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NOMBRE COMPLETO: Yona Rivera
SEXO: Hombre.
PADRES: Nunca conoció a sus padres. Ambos fueron víctimas de las adicciones desde muy jóvenes y desaparecieron de su vida cuando apenas era un bebé. Creció sin saber mucho de ellos, más allá de los rumores de que vivían al margen de la ley y que las drogas los habían consumido por completo. Fue criado por su abuela materna, una mujer muy dura y de carácter frío, que le dio techo pero poco cariño. La relación entre ambos fue tensa, marcada por el maltrato físico y una crianza autoritaria que terminó de moldear el carácter explosivo de Yona.
🧊 APARIENCIA FÍSICA: Es un hombre de altura promedio y de contextura delgada, aunque su postura y actitud proyectan una presencia intimidante. Su piel es de un tono moreno, con las piernas, brazos, cuello y parte del rostro cubiertos por tatuajes que cuentan su historia en las calles. Tiene los ojos marrones, intensos y siempre alerta, como si esperara que algo estalle en cualquier momento. Lleva el pelo rapado, muchas veces con tintes de colores llamativos. Su barba suele estar mal cuidada, igual que su ropa: camisetas gastadas, pantalones caídos, cadenas baratas y zapatillas falsas. Su estilo es callejero, descuidado, pero intencionalmente desafiante.
PERSONALIDAD: Yona es una persona complicada, impredecible y emocionalmente inestable. Yona no es alguien que piense antes de actuar. Puede estar relajado riéndose con amigos en una reunión de autos tuneados, y al minuto siguiente estar sacando un arma si alguien le falta el respeto. Tiene un temperamento difícil, es impulsivo y es incapaz de controlar su ira. Aun así no es ningun tonto, sabe cómo moverse, cuándo hablar y cuándo actuar. Sin embargo sus adicciones y su orgullo muchas veces lo ponen en situaciones peligrosas. No confía fácilmente, pero cuando lo hace es leal hasta las últimas consecuencias.
INFANCIA: La infancia de Yona estuvo marcada por la ausencia y la violencia. Sin padres presentes y bajo el cuidado de una abuela amargada y abusiva, su niñez fue cualquier cosa menos inocente. Desde los nueve años ya estaba en la calle, buscando con quién juntarse, qué hacer para escapar del infierno de su casa. Fue allí donde conoció a los primeros chicos como él, sin rumbo, que empezaban a vender cigarrillos sueltos o marihuana en las esquinas. La calle se convirtió en su verdadero hogar, y muy pronto en su escuela de vida.
JUVENTUD: En la adolescencia ya se movía con tipos mayores, vendiendo marihuana por encargo y participando en carreras ilegales como apostador y corredor ocasional. Abandonó la secundaria en el tercer año, convencido de que esta no le aportaba nada. Su mundo ya estaba en otra parte, las apuestas, las drogas, el respeto en los barrios y la ambición de tener lo que nunca tuvo. No tardó en escalar en el negocio. Empezó a mover cocaína y armas, a relacionarse con figuras pesadas de Vice City y a hacer enemigos igual de rápido que alianzas. Las noches eran largas y peligrosas, llenas de excesos, violencia y traiciones.
️ ACTUALIDAD: Hoy Yona vive en Los Santos, a donde huyó tras una redada fallida y una traición que casi le cuesta la vida. Aunque dice que está “empezando de nuevo” en el fondo busca lo mismo: poder, respeto y dinero. El crimen sigue siendo su mundo, y aunque los rostros cambiaron, el juego es el mismo. Es uno de los primeros en probar cualquier droga que se mueva en la ciudad. Se mantiene con contactos en carreras, negocios turbios y movidas clandestinas. Con el paso del tiempo ha aprendido a moverse con más cuidado, a pensar a largo plazo, pero su temperamento sigue siendo una bomba de tiempo. Todo lo que tiene lo consiguió por fuego y sangre, y no está dispuesto a perderlo.
EDUCACIÓN: Solo cursó hasta el tercer año de secundaria. Su experiencia en la escuela fue corta y amarga, marcada por el desprecio de los profesores, la violencia escolar y su desinterés total por el estudio. Desde temprano supo que su camino no pasaba por los libros, sino por la calle. La verdadera educación la recibió entre callejones, negocios turbios y conversaciones al filo de la ley. Aunque no tiene formación formal, posee una astucia callejera notable y un instinto nato para detectar oportunidades o amenazas.
️ OTROS: Yona es adicto a casi cualquier sustancia: cocaína, pastillas, marihuana, y cualquier otra droga que se cruce en su camino. No lo oculta ni le importa demasiado. A pesar de eso, tiene momentos de lucidez en los que parece que podría cambiar, aunque nunca dura mucho. Suele moverse en motos o autos modificados, y su presencia no pasa desapercibida. Es respetado, temido y,para algunos,admirado. Pero también es inestable, paranoico y difícil de controlar, lo que lo convierte tanto en un aliado valioso como en un enemigo peligroso.