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Nombre: Akiles Herrera
Edad: 34 años
Ciudad: Los Santos, Estados Unidos
Profesión: Policia Retirado
Akiles Herrera creció en las duras calles de Los Santos, en San Andreas. Desde joven, enfrentó innumerables desafíos, pero su determinación y deseo de superarse lo llevaron a buscar un camino diferente a la de sus compañeros y amigos. Pese a las adversidades, y a que Akiles en su juventud participo de actos delictivos por querer ser parte de su entorno, encontró en la educación y sus ganas de superación, una via de escape de ese entorno, logrando desde muy joven salir de la adicción a las drogas.
Durante su juventud-adulta Trabajó arduamente para completar sus estudios, a menudo estudiando bajo la tenue luz de las farolas, mientras sus amigos se dejaban arrastrar por el camino de la delincuencia y la drogadicción, de la cual el conocio muy bien, sin verse totalmente absorvido.
A medida fue madurando, la perseverancia dio sus frutos, cuando contra todo pronóstico, logró graduarse y posteriormente ingresar a la universidad donde luego de terminar decidio que la academia de policía era su lugar. Su pasión por la justicia y su profundo entendimiento de las dificultades de la vida en las calles lo convirtieron en un oficial excepcional. Se ganó el respeto de sus colegas, enemigos y la confianza de la comunidad al sentir que aquel a pesar de estar del otro lado de las calles, era parte de la comunidad, demostrando que con esfuerzo y dedicación se pueden romper las cadenas del destino.
Ya de adulto sin embargo, su éxito llamó la atención de las autoridades de inmigración y en un giro del destino, Akiles se vio envuelto en un problema de documentación que había ignorado en su juventud.
Tristemente a pesar de su impecable servicio y su valioso aporte a la fuerza policial, las leyes eran implacables y e vio obligado a desertar, dejando atrás su carrera y los sueños que había construido con tanto sacrificio.
Ahora Akiles Herrera vive una nueva etapa en su vida, en una nueva ciudad, enfrentando nuevos retos y a pesar de vivir con la sombra de la deportación a sus espaldas sigue buscando la manera de volver a ser útil a su nueva comunidad desde una perspectiva diferente. Aunque ya no lleva el uniforme, su espíritu inquebrantable y su compromiso siguen intactos.