Hank Carter



  • Hank Carter
    Edad: 27

    Hank Carter, nacido en Bodie (California), el 5 de mayo de 1993. Hijo de John y Blondie, el mayor de cuatro hermanos varones, de los cuales ninguno pudo elegir su destino y mucho menos él por tratarse del mayor.
    Nació y creció en un lugar del oeste, marcado por costumbres y tradiciones que pasaban de generación en generación, sin admitir grandes cambios.
    Tuvo una infancia feliz, junto a sus padres, hermanos y abuelo materno, Joe. Nació con un curioso color de pelo, que lo llevó a ser conocido en el entorno más cercano. Lo apodaron rápidamente Flare, ya que su pelo era de un rojo tan intenso como las llamas del fuego más vivo. De niño tenía un aspecto muy divertido y vivaracho, caía bien a todo el mundo por ser muy dado a las bromas, en la justa medida de no llegar a ofender a nadie. Acudían a él para pasar un buen rato y sobretodo para oírle contar una y otra vez la historia de las botas de su abuelo Joe. Estudiaba en la misma escuela que sus vecinos y hermanos y también allí fue muy querido por todos sus maestros. Aún así, había algo en Hank, aparte de su pelo y de su carácter resuelto y airoso, que siempre daba lugar al comentario de las gentes que lo sentían cercano, su triste mirada profunda, que era capaz de atravesar todo aquello donde se posaban sus ojos. Parecía realmente, que cuando miraba fijamente hacia el vacío, sus pensamientos se alejaban de él para trasladarse a la historia de sus antepasados, de los cuales solo había podido conocer personalmente a Joe, su abuelo.
    Se convirtió en un adolescente atractivo y desenfadado, amigo de sus amigos y honesto y fiel a su familia, por delante de cualquier otra cosa en el mundo.
    Tampoco al ir creciendo dejó de explicar una y otra vez la historia de las botas del abuelo Joe, un viejo motero, conocido en muchos kilómetros a la redonda por sus grandes hazañas a bordo de su Harley Davidson Sportster Iron 883, la cual aún conservaba y le dedicaba buena parte de su tiempo.
    Hank, Joe y Iron, cómo llamaban a la moto, eran inseparables. Hank había crecido junto a ella y a Joe y sabía de memoria lo importante que era para todos ellos la historia que se escondía detrás.
    En el estante situado sobre la gran chimenea del salón de su casa, la misma que la de cinco generaciones anteriores, se exponían, a modo de trofeo, las botas de Joe. Unas Gas Monkey del 27, que tenían más historia que el más valioso de los libros más preciados. También de color rojo, como su pelo, parecía que lo estaban esperando, que esperasen el momento en que Hank las calzase y continuase la historia que Joe había comenzado y que permanecía inacabada. Con ellas, y junto a Iron, habían vivido las aventuras más auténticas que cualquier banda de moteros pudiese contar, pero era justamente la última hazaña de Joe con sus botas puestas, la que habría dejado señalado el destino de Hank, un destino motero como el de su abuelo.
    Fue en el 54 cuando Joe salió una mañana con Iron y sus botas puestas, hacia el lugar donde siempre se encontraba con sus colegas moteros. Al llegar allí, el humo no podía dejar distinguir ninguna de las imágenes que ofrecía el terrible desastre que estaba aconteciendo. Un incendio que todavía registran las publicaciones locales de la época, en un sitio no demasiado apartado de Bodie. Joe no lo dudó ni un solo instante, acudió al lugar que tenía más cercano, de donde salían los gritos de auxilio más ensordecedores que jamás volvería a escuchar en su vida. Se adentró en la casa y logró salvar del fuego más cruel y brillante, que jamás olvidará, a dos recién nacidos gemelos que se hallaban junto a la puerta de la entrada principal de la casa en llamas. Sin dudarlo, una vez fuera, con ellos en brazos, se sacó sus Gas Monkey del 27 y metió en cada una de ellas a ambos niños.
    Nunca más las volvería a calzar, pasaron a ser el recuerdo más entrañable y enternecedor de la historia de su vida y de la del mismo Hank, su madre y hermanos, ya que en una de aquellas botas se encontraba John, el niño salvado del terrible incendio y posteriormente padre de Hank y des sus hermanos.
    Hank a sus 27 años, con su pelo rojo y la historia de Joe y John grabada en sus venas, y su triste mirada profunda, debía partir a continuar la leyenda familiar. Joe lo había adiestrado desde niño y le había hecho sentir una comunión con Iron a la cual no podía renunciar. Hank, calzaría pues aquellas botas rojas Gas Monkey del 27, haría honor al color de su pelo, premonición quizás desde su nacimiento, y se marcharía con Iron a una nueva ciudad en busca de sus propias vivencias, quizás continuadoras de las ya conocidas por todos.

    Objetivos:
    Continuar la historia del abuelo Joe y entrar en una banda de moteros
    Rasgos:
    27 años, pelo rojo, altura media, complexión fuerte, mirada profunda, botas moteras rojas y moto Harley Davidson


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