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Nombre completo: Faustino Ortega.
Edad: 27 años.
Lugar de nacimiento: Seattle Washington.
Raza: africano-estadounidense.
Padres: Su padre Gerardo Ortega un Ex-Aviador de la Marina de Los Estados Unidos, tuvo una carrera larga y ambiciosa, logros personales entre ellas: La Medalla de la Campaña Aérea y Espacial.
Su madre se llamaba Sarah Wilson, una abogada prestigiosa y conocida, nacida y crecida en Seattle, se egreso en la universidad de Seattle, contando con su propio despacho en una firma prestigiosa.
Personalidad: Faustino tiene tendencias perfeccionistas, una personalidad variada dependiendo las situaciones, pero inteligente y de mente fría.
Infancia: La infancia de Faustino fue muy movida, se caracteriza por tener problemas en la escuela a pesar de tener un muy buen promedio, este le dedicaba mucho tiempo al gimnasio y a los ejercicios de cardio por la ocupación de su padre. A la temprana edad de 19 años abandono la universidad y emprendió un viaje por los Estados abandono su casa y a Seattle.
Faustino mientras abandonaba la ciudad y viajaba por los Estados, encontró a alguien que lo cambio para siempre, Ryan Kalashnikov, mejor conocido como Primo, este mismo le enseñó todo lo ilegal que sabía, ahora mismo acogen en San Andreas, Los Ángeles, esta dupla caracteriza por sus robos a mano armada, a pesar de haber robado, Faustino tenía una racha de no haber pisado la cárcel nunca, Ryan en su defecto si, esta dupla se encuentra en negocios por barrios bajos.
En los suburbios de la ciudad, donde el humo de las fábricas se mezcla con el silencio de la noche, operaba una pandilla conocida como Post Mortem. Este nombre evocaba un destino sin escapatoria, una advertencia para cualquiera que se interpusiera en sus negocios: el tráfico de armas largas. Dirigidos por una dupla astuta y despiadada conocidos como Ryan K y Don Ortega.
Sin embargo, con el paso del tiempo, Post Mortem comenzó a atraer la atención no deseada de muchas autoridades. Las operaciones eran demasiado evidentes, los cadáveres dejados como advertencia demasiados numerosos, y la presión de los rivales crecía. Ortega, quien siempre había considerado la adaptabilidad como su mayor fortaleza, sabía que el cambio no era solo necesario, era inevitable.
Recientemente Faustino Ingresó a la prisión federal por el cargos de intento de homicidio a un funcionario público, igualmente el juez lo libero bajo palabra y fianza. En estos momentos está desaparecido pero se rumorea que posee un nuevo negocio de lavado de dinero.
Don Ortega, de 25 años de edad posee una economía bastante sólida para su temprana edad. Desde aquel intento de homicidio algo cambió en Faustino, simplemente su forma de ser se desvaneció, este decidió desaparecer un tiempo para bajar sospechas, este aún mantiene una mentalidad fría y concisa sobre sus objetivos.
En las afueras de la ciudad, lejos de las amenazas constantes y la vigilancia de las autoridades, Faustino se tomó un tiempo para reflexionar. Tras años de lucha en las calles y una vida marcada por la miseria, decidió dar un giro estratégico. Aunque se aisló de la ciudad, nunca perdió la vista de su principal objetivo: expandir su imperio de compra y venta de armas. En su ausencia, delegó la operación del negocio a Malibu Howard, una nueva aliada que pronto se convirtió en su hermana. Su conexión iba más allá de lo profesional; ambos compartían infancias similares, llenas de carencias y un instinto de supervivencia feroz.
En una reunión clandestina, en un almacén lleno de armas y drogas, Faustino reunió a su círculo más cercano. Sobre la mesa había un nuevo plan: un cambio de nombre y estrategia. El cambio de nombre no era solo estético. Faustino quería una imagen más sofisticada, menos visible, más psicológica. Nirvana simbolizaba trascendencia, un estado que prometía calma, pero que ocultaba una red implacable de operaciones clandestinas, donde cada movimiento era calculado con la precisión.
Juntos, Malibu y Faustino lograron un éxito inimaginable: recaudaron más de 40 millones de dólares en operaciones clandestinas. Este dinero no solo les permitió escapar de la pobreza, sino que les dio la oportunidad de disfrutar lujos que antes solo podían soñar. Sin embargo, cada movimiento se planeó cuidadosamente. Utilizando nombres falsos, adquirieron propiedades y vehículos de todo tipo, garantizando que sus identidades reales permanecieran ocultas. Uno de sus mayores logros fue la construcción de un búnker en un lugar inhóspito, lejos del alcance de la policía y sin la presencia de civiles. Este búnker no era solo un refugio; era el corazón de su operación, albergando dinero, armas y drogas.
En el arsenal del búnker destacaban piezas letales como un AK-47 recortado, escopetas, uzis y glocks. Este escondite era un símbolo de su poder, y el secreto de su ubicación se protegía con extremo celo. Incluso sus propiedades restantes permanecían ocultas, vigiladas por un estricto protocolo: nunca se visitaban de día ni con vehículos que pudieran relacionarse con delitos. Vestidos completamente de negro y enmascarados, Malibu, Ryan y Ortega operaban en las sombras, construyendo una reputación que los bautizó como los de "Sangre Fría".
El grupo tenía una lista de más de 30 homicidios confirmados, un legado que reforzaba su dominio en los barrios y sembraba el terror en sus enemigos. Uno de sus golpes más recientes fue un rescate: un compañero capturado por la LSPD. Armados con escopetas, enfrentaron a los oficiales y lograron liberar a su aliado, que portaba una Scorpion. La operación fue un éxito rotundo y reforzó su estatus de intocables.
Sin embargo, su notoriedad no pasó desapercibida. Las autoridades intensificaron su persecución después de que el grupo utilizara un helicóptero en varios tiroteos masivos contra la LSPD, la LSSD y el LSAF. Estos ataques elevaron aún más su perfil criminal, colocándolos nuevamente en el radar de las fuerzas de seguridad. Ahora, el helicóptero solo se utiliza en casos extremos, como la huida de los líderes de la organización.
A pesar de su éxito, Faustino y su equipo saben que su vida pende de un hilo. Cada movimiento está bajo la lupa de las autoridades, y cualquier error podría significar el final. Pero en el mundo del crimen, donde el poder lo es todo, ellos no están dispuestos a retroceder. Con un arsenal imponente, aliados leales y un instinto implacable, Malibu, Ryan y Ortega continúan construyendo su legado.