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NOMBRE COMPLETO: Aidan Arrubal
EDAD: 20
LUGAR DE NACIMIENTO: Nova Orleans, Luisiana, Estados Unidos
NACIONALIDAD: Estadounidense
SEXO: Masculino
PADRES: Albert Rainford: Sargento retirado de la LSPD Anna Ceniro: Era infermera en un hospital de Nova Orleans
APARIENCIA FÍSICA: Masculino, de color de piel blanco, una altura aproximada de 1.87, pesa 80 kilos, ojos marrones.
PERSONALIDAD: Un hombre ingenioso que siempre busca una salida a sus problemas, es amable y cariñoso pero si toca ponerse serio el es el primero. Tambien siempre intenta que las cosas salgan bien y no tener que llegar a enfadarse o a tomar otras medidas.
ESTUDIOS: Primaria: Leah Chase School Secundaria: Benjamin Franklin High School Carrera de justicia criminal: Dillard University
INFANCIA y JUVENTUD: Aidan Arrubal nació un día de tormenta en Nueva Orleans, Luisiana, Estados Unidos, una ciudad donde los calles huelan a historia antigua y el aire siempre parece cargado de magia y misterio. Su madre, Anna Ceniro, era enfermera en un hospital de la ciudad, conocida por su vocación y la dulzura con la que trataba a todo el mundo. Su padre, Albert Rainford, era un sargento retirado del LSPD (Los Santos Police Department), un hombre severo, metódico y profundamente marcado por su tiempo en la fuerza.
Desde pequeño, Aidan soñaba con ser policía, como su padre. Mientras otros niños jugaban a ser héroes fantásticos, él se pasaba horas dibujando insignias, imaginando interrogatorios y resolviendo “casos” que él mismo se inventaba. Admiraba a su padre aunque éste fuera un hombre frío y distant, y siempre quiso ganarse su respeto.
Estudió la primaria en la Leah Chase School, donde demostró una gran disciplina y una extraña madurez para su edad. En la secundaria, en Benjamin Franklin High School, se consolidó como un estudiante aplicado, especialmente interesado en la justicia, la criminología y el funcionamiento de las instituciones. Allí empezó a leer sobre psicología del crimen, sistemas penitenciarios y casos policiales complejos. Aunque no era muy sociable, muchos le respetaban por su seriedad y sentido del deber.
Luego, ingresó en la Dillard University, donde cursó la carrera de Justicia Criminal. Fueron años intensos. No sólo tuvo que enfrentarse a la exigencia académica, sino también a sus propios demonios. Cuando tenía trece años, su madre, Anna, desapareció misteriosamente una noche. Oficialmente fue considerada una víctima más de la violencia de la ciudad, pero Aidan nunca lo creyó. Aquella pérdida marcó un antes y un después en su vida, dejándolo con una herida abierta y un deseo de justicia que rozaba la obsesión.
Su juventud fue una mezcla de determinación y oscuridad. Aunque su mente era lógica y meticulosa, había algo en él que escapaba de lo racional. Desde niño tenía sueños premonitorios, percepciones que no podía contar, y una atracción casi instintiva por lo oculto. A los dieciséis años encontró un libro extraño, encuadernado en cuero negro, amagado en una tienda de antigüedades del Barrio Francés. Desde entonces, cosas raras empezaron a pasar: sombras que lo seguían, objetos que cambiaban de lugar, presencias que solo él oía.
A los dieciocho años, se alejó definitivamente de su barrio y de su padre. Quería respuestas, pero también huir de una ciudad que le hablaba en susurros inquietantes. Ahora, con veinte años, Aidan Arrubal no es sólo un joven graduado en justicia criminal; es un hombre dividido entre la razón y lo inexplicable, perseguido por un pasado que todavía no entiende y empujado por un futuro que parece haberle elegido a él, no al revés. ACTUALIDAD: Con 20 años recién cumplidos, Aidan Arrubal vive en Nueva Orleans, donde acaba de graduarse en Justicia Criminal por la Dillard University. Tras una infancia marcada por la desaparición de su madre y la sombra de un padre exsargento del LSPD, ha crecido con una mezcla de disciplina, obsesión por la verdad y un instinto casi sobrenatural para notar lo que otros no ven.
Actualmente trabaja como asistente de investigación mientras se prepara para dar el siguiente paso: entrar en una entidad gubernamental. No busca solo aplicar la ley, sino llegar al fondo de los casos más oscuros, aquellos que nadie quiere tocar. Sabe que ese camino no será fácil, pero está decidido. Lleva años preparándose, y por fin siente que está listo para algo más grande.