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El capítulo de Little Seoul, uno de los más antiguos de la zona, operaba desde los años 2000. Compuesto por miembros de la vieja guardia, muchos con vínculos directos en East Side, consolidó su poder en los distritos de Vespucci y Little Seoul a través del tráfico de drogas, la extorsión de negocios locales y el manejo de redes de distribución de metanfetaminas. Su control fue imponente durante años, hasta que, en 2010, la infiltración de un agente del FIB
Jhon "Key" Lojea condujo a una serie de redadas y arrestos masivos que dejaron al capítulo casi en la ruina. Varios de sus miembros fueron encarcelados, y con muchos de ellos próximos a salir, la reestructuración del club se convirtió en una prioridad para asegurar su supervivencia.
Para expandir su influencia, la dirección de 77 Club, bajo el nuevo mandato de Dexter Mondragon, comenzó a buscar la absorción de clubes más pequeños. Uno de los objetivos era Nightcrawlers, un club modesto en número, pero con valiosas conexiones y actividades lucrativas. Para consolidar esta absorción, se organizó una reunión en 2015 en un complejo alquilado a un inversor de poca monta, que utilizaba un burdel como tapadera, para estrechar la relación, habían traído un puñado de prostitutas.
La reunión clave fue anunciada por la junta directiva de 77 Club y atrajo a delegaciones de varios miembros de alrededor del estado de San Andreas.
Algunos miembros hacían guardia en la puerta, con las manos en los bolsillos sosteniendo lo que parecían ser un mango de pistola. Eran de una generación distinta a la de aquellos que, despreocupados, disfrutaban en el interior.
Lo que sí se hacía evidente era el cambio generacional. Ahora abundaban los jóvenes, vestidos con prendas extravagantes, joyas y pendientes. Eran negros, latinos, blancos, de todo tipo de etnias que podrías imaginar. En la calle, el DJ inundaba el ambiente con reggaetón/trap.
Hoy en día, el club ha cultivado una combinación de violencia y sofisticación. Algunas de sus actividades más visibles incluyen eventos benéficos y donaciones a los más necesitados. Varios de sus miembros visten camisa y corbata, compartiendo mesa con figuras influyentes que operan fuera del espectro criminal. Sin embargo, tras esta fachada, el capítulo mantiene un esquema de actividades delictivas bien organizado, asegurándose de que las figuras clave estén a cargo de mantener el orden y evitar la atención de las agencias de la ley.