Biografia: Alvaro Jaeger



  • Nombre: Alvaro
    Apellido: Jaeger
    Edad: 21
    Sexo: Hombre
    Lugar de nacimiento: Salta
    Nacionalidad: Argentina
    Apariencia: Casquito y buzos siempre
    Nací en Salta, barrio 20 de Junio solo, sin parientes. Mi infancia hasta mis 11 años fue dura y con pocos recursos, el peligro se hizo conmigo y ahora lo siento parte de mi, mis padres siempre estuvieron conmigo. Zeke, mi padre y Eli mi madre decidieron mudarse a una casa casa en Buenos Aires con ayuda de mi tío, debido a que en mi barrio las cosas no estaban bien, la casa era en Tigre, ahí conocí la verdadera definición de vivir como una familia de clase alta, aunque lo de mi barrio no lo olvidare nunca, mis alarmas eran tiros. Allí conocí a mi primo, Octi mi único amigo en mi adolescencia, allí también conocí a sus amigos. Uno de ellos era Mati, un loco con plata a mi estilo, el quería pegarle a cualquiera que le diga o haga algo malo. Mi adolescencia fue más tranquila, aunque encontré la vuelta y me empecé a juntar con gente que no debía, mi padre nunca me quiso decir de que empezó a trabajar allá, mi tío tampoco, yo solo tenía plata y me compraba lo que necesité, seguí mis estudios allá junto a mi primo que cuando yo empecé el secundario él ya estaba en 3er año y cuando fui creciendo mi primo se empezó a sincerar más conmigo y me fue haciendo entender de que se trataba de donde salía toda la plata, mi padres nunca me contaron nada y a la edad de los 15 años decidiría irme a buscar la vida en Los Santos junto a mi primo. Hace 6 años no éramos nada, nos mantuvimos de lo que podíamos 4 años, hasta que mande un mensaje a un contacto que me había hecho, nos llamaron, nos dieron actividades, empezamos a hacer nuestra buena plata y nunca nos dimos cuenta de que lo que hacíamos no era de gente mala, éramos unos simples estúpidos jóvenes pensando que eran malos por robarle a una mujer su tienda. De un día para el otro mis contactos y mi pandilla desapareció, nos vendieron por un poco de dinero y nos quedamos sin nada. Me sentí como hace 6 años atrás, y buscando trabajo salió la oportunidad de un mecánico sin conocimiento alguno. Nos mandamos sin miedos felices por la oportunidad que se nos había presentado, trabajando allí me di cuenta de muchas cosas y gente nueva en mi vida me cambio el pensamiento de típico pandillero fracasado, me hicieron más duro y aprendí que un pandillero no es nada comparado a alguien más serio que prefiere pensar con la cabeza y no con la pistola. A día de hoy me siento en unos de los mejores momentos, aunque a veces pienso como estarán mis padres. Todavía no me creo listo para perdonarlos por esa gran mentira.


Accede para responder