Jayden Taylor



  • Jayden Taylor, de 25 años, nació en Portland, Oregon. Es de nacionalidad estadounidense.
    El padre de Jayden, Mark Taylor, era chatarrero en la zona de Portland, prácticamente un buscavidas, mientras que su madre, Kenya Taylor, se dedicaba a la limpieza de hogares. En su familia el dinero siempre fue un problema: su padre vendía la chatarra que encontraba y su madre llegaba a trabajar hasta dieciséis horas al día para ganar un poco más limpiando casas.

    Jayden es un chico musculoso y de estatura imponente, rondando el 1,90 m de altura. Su tez es oscura y sus ojos claros, de un tono avellana. Es un hombre elegante; rara vez se le ve mal vestido o descuidado. Lo habitual es que vaya bien arreglado y oliendo bien, aunque en ocasiones opta por ropa más callejera, que igualmente mantiene limpia y presentable.

    En cuanto a su personalidad, Jayden es un joven extremadamente amable en el trato con los demás. Sin embargo, en el fondo es subrepticio: le gusta observar a las personas y analizar su lenguaje corporal para encasillarlas en un estereotipo y así saber a qué se enfrenta. Aunque procura ser cordial con todo el mundo, utiliza esa amabilidad como una herramienta para estudiarlos. Rara vez se enfada; sabe mantener la calma en todo momento y prefiere resolver los problemas de forma tranquila y serena.

    Su infancia transcurrió como la de cualquier otro niño de Portland, aunque estuvo marcada por la violencia: fue testigo de crímenes, homicidios, robos, armas y drogas, cosas que terminaron por formar parte de su día a día en el barrio donde creció. A pesar de ello, destacaba en el ámbito escolar. Era un niño brillante que dejaba boquiabiertos a sus profesores con su notable inteligencia. Desde un principio se dieron cuenta de que no era un niño común. En lo social también le iba bien: aunque era un poco tímido, tenía bastantes amigos.

    Durante su juventud continuó destacando en los estudios. Fue diagnosticado como superdotado, con un coeficiente intelectual superior a los estándares. Sin embargo, con el tiempo su círculo de amigos se redujo. Brillaba en el baloncesto, pero el deporte terminó por aburrirle y decidió abandonarlo, a pesar de su talento. Prefirió recluirse en casa y dedicarse a estudiar. Sus notas eran excepcionales, tanto que le ofrecieron una beca para ingresar en una de las universidades más prestigiosas del mundo. Estaba obsesionado con la física, la psicología y las ciencias políticas. Aunque su combinación de intereses pudiera parecer inusual, estaba decidido a seguir ese camino… hasta que su vida dio un giro inesperado: su padre fue encarcelado y su mejor (y único) amigo falleció en un accidente automovilístico. Esto lo sumió en una profunda depresión y lo obligó a mudarse de ciudad.

    Al llegar a Los Santos, no tenía mucho que hacer. Un viejo contacto de su padre le ofreció un favor a cambio de una jugosa suma de dinero: una oferta irrechazable. Le encargaron uno de los trabajos de inteligencia más delicados en los Estados Unidos: debía conseguir planos de todos los edificios de la ciudad y datos precisos de los empleados del banco central, incluyendo sus horarios de comida y salida, entre otros detalles. Gracias al dinero obtenido, Jayden logró comprarse un piso, un coche y ropa de calidad. Aún conserva parte de esa suma, pero para mantenerse actualmente trabaja como taxista en Los Santos.

    La educación de Jayden llegó hasta el final del bachillerato, con un expediente académico sobresaliente. Obtuvo matrícula de honor en su instituto, pero, debido a los acontecimientos de su vida, no logró completar un título universitario.


Accede para responder