++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
NOMBRE COMPLETO: Nicolas Velez EDAD: 21 años
LUGAR DE NACIMIENTO: Buenos Aires, Argentina
NACIONALIDAD: Argentina
SEXO: Masculino
EDUCACIÓN: Educación primaria y secundaria cursadas en un contexto de pobreza. La calle fue su aula más real.
APARIENCIA FÍSICA: Mide 185 CM, Piel blanca, Pelo teñido, tatuajes cubren casi todo su cuerpo. Lleva una cicatriz visible, recuerdo de un choque que casi le cuesta la vida.
PADRES Y FAMILIA: Fue criado por su padre, un mecánico apasionado que intentó enseñarle el oficio, aunque Nicolás nunca se interesó por reparar autos, sino por correrlos. Su madre, luchadora incansable, hizo lo imposible para que no le faltara un plato de comida, pero hoy vive en otro país. La muerte de su padre lo marcó para siempre, dejando un vacío que intenta llenar a alta velocidad. PERSONALIDAD Nicolás es reservado, callado y serio, pero basta tocarle un punto sensible para ver explotar su carácter. Piensa poco y actúa demasiado, movido por los impulsos y la rabia contenida. No olvida, no perdona. La lealtad es su código, la velocidad su escape. Manejar es lo único que siente suyo, como si cada curva y cada derrape lo acercaran a entender su propio camino.
HISTORIA DE VIDA Nicolás nació en Buenos Aires, en una familia humilde pero unida. Su niñez estuvo marcada por el amor de sus padres, hasta que la adolescencia lo golpeó con la pérdida de su padre, el único que le hablaba de motores, fierros y disciplina. En lugar de seguir sus pasos como mecánico, eligió la calle. Aprendió a manejar desde chico de manera ilegal y a robar, buscando armar los mejores fierros del barrio. Hoy, con 21 años, forma parte de la pandilla Grove Street. Allí, su vida gira en torno a las carreras clandestinas, las peleas territoriales y la defensa de su barrio. En Grove Street se pinta con grafitis lo que no se puede decir con palabras. Luchan por respeto, por sobrevivir, y por dejar huella en un entorno donde muy pocos llegan a los 30. Nicolás vive para correr y vive para ganar dinero, pero por sobre todo, vive para honrar la memoria de su viejo, a su manera.