con su Tesla. Ese día fue uno de los peores días de su vida, sin saber que le vendrían peores. 3 meses antes de terminar los estudios, cuando preparaba una red de tráfico de información, un desconocido que decía ser un inversor de criptomonedas le habló por Internet. Le propuso crear una zona de minado de BitCoin, y Cristóbal, convencido por los falsos argumentos del desconocido aceptó. No pasó ni una semana desde que empezaron con el proyecto y la Interpol se presentó en su residencia. Antes de detenerlo avisó a su desconocido compañero, que, como tan rápido vino, desapareció. Todo este acto, lleno de juicios y multas provocó que María desconfiara de Cristóbal y lo terminaran dejando. Se le imputaron los cargos de minado ilegal de criptomonedas y hackeo masivo, con una fianza de 300 mil euros. Sus padres la pagaron, fue absuelto y terminó la carrera.
Pero para él no todo había terminado, con la ayuda de su mejor amigo, Antoni, descubrieron la residencia del “inversor de criptomonedas”. Informó de todo esto a sus hermanos, Laura, que trabajaba en Francia como diseñadora de moda, y Miguel, que se encontraba en Irlanda, dirigiendo una empresa multinacional de alimentos. Los tres Orondo García se reunieron y compraron una vivienda, cada uno, en la supuesta ciudad del “desconocido”. Así pues, la familia se volvería a reunir para llevar a cabo el plan fuga, la mayor venganza que podrá ver Europa.