Amaya campello



  • Nacida en Mestre (Italia), hija de padre italiano y madre española
    A sus 3 años de edad tuvo que mudarse con su familia a Miami, Florida (EEUU).

    Vivió su infancia y adolescencia junto a su hermana 1 año menor que ella, en un barrio de clase alta llevando así una vida cargada de lujos y caprichos. Siempre cuidó de su hermana protegiéndola desde pequeña, y la poca diferencia de edad entre ellas hizo que la relación entre ambas fuese muy estrecha.

    Aún siendo muy joven, Amaya mostró interés en las empresas familiares, revelando su habilidad con los números así como gran persuasión al tratar con los negocios. Esto la ayudó a desenvolverse con facilidad en ese entorno y desde muy joven comenzó a ayudar a su padre en la empresa.

    Desde siempre, Amaya ha sido una gran amante de los caballa resguardándose en ellos en momentos difíciles. Esa era su pasión y aunque a veces su imaginación volaba y se veía como una Jinete profesional, volvía a la realidad retomando su vida, que a pesar de contar con lujos y comodidades era una vida difícil y sin grandes emociones.

    Con los años fue formándose como Jinete, consiguiendo un nivel profesional gracias a los estudios y facilidades obtenidas al provenir de una familia con dinero. Poco a poco fue integrándose en el mundo, llegando a competir en varios países con solo 17 años.

    Amaya era bastante conocida en el mundo como Jinete profesional de Doma, pero para Amaya esta fue una etapa muy triste de su vida, en la que por circunstancias de un cáncer perdió a su hermana, dejo su carrera profesión por una depresión muy gorda, su carrera se estanco y ya no volvió a retomarla.

    Durante el año siguiente de la muerte de su hermana, Su padre se ahorco, dejando a Amaya y a su madre con la empresa familiar .

    De un día al otro la familia que siempre estaba feliz, se derrumbó.

    Amaya, al ver a su Madre prácticamente en depresión comenzó a intentarla animar, aunque ella estuviera rota por dentro, a los pocos meses la madre se sentía bien aunque siempre se acordaba de su hija y su marido.

    Tras varias semanas Amaya consiguió que su madre volviera a Mestre con el resto de su familia, tomando ella el cargo de la empresa en la cual estuvo tan solo un año y acabó abriendo 3 negocios en distintos sitios del mundo. Amaya estaba dispuesta a luchar por su familia y por el negocio que su padre les dejo.

    Fue pasando el tiempo y la empresa familiar fue creciendo más y más, pero un día Amaya recibió una llamada que la dejó completamente impactada. Su Madre habían tenido un accidente de coche mientras se dirigían a una reunión con sus amigas y había fallecido. La noticia dejó a Amaya más devastada de lo que estaba y sin saber cómo reaccionar.

    Amaya tuvo que sacar valor para afrontar esta terrible situación, y aunque por dentro sentía un dolor imposible de explicar, se armó de coraje y se encargó de todos los papeleos para que sus abuelos no lo tuvieran que hacer.

    Unas semanas después, la tristeza consumía a Amaya, pero sabía que era el momento de tomar una decisión. Tras pensar durante varias horas e incluso recordar esos sueños que había compartía con su familia desde pequeña, tomó la decisión de vender la empresa y comenzar a pensar en su futuro.

    Amaya tenia una mejor amiga, que era como su hermana, que tenia pequeña familia que mantener, con su pequeño hijo de un año y su marido, vivían cerca y ella decidió darles una parte de su dinero, ya que sabia que su mejor amiga tenía pensado abrir su propio negocio. Algo pequeño, pero suficiente para mantenerse y llevar una vida tranquila.

    Por su lado, Amaya se sentía sola y aunque no se lo transmitía a su mejor amiga para no preocuparla, se encontraba pasando un mal momento, sin saber qué hacer con el dinero que tenia, ni a qué dedicarse.

    Algunos días después, recibió la llamada de su Expareja al cual no veía desde hace mucho tiempo y nunca imaginó que esa llamada estaba a punto de cambiarle la vida.

    Su Expareja se había enterado del fallecimiento de sus padres y su hermana, después de conversar durante un largo rato le propuso volver y mudarse juntos a Los Santos en busca de nuevas oportunidades. Sin pensárselo dos veces hizo la maleta y puso rumbo hacia el aeropuerto.

    Marcos, la actual pareja de Amaya, tenía planes importantes pero Amaya no se enteró de esto hasta que ya era un poco tarde para decidir. Una vez en Los Santos se vio envuelto en una vida que jamás había imaginado pero que para su sorpresa trajo a su vida la emoción que necesitaba, ya que empezó a trabajar en un hospital muy famoso en la ciudad. Y por fin después de 7 años Amaya volvió a montar aunque no se dedicara profesionalmente.


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