Jake Brooks




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    Jake Brooks nacio en Chicado el 25 de enero de 1985 como el tercero de los tres hijos de Dylan Brooks y Catheryn Parker. En el instituto conoció a Mace Parker y forjaron un vínculo profundo que durante los años siguientes termino dando a luz una asociación amoroso delictiva que los acompañaría durante el resto de su vida.


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    Durante su más temprana edad, una vez terminado el instituto, Jake entro en prisión por delitos menores como el robo de vehículos y pequeñas estafas por las que fue condenado a 26 meses de reclusión. Durante este tiempo Mace lo acompañó realizando frecuentes visitas al Centro Correccional Metropolitano donde muy a pesar de la opinión y deseo de la madre de esta surgió un profundo amor entre ambos.


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    Tras cumplir su pena y salir de prisión, Mace fue mezclando a Jake con la gente que frecuentaba un bar de moteros en el que ella trabajaba de camarera. Lo que comenzó siendo parte de su vida laboral y ocio los llevo a ambos meses más tarde a formar parte del club tomando una chupa e invirtiendo sus pocos ahorros en un par de motos.

    Durante este tiempo las actividades ilícitas de ambos se multiplican. Comienzan realizando pequeños trabajos que poco a poco los van haciendo crecer dentro del club y convirtiéndolos en miembros de confianza de la mesa del mismo.

    Con el paso de los años su conocimiento sobre el crimen organizado en Chicago es global y se relacionan con lo mejorcito de cada casa realizando negocios relacionados con el mundo de la prostitución, las drogas y las armas.

    Durante los buenos años el trayecto fue extremadamente bueno, el dinero llegaba a sus bolsillos en grandes cantidades y el respeto que sus trabajos con el club les habían dado conformaron una vida acomodada y fácil. Pero esto cambió un par de años después de que el club comenzase a hacer negocios con una de las mafias más grande asentada en la ciudad.


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    En una de las celebraciones entre el club y los mafiosos tras una concatenación de negocios exitosos al joven heredero del capo de la mafia se le fue la mano tras consumir grandes cantidades de estupefacientes y alcohol con cuatro putas que terminaron regando de sangre y sesos una de las habitaciones de su mansión. El muy hijo de puta las había aporreado hasta matarlas con todo lo que se iba encontrando a su paso dejando una escena del crimen en la que difícilmente los agentes podrían haber determinar a quién pertenecía cada parte de cuerpo si no existieran las pruebas de ADN.

    Tras una denuncia de los familiares de las mismas y una larga investigación el riego de testimonios y pruebas llevo a los agentes a determinar que el último trabajo realizado por las mismas había sido en una ubicación de una mansión alquilada por el club. No tardó en aparecer el FBI en la puerta de los mismos con una orden de registro pidiendo las cintas de las cámaras de seguridad y revolviendo hasta la última mota de polvo de la jodida casa.

    Previamente la mesa del club había pactado a cambio de grandes favores futuros con la mafia que llegado el momento en el caso de que la policía investigase el asunto y encontrase alguna prueba lo suficientemente de peso como para inculpar a alguien, todos los miembros del club deberían mantener la boca cerrada y uno de los mismos asumir los cargos que se le imputasen.

    Fue de esta forma como el club intento minimizar las posibilidades de que llegasen a algo las investigaciones eliminando las grabaciones de seguridad de la vivienda y asaltando alguna vivienda colindante para borrar los registros de sus cámaras. Lamentablemente un cajero cercano vinculo los vehículos del capo y sus secuaces en hora y día a la zona y fue en ese mismo momento cuando el FBI entro en juego y comenzó a hacer preguntas.

    En el registro de la vivienda la policía encontró muestras de ADN en lugares inhóspitos en los que el inepto que se encargó de la limpieza de la escena no había parado. Pese a los grandes esfuerzos realizados por dejar todo impoluto cambiando la moqueta y eliminando cualquier rastro con productos químicos la policía consiguió sacar pruebas suficientes para inculpar al club y a la mafia en la macabra escena que el pequeño descendiente de los Falcon, ese hijo de la grandísima puta había fabricado. Fue así como todos se vieron inmiscuidos en un juicio con un jurado popular que determinaría las responsabilidades de cada uno de sus miembros en lo acaecido aquella noche.


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    Llegados a este punto y con un juicio en camino el presidente de la mesa como buen padre de familia decidió asumir la culpa y pagar los platos rotos del consentido capo por el bien de todos. Ante esta decisión Mace y Jake que profesaban por aquel entonces una fe ciega en los valores y principios del club debido a su joven e inocente percepción de la vida decidieron pagar la pena en lugar del capo, su viejo presidente y el inepto que había limpiado la escena. A cambio recibirían la gratitud eterna del club y la mafia, grandes cantidades de dinero, protección en el penal y una carta de libertad una vez en la calle para hacer lo que deseasen.


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    Fueron condenados a 6 años, una condena que luego se redujo a 4 gracias a los contactos internos de la mafia y las típicas reducciones por buen comportamiento. Ni Jake ni Mace eran violentos salvo que fuese necesario por lo que gracias a la protección que tenían en el penal no sufrían situaciones que los pusieran en peligro.

    Durante su estancia en prisión tuvieron el tiempo necesario para pensar sobre las circunstancias que los llevaron ahí, los errores que habían cometido en su pasado y lo que buscaban para su futuro. Tenían claro que no volverían a depender de nadie, ni a guardar la espalda de ineptos descerebrados. Conocían sus habilidades y creían en sus posibilidades para formar algo propio, sin embargo si bien como dúo funcionaban a la perfección también eran conscientes que el proyecto que tenían entre manos no era viable estando solos.

    Jake dedicaba varias horas al día a ejercitarse en el gimnasio del penal y allí conoció a varias personas a las que de primeras trató con distancia pero que con el paso del tiempo fueron ganando su confianza.

    Fue durante este periodo cuando conocieron a múltiples delincuentes del penal con los que poco a poco fueron entablando una amistad que terminaría forjando una amplia familia en la que pese al crisol cultural que formaban se crearon fuertes vínculos de lealtad compromiso y futuro.


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    Así nació BlackRose una organización que fue asumiendo uno a uno a todos esos compañeros de prisión según fueron terminando sus penas. Se reunieron y comenzaron una nueva vida alejados de su turbulento pasado y un nuevo presente en el que todos ellos se prometieron no volver a pisar la prisión.

    Jake y Mace centraron su futuro con el único objetivo de disfrutar del mismo. Se perjuraron que desde aquel mismo momento este dependería únicamente de ellos y que no acatarían las decisiones de terceros que los llevasen por el camino de la traición.


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    El grupo tras varios años y un gran desengaño decidió mudar su sede a Los Santos donde comenzaron una nueva etapa.


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