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NOMBRE COMPLETO: Reginald "Ghost" Blake
EDAD: 35
LUGAR DE NACIMIENTO: South Central, Los Santos
NACIONALIDAD: Estadounidense
SEXO: Hombre
PADRES: Reginald nació en una familia rota, típica de los barrios más duros de South Central. Su madre, una mujer trabajadora y luchadora, intentó mantenerlo alejado de las calles, pero su padre, un pandillero de la vieja escuela, desapareció cuando Reginald era solo un niño. Sin una figura paterna estable, creció entre el caos de la violencia, el crimen y la desesperanza del barrio.
APARIENCIA FÍSICA: De complexión delgada pero marcada, con un rostro curtido. Piel oscura. Su cabello es largo, desordenado, y afro.
PERSONALIDAD: Astuto, carismático y con una labia que lo puede sacar de casi cualquier problema, pero su peor enemigo siempre ha sido él mismo. Reginald es un tipo que sabe cómo moverse en el negocio, pero su adicción a la cocaína lo ha llevado a perderlo todo más de una vez. Oscila entre la ambición y la autodestrucción, siempre en busca del próximo golpe que lo lleve a la cima.
HISTORIA: Reginald creció en las esquinas de South Central, donde la vida es rápida y peligrosa. Desde joven, aprendió que en las calles solo hay dos caminos: te haces rico o terminas muerto. Empezó vendiendo droga para la pandilla local, moviendo paquetes de cocaína entre callejones y clubs nocturnos. Con su olfato para los negocios, ascendió rápido en la cadena, convirtiéndose en uno de los distribuidores más confiables de Los Santos.
Pero con el dinero vinieron los vicios. Reginald no solo vendía cocaína, también la consumía… y en exceso. Su adicción lo volvió descuidado, paranoico y violento. Perdió dinero, traicionó a la gente equivocada y, finalmente, la policía lo atrapó en una redada. Lo encerraron por posesión y tráfico de drogas, y en prisión, se ganó el apodo de "Ghost" porque muchos pensaban que no saldría con vida de ahí.
Tras cumplir su condena, Reginald salió con una idea en la cabeza: recuperarlo todo. Sin embargo, el juego ha cambiado, y la ciudad ya no es como la recordaba. Las calles son más peligrosas, las lealtades más frágiles, y su adicción sigue siendo un demonio que lo persigue. Ahora, con las cartas en su contra, tendrá que decidir si vuelve a caer en la trampa o si logra hacer algo grande antes de que sea demasiado tarde.
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