Jake Robinson



  • Desde pequeño Jake quería ser policía. Cuando solo era un niño admiraba a los oficiales que veía en las calles, uniformados y patrullando en coches. Le gustaba el respeto y la autoridad que proyectaban, así como la idea de proteger a los ciudadanos y mantener la paz en la sociedad.
    Jake creció obsesionado con su objetivo de convertirse en policía. Leía todo lo que podía sobre la ley y el orden, y jugaba juegos de rol con sus amigos en los que interpretaban a policías. Al crecer, se dio cuenta de que no todo el mundo compartía su pasión por la aplicación de la ley. Muchos de sus amigos se burlaban de él y lo tildaban de aburrido.
    Cuando cumplió 18 años, Jake comenzó a buscar oportunidades para trabajar en la aplicación de la ley. Comenzó a buscar trabajo en la seguridad privada, pero se sintió desilusionado cuando se dio cuenta de que la mayoría de los trabajos implicaban más tareas administrativas que patrullar las calles.
    Finalmente, Jake decidió unirse a la academia de policía. Allí, se encontró con muchos otros jóvenes que compartían su pasión y compromiso. A medida que avanzaba en la academia, se dio cuenta de que el trabajo era mucho más difícil y peligroso de lo que le habían dicho.
    Aprendió a manejar armas de fuego, técnicas de combate, y otras habilidades físicas y emocionales necesarias para la aplicación de la ley.
    Una vez que se graduó de la academia, Jake se unió a la fuerza local. El primer año fue difícil, pero se esforzó por mantenerse fuerte y seguro en su trabajo. Por motivos familiares Jake se tuvo que mudar a Los Santos, y en la actualidad quiere seguir dedicándose a ser policía, y ahora quiere formar parte de Los Santos County Sheriff's Department, porque sigue queriendo perseguir sus sueños, y esta vez cumplirlos.


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