Thais Reece



  • Thais Reece nació y creció en Los Santos, nació un 21 de febrero de 2006, exactamente cerca de Forum Drive, donde sus padres vivían hace muchísimos años, en una ciudad vibrante y diversa, donde la cultura afroamericana estaba presente en cada rincón... Su familia, compuesta por su madre Kendall y su padre Keneth, era su refugio y apoyo emocional desde temprana edad... A pesar de las dificultades económicas que enfrentaban como familia de clase baja, siempre se mantuvieron unidos y apoyándose mutuamente y nunca le faltó de nada a Thais ni a sus 3 hermanos.

    Desde pequeña, Thais era una niña curiosa y valiente, siempre se destacó por su determinación y su fuerte carácter, cualidades que heredó de su padre, quien era un afroamericano apasionado por su cultura y miembro de una banda organizada de barrios bajos. Aunque su padre falleció cuando ella era joven dado a algún que otro problema de la calle, su legado y su amor por su comunidad inspiraron a Thais a seguir sus pasos y a luchar por lo que creía correcto, hablando sobre valores y sobre la lucha que han tenido que vivir y viven actualmente los afroamericanos.

    La muerte de su padre, Keneth, fue un golpe devastador para Thais y su familia. Keneth no solo era el pilar de su familia, sino también una figura respetada en su comunidad... Su fallecimiento repentino y violento debido a un ajuste de cuentas en la calle dejó a Thais sumida en un profundo dolor y confusión.

    En el momento de su muerte, Thais era solo una niña, y la pérdida de su padre la dejó desorientada y abrumada por una oleada de emociones, se sintió como si su mundo se hubiera derrumbado a su alrededor....
    La ausencia de su padre dejó un vacío que nunca pudo llenar por completo, a medida que crecía, anhelaba su guía, su apoyo y su amor incondicional, se aferró a los recuerdos de los momentos felices que compartieron juntos y se esforzó por mantener vivo su legado en su corazón.

    Se vio obligada a confrontar la violencia y la injusticia que rodeaban su entorno, lo que le dejó cicatrices emocionales profundas y duraderas.
    A pesar de ello, encontró la fuerza para seguir adelante junto a amigos que eran como hermanos, decidida a honrar la memoria de su padre y a construir un futuro mejor para ella y su familia, La pérdida de su padre dejó una marca indeleble en Thais, moldeando su perspectiva sobre la vida y fortaleciendo su determinación para desafiar los desafíos que se interponen en su camino, aunque nunca olvidará el dolor de su partida, encuentra consuelo en los recuerdos que compartieron y en el amor eterno que sigue en su corazón.

    Thais tenía una estrecha relación con su familia, especialmente con su hermano mayor Queaven, a quien admiraba y consideraba su ejemplo a seguir. También tenía una conexión especial con sus hermanos menores, Alika y Trae, a quienes cuidaba con devoción. Además, su mejor amigo Deivon era su compañero inseparable, con quien compartía su amor por la música y la cultura afroamericana, en sus ratos libres les encanta ir a jugar a baseball en Chamberlain Hills donde tienen un pequeño equipo local con el que juegan, conocen a vecinos de por la zona y la verdad que tienen varios amigos, después de los entrenamientos y partidos se suelen echar unos porros para celebrar la victoria y algunas cervezas, a pesar de ser bastante deportista si hay un problema grande de Thais es que es adicta a la bebida y a los estupefacientes.

    A medida que Thais crecía, se enfrentaba a diferentes desafíos y experiencias que la ayudaron a crecer y a madurar. Aunque algunas personas la juzgaban sin conocerla, ella siempre mostraba su lado más amable y positivo, dispuesta a ayudar a los demás y a sacar una sonrisa incluso en los momentos más difíciles, desde pequeña siempre ha sido una persona con unos niveles altos de empatía. Sin embargo, lidiaba con sus propios miedos, especialmente el miedo a perder a sus seres queridos y los estereotipos negativos asociados a los afroamericanos ya que hasta ahora había recibido varios abusos policiales en la calle.

    A pesar de los obstáculos, Thais siempre se esforzaba por mantenerse fiel a sus valores y a desafiar los estereotipos negativos del racismo... Su pasión por su cultura y su comunidad la llevó a dedicarse al activismo y a luchar por la igualdad y la justicia para todos ya que alguna que otra vez había teñido problemas también el el colegio con la gente racista que iba a clase con ella.

    Una vez, durante su primer año en la escuela secundaria, Thais experimentó una situación impactante de racismo, durante una clase de historia, el profesor estaba discutiendo sobre la esclavitud en Estados Unidos, cuando se presentó el tema, algunos compañeros de clase comenzaron a hacer comentarios insensibles y racistas, burlándose de los afroamericanos y minimizando la gravedad de la esclavitud.
    A pesar de sentirse incómoda y herida por los comentarios, Thais decidió hablar, levantó la mano y trató de expresar su punto de vista, explicando la importancia de comprender y respetar la historia de su comunidad. Sin embargo, en lugar de ser escuchada y respetada, fue interrumpida y ridiculizada aún más por algunos de sus compañeros de clase, se sintió aislada y vulnerable en ese momento, enfrentando el impacto directo del racismo en su entorno escolar. A pesar de esto, Thais mantuvo la compostura y se negó a permitir que los comentarios racistas la derribaran. Después de la clase, habló con un profesor de confianza sobre lo sucedido, y juntos abordaron la situación y trabajaron para crear un ambiente más inclusivo en el aula.

    Esta experiencia dejó una marca en Thais, reafirmando su determinación de desafiar los estereotipos y luchar contra el racismo en todas sus formas. Aprendió la importancia de alzar la voz y defender sus convicciones, incluso cuando enfrentaba la adversidad. A partir de entonces, se comprometió aún más a ser una fuerza positiva para el cambio en su comunidad escolar y más allá.

    En cuanto a su carrera, ella había completado sus estudios básicos y había realizado un curso para hacer tatuajes en el 2023. En su tiempo libre, se dedicaba a tatuar a amigos y familiares, además de cultivar plantas en su terraza para venderlas y obtener un dinero extra para ir tirando en su día a día, sus aspiraciones se centraban en hacer dinero y en ponerse en forma para competir en el equipo de baseball que tenían en el futuro. Con determinación y perseverancia, Thais estaba decidida a alcanzar sus metas y a hacer una diferencia en el mundo.

    Y si algo hay que destacar es que la relación entre Queaven y Thais es más que solo hermandad; es una conexión profunda y duradera que se fortaleció a lo largo de los años. Desde que eran niños, compartieron risas, secretos y sueños. A medida que crecieron, descubrieron su amor compartido por la música y se embarcaron en el mundo de la producción y del hip hop, todo comenzó con sesiones improvisadas en el sótano de su casa, donde Queaven, el mayor y más experimentado en la música, enseñaba a Thais los conceptos básicos de como recitar versos al ritmo de la música y componer canciones. A medida que pasaban horas juntos, exploraban diferentes géneros musicales pero si algo les apasionaba era el hip hop 90’.
    Con el tiempo, su pasatiempo se convirtió en algo más serio, empezaron a componer sus propias canciones, compartiendo letras profundas y melodías pegadizas que reflejaban sus experiencias de vida y sus emociones. Para Thais, la música se convirtió en una forma de expresar sus sentimientos más profundos y superar sus propias inseguridades.

    A medida que su talento crecía, Queaven y Thais decidieron llevar su música al siguiente nivel, con determinación y trabajo duro, ahorraron lo suficiente para alquilar tiempo en un estudio de grabación profesional en Los Santos.
    Grabar en un estudio real fue un sueño hecho realidad para ellos, y cada sesión se convirtió en una experiencia mágica y emocionante.

    A través de la música, ella y su hermano encontraron una nueva forma de conectarse entre ellos, se apoyaban mutuamente en cada paso del proceso de grabación, desde afinar las melodías hasta pulir las letras. Cada canción que creaban era un testimonio de su profunda conexión y su amor compartido por la música.
    Hoy en día, Queaven y Thais son algo conocidos en la escena musical de Los Santos como un dúo dinámico, sobretodo en el rap, aunque han alcanzado el éxito, nunca han olvidado de dónde vienen ni el vínculo especial que comparten como hermanos y amigos.


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