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Seba Schürrle de edad 25 años alias "El exiliado de Vinewood" Ocupación: Productor y Vendedor de Drogas
Mi Inicio: De Niño Rico a Pandillero hijo de padre Aleman y madre Chilena nacido en Vinewood Hills, en una de las familias más adineradas de Los Santos. Mi padre era un magnate de la tecnología y mi madre una socialité famosa. Viví rodeado de lujos: mansiones, coches deportivos, fiestas... pero siempre vacío. Mis padres jamás me prestaron atención. Crecí sintiéndome solo, aislado en un mundo que no entendía.
A los 13 años, me alejé de la vida de ricos y comencé a frecuentar las calles de Vinewood. Los chicos del barrio me mostraron un mundo totalmente diferente al de mi hogar. La adrenalina, el respeto que se ganaba en las calles, me atraían más que las aburridas cenas de gala de mis padres. A los 15 años, ya estaba completamente inmerso en el crimen. Me uní a la pandilla "LA HERMANDAD", y de ahí en adelante todo cambió.
El Ascenso: Pandillero y Productor de Drogas A los 16 años, ya no era un simple miembro de la pandilla. Mi inteligencia y ambición me llevaron rápidamente a la cima. No tardé en establecer contactos internacionales, y a los 18 años empecé a producir y distribuir drogas de altísima pureza. Le puse el nombre "Vinewood Gold" a mi producto, y rápidamente se convirtió en un referente en el mercado mundial.
Mi vida comenzó a ser un equilibrio entre el lujo extremo y la constante amenaza. Vivía entre mansiones y búnkeres, moviendo mercancía a nivel global, desde Los Santos hasta Europa y Asia. A los 22, ya era conocido como "El exiliado de Vinewood". El respeto en las calles era absoluto, pero también lo era el peligro lo que me llevo a se miembro de la organizacion mas temeraria de los santos su nombre es "VAGOS". Los cárteles, la policía y hasta mis propios aliados conspiraban para derribarme.
El Imperio y la Soledad A los 23 años, mi imperio de narcóticos era más grande que cualquier otro en Los Santos. Vivía en constante paranoia, pero no me detenía. Mis contactos eran fuertes, pero las traiciones eran parte del juego. Cada día era una guerra, tanto dentro como fuera de mi propia mente.
A pesar del poder que tenía, la verdad es que me sentía atrapado. La familia que nunca tuve, el vacío que siempre arrastré, y las decisiones que tomé a una edad temprana me llevaron a un punto del que no puedo volver. A los 25, sigo siendo el "Exiliado de Vinewood", no sé si mi ascenso está cerca del final o si simplemente soy una víctima de mi propio destino.