Michael Miller



  • Michael Miller

    Fecha de nacimiento: 31 de diciembre de 1995 (25 años)
    Lugar de nacimiento: Kostromá, Rusia.

    Rasgos físicos:

    • Ojos: Azul grisáceo (mirada perdida y triste)
    • Cabello: Liso y fino, corto. Color rubio platino.
    • Piel: Caucásica tirando a rosada y pálida. Suele irritarse y sonrojarse con facilidad.
    • Complexión: Delgada-Atlética
    • Altura: 1,86
    • Peso: 75 kg
    • Detalles característicos físicos:
    1. Cicatriz de quemadura en la espalda a causa de un accidente en bicicleta.
    2. Cicatriz en la sien derecha por caída por escaleras cuando era pequeño.
      -Tatuajes o piercings: No
      -Gafas: No
      -Bello facial: Imberbe.

    Rasgos Psicológicos:

    Michael tiene trastorno bipolar (medicado) como consecuencia de su terrible infancia, depresión postraumática y rasgos psicopáticos que hoy en día no los presenta con tanta regularidad como cuando era un adolescente ya que su inteligencia emocional ha mejorado mucho estos últimos años.
    Fiel, honesto y de corazón noble como su hermano; dulce, amoroso y sensible como su madre. No obstante, tiene brotes de ira, mal humor y frustración a causa de los traumas y malos tratos sufridos.
    En ocasiones suele sentirse solo con facilidad. Es una persona muy sensible y dependiente. Aunque ha vivido gran parte de su vida solo, se ha aislado mucho socialmente y se ha hecho a sí mismo, en esta nueva etapa se siente frágil y busca el amor constantemente.
    Es divertido con quienes tiene confianza. Amigo de sus amigos. Tiene pocos pero fieles.
    Desconfiado e inteligente.

    -Tiene obsesión y ansiedad por volver a Rusia con su familia biológica.
    -Tiene pesadillas: recuerda frecuentemente como intentó ahogar a Adam, como le reventó la cabeza a Harry, se ve solo en el centro de adopción llorando entre desconocidos. Sin duda le ha marcado mucho esa etapa de su vida y los actos realizados impulsivamente a causa de la mala gestión de la ira.

    Aficiones: el mundo del motor, la música, dibujar, viajar.
    Curiosidades: colecciona botellas de vodka. Es caluroso.

    Historia

    Michael Miller - 25 años, Rusia.

    En realidad su nombre de nacimiento es Alexandr Kozlov y nació en una de las regiones más olvidadas y devastadas económicamente en Rusia: Kostromá.

    Infancia en Rusia (0-8 años):

    Sus padres, Joseph Kozlov (minero de 21 años) y Lutza Kozlov (ama de casa de 16 años) viven en una aldea cerca de la ciudad de Kostromá. Ambos nacen y crecen ahí, en el seno de familias pobres y religiosas. Joseph y Lutza se conocen en la iglesia ortodoxa de la ciudad. Rápidamente se casan y tienen 5 hijos, entre ellos Michael (el menor). La mala situación económica de la familia lleva al hermano mayor (Sergey Kozlov) a trabajar con su padre a la edad de 11 años. El hecho de que la familia no levante cabeza lleva al padre a sentirse fracasado, a beber constantemente y cambia su personalidad al completo convirtiéndose en la peor pesadilla de Lutza, Michael y sus hermanos mayores. Los excesos del padre convierten esa casa en un infierno. La familia siente miedo cuando está Joseph cerca, sobre todo Lutza. Un día, durante un enfado, deja inconsciente a su hija de 6 años. Eso marcaría un antes y un después en esa casa: Joseph ingresa en prisión. Pese a que la casa parece tomar armonía, los hermanos mayores no corren mejor suerte: 2 de ellos mueren por desnutrición severa y la niña por neumonía. Solo quedan Sergey (que ahora tiene 15 años) y Michael (de 8 años). Sergey se comporta con Michael como un ejemplo a seguir: lo protege, trabaja para sacarlo adelante y le quiere como si fuera su hijo.
    Un día, llega a casa una orden de desahucio por impago y la madre, presa del pánico, da a Michael en adopción antes de que todo vaya a peor. Con todo el dolor de su corazón, entrega a Michael a unos hombres que le ofrecen 175.000 Roblos rusos (2.000$) a cambio de Michael y su silencio. Sería esta, la última vez que Lutza y Sergey verían a Michael.

    Michael, que tan solo tiene 8 añitos, de repente se ve solo en un centro en ruinas rodeado de más niños. No entiende por qué cada día recibe visitas de desconocidos y solo puede sentir tristeza por no entender por qué no ve a su madre y a su hermano desde hace varias semanas.
    Un día, Michael recibe la visita de una pareja aparentemente adinerada de unos 40 años. Lo miran con ojos vidriosos. La mujer, llena de dulzura en su sonrisa, le tiende la mano a Michael y, con muy mal acento ruso le dice: es hora de irnos a casa.

    Nueva etapa en Bristol, Inglaterra (8 - 15 años):

    Los padres adoptivos son Harry y Amanda Myler, ambos británicos del norte de Bristol. Son una pareja entrada en edad que no han podido tener hijos y, el deseo de ser padres los lleva hasta Michael. Ilusionados por la llegada del pequeño de 8 años, le ofrecen todo lo que tienen en sus manos. Solo quieren que Michael se sienta cómodo y en su casa, pero no es así. Michael desarrolla un rechazo hacia ellos que no parece remediar el amor que sienten hacia él. Michael no habla, los ignora, los insulta y nunca les habla en inglés.
    Harry decide que es una buena idea matricular a Michael en la mejor escuela del país. Michael, aunque es muy inteligente, no está dispuesto a obedecer a nadie y en la escuela se comporta como un niño muy problemático, saca malas notas y se niega a ser el hijo que Harry y Amanda desearían. Un día, con 10 años, Michael le clava unas tijeras a la profesora en el abdomen y tienen que llevársela de urgencias. Afortunadamente todo acaba en un susto y la profesora decide no presentar una denuncia. Sus padres, muy preocupados deciden llevarlo al psicólogo para ver como poder remediar esta agresividad. Michael no quiere colaborar y se muestra reacio a contar sus sentimientos.

    Pasa el tiempo y Michael no mejora, tiene conductas agresivas hacia las personas y los animales llegando a matar al gato de la familia. La tristeza y rabia de Michael lo están llevando a ser muy mala persona y sus padres ya no saben qué hacer.

    Un día, una gran noticia para la pareja golpea a Michael: van a tener un hijo. Esta bonita noticia se convierte en un dolor de cabeza para Michael, siente celos y odia la idea de compartir su vida con alguien más. Pese a que no quiere a sus padres adoptivos tampoco quiere que sean felices.
    Pasados 9 meses, nace Adam, un precioso bebé al que todos quieren. La pareja se siente más feliz que nunca, ya que han cumplido su sueño de ser padres biológicamente.
    El pequeño Adam lleva 3 días en casa y todos parecen borrachos de felicidad menos Michael. Esa misma noche, mientras todos duermen, Michael se acerca a la cuna y tapa la boca y la nariz a Adam. Por suerte, Harry oye al bebé llorar por el intercomunicador de bebés justo antes del ataque y coge a Michael del cuello preso de la ira. Michael, en un acto reflejo agarra el intercomunicador y se lo revienta en la cabeza. Harry cae inconsciente al suelo y, muerto de miedo, Michael corre sin rumbo de esa casa.

    Londres, Inglaterra (15-17)

    Michael vaga por las calles londinenses buscando trabajo. Solo quiere huir del país y volver a Kostromá con su madre y su hermano y para ello debe trabajar. Michael, que ha dejado los estudios y es menor, no tiene buena suerte buscando empleo y es entonces cuando conoce a George, un irlandés apodado como ''Uncle Sam''. George promete a Michael llevarlo de vuelta a Rusia si le hace un par de favores. Michael acepta por desesperación.
    Lo llevan con una bolsa en la cabeza hacia una dirección que él jamás sabrá y le dan 1 kg de cocaína dentro de una figura de recuerdo del Big Ben. Michael, titubeante, mira perplejo a George con temor y, cuando va a articular palabra, George le corta: -haz tu trabajo y volverás a ver a tu madre-. Michael se pone blanco, asiente y deja que le entreguen la figurita.
    Como era de esperar, a Michael lo pillan antes de embarcar hacia EEUU. Es ingresado en un centro para menores del cual se escapa al año de ingresar. Michael consigue llegar a España ese mismo año para refugiarse.

    Cataluña, España (18 - 20)

    Michael lleva un año en España trabajando de camarero y consigue compartir piso con un compañero de trabajo llamado Javier. Javier ayuda mucho a Michael, de hecho, lo anima a aprender español y lo habla con fluidez como si fuera su primera lengua. Se convierten en muy buenos amigos. Parece que Michael, después de tantas idas y venidas, se está relajando, madurando y está descubriendo que el mundo no era tan horrible como él imaginaba. Conoce a María, una joven de la ciudad de Barcelona, pero no durará mucho el noviazgo, ya que ella no quiere comprometerse. Aunque a Michael le duele mucho, conocer a María le sirve para sentir que puede amar y ser amado y eso le reconforta. Pensaba que era un monstruo al que nadie iba a querer cerca nunca y España le está demostrando todo lo contrario. Sigue pensando en su familia, que es su objetivo a seguir, por ellos vive, pero, cada vez se siente más aliviado.

    Justo antes de cumplir los 20, Michael recibe una llamada que le cambiaría la vida: -Mamá está muy enferma. Soy tu hermano Sergey-. A Michael se le para el corazón, se queda sin habla. Tiene sentimientos encontrados: siente gran emoción por hablar con su hermano pero a la vez tristeza por la noticia. Sergey, aguantando el temple, le cuenta la situación sin rodeos, a lo que Michael solo responde fundiéndose en llanto. Sergey responde: -Lo siento. Todos estos años hemos pensado en ti, en como te irá sin nosotros. Seguimos rezando por ti cada noche. Tengo muchas cosas que contarte, hermano. Espero que algún día nos perdones, pero ahora mamá nos necesita. Te quiero-. Michael, entre sollozos responde: -y yo, hermano-. Sergey no llega a oirle porque de repente se oye una gran explosión de fondo al grito de: cubríos!. Michael asustado reclama a Sergey durante varios segundos de confusión y, de repente, éste contesta: -Debo dejarte, nos vemos en Moscú-.
    Ahora sí, más que nunca, Michael tiene que volver a su país, pero antes tiene que reunir el dinero como sea. Un nombre retumba en su cabeza: Uncle Sam. Michael no puede volver a Londres, pero recuerda que tenía contactos en España, concretamente en un taller de mecánicos donde se manipulaban los coches para esconder droga. Solo necesitaba viajar hasta O Porto de Bares, A Coruña.

    A Coruña, Galicia (20-25)

    O Porto de Bares acoge a Michael. Es un precioso y entrañable pueblo pesquero que enamora, pero está ensuciado por el tráfico de drogas. Michael encuentra el taller del que Uncle Sam le habló y se hace pasar por un mecánico experimentado. Lo contratan pese a que no tiene conocimientos de mecánica. Poco a poco, se va ganando la confianza de los demás mientras observa con detenimiento a todos los trabajadores. Día tras día, los sigue, los espía. Cuando parecía que estaba todo perdido, una noche, cuando Michael se disponía a cerrar el taller, ve a su compañero Luís fumando fuera, nervioso, mirando de lado a lado con una actitud muy sospechosa. Michael disimula y hace lo que haría habitualmente: bajar la personada del taller e irse a su casa. Se despide de Luis y, cuando no le ve, Michael se esconde en la esquina de la calle para vigilarlo. Pasados unos minutos, se acerca un coche muy lento. Se dirige hacia Luís. Michael mantiene la respiración para no levantar sospechas mientras observa. Luis se saca algo pesado de debajo de su abrigo y se dispone a entregarlo a la persona que va en ese coche misterioso no sin antes volver a echar un vistazo de lado a lado de la calle. El conductor baja la ventanilla y, antes de que Luís pueda entregarle el paquete desde la ventanilla el conductor asoma una pistola y acaba con Luís. Michael, perplejo, corre para ponerse a salvo sin darse cuenta de que está llamando la atención de ese misterioso coche que va en la misma dirección. Cuando Michael se da cuenta de su fallo, intenta correr más aunque se le está entrecortando la respiración por el miedo atroz y el cansancio. Mira hacia atrás y Michael cae al suelo. Cree que es el fin, se le para el corazón aunque le va a mil por hora. Cuando cree que está todo perdido, oye de nuevo el mecanismo de la ventanilla, aunque esta vez parece que es la del copiloto. Solo puede pensar que es su fin, apenas suplica. De repente, en medio del caos se forma un gran silencio que se rompe con una voz conocida de acento irlandés diciendo: -Michael?-.
    Michael no lo puede creer, es Uncle Sam. Aliviado al ver su rostro contesta: -necesito tu ayuda, de nuevo-. Uncle Sam le hace un gesto para que suba. En el coche, Uncle Sam le dice a Michael: tengo un encargo para ti, pero esta vez no puedes fallarme. Nunca doy una segunda oportunidad ni hago excepciones, espero que lo tengas en cuenta y más después de lo que has visto esta noche-. Michael responde de inmediato: -sí, señor, dígame que debo hacer-. Uncle Sam esboza una media sonrisa y responde: -pequeño, no seas impaciente. Recibirás instrucciones de aquí unos días-. El conductor quita el seguro de la puerta del asiento de atrás. Michael baja, confuso. Vuelve a casa preocupado por qué será lo que le mandará el irlandés, por Sergey, por su madre. Su vida vuelve a verse manchada de dolor.

    Al cabo de 3 días, en su taquilla, Michael descubre un teléfono antiguo. De repente, suena. Michael pega un salto y responde: -Si?-. Le dan una dirección con una serie de coordenadas y cuelgan. Es hora de hacer una pequeña excursión.
    Las coordenadas llevan a Michael a una montaña cerca del pueblo (Sandy Shore). Llega a una pequeña explanada entre la rocosa montaña. Ve que en el suelo, hay una pequeña protuberancia. Se acerca con cuidado, puede apreciar que la arena en ese punto es distinta. Acaricia la superfície con cuidado, excava y encuentra una caja, la abre y descubre una muñeca matryoshka. Dentro, una nota en la que pone: Deberás infiltrarte en talleres para esconder droga en determinados coches escogidos por nosotros. Estamos en contacto. La primera dirección es...


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