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NOMBRE COMPLETO: Maximo Perlassi
EDAD: 29 años
LUGAR DE NACIMIENTO: Vice City, Ocean Beach (porque el sol pega mejor cuando uno viene a engañar con estilo).
NACIONALIDAD: Estadounidense, con raíces latinas que se notan más cuando sube la voz para regatear.
SEXO: Hombre
PADRES
Giovanni Perlassi, comerciante de esos que venden lo que sea… hasta aire si alguien lo paga. Valentina Moretti, madre trabajadora, la típica que rezaba porque su hijo fuera “un hombre de bien”… spoiler: no pasó.
APARIENCIA FÍSICA
1,82 m de pura presencia. Cabello negro, barba siempre cuidada (porque estafar con barba desordenada no da confianza). Sus ojos marrones te miran con la misma ternura con la que después te vacía la billetera. Lo más importante: rosa pastel y blanco. No es que le guste, es que ya lo convirtió en una religión. Sudaderas, zapatillas, guantes, gafas, y sí… la moto deportiva a juego. Porque si va a escapar, que al menos lo vean partir como un comercial de chicle.
PERSONALIDAD
Sarcasmo en la sangre. Don de la palabra que ni los políticos alcanzan. Cuando quiere, habla como un caballero de novela; cuando no, parece tu mejor amigo de toda la vida. Y justo cuando ya confías en él… bueno, ahí es donde viene el truco. Maximo no grita, no intimida… te convence. Y cuando sonríe, ya perdiste.
INFANCIA
Creció en Vice City. El niño que en la escuela cambiaba su sándwich viejo por el postre de otro. ¿Habilidad innata? Sí. ¿Problema de ética? También. Su madre intentaba corregirlo, pero cuando descubrió que el niño le había vendido un “boleto VIP” para entrar a su propio departamento, supo que ya no había vuelta atrás.
JUVENTUD
Adolescente, ya se paseaba por la noche de Vice City inventando fiestas, cobrando entradas… y desapareciendo con la plata antes de que el DJ siquiera enchufara el parlante. También nació ahí su amor por las motos deportivas. No las usaba para correr: las usaba como pasaporte. “¿Quién sospecha de un tipo en una moto color algodón de azúcar?” Nadie. Exacto.
ACTUALIDAD
Hoy, Maximo se vende como “empresario”. ¿De qué? De todo lo que suene rentable y falso a la vez. Habla de inversiones, de negocios turbios con nombres elegantes, y claro, de motos personalizadas. Todo rosa pastel, todo con brillo, todo con esa aura de “mírame, soy distinto”… y vaya que lo es. Le encanta prometer, convencer y después desaparecer como Houdini en sneakers.
EDUCACIÓN
Cursó Administración de Empresas hasta que descubrió que era más fácil administrarle las carteras a los demás. Sus estudios reales los hizo en la calle, donde aprendió la asignatura más rentable: “Cómo parecer confiable y salir corriendo”.
OTROS
Su debilidad: el exceso de confianza. Se cree tan bueno que a veces se le olvida que hasta los mejores caen.
Le obsesionan los relojes caros. Spoiler 2: casi ninguno es suyo.
Su moto es su tarjeta de presentación. Si la ves, probablemente ya es demasiado tarde.
En resumen: Maximo Perlassi no es solo un estafador con estilo; es un espectáculo con patas. Lo amas, lo odias, pero sobre todo… lo recuerdas. Porque dime, ¿cuántos tipos conoces que huyen después de robarte y aún así les agradeces por la sonrisa?