OVERCLUTCH



  • 𝐄𝐥 𝐞𝐬𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐨 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚𝐬

    Top Secret| Matt Sanchez

    • Todo arrancó con una llamada de Trevaughn Mayshon, un amigo de hace tiempo.

    • Me preguntó si estaba disponible para laburar y me comentó que en el taller donde él estaba necesitaban a alguien que dejara el lugar ordenado y presentable.

    alt text

    • Al día siguiente me tomé un taxi hasta el taller.
    • Apenas bajé, me señalaron dónde estaban los productos de aseo y el lugar por donde tenía que empezar. No perdí tiempo: agarré los guantes y arranqué.

    alt text

    alt text

    alt text

    • Lo primero fue la caja de herramientas.
      Había llaves mezcladas, tuercas tiradas y grasa por todos lados. Me llevó un buen rato, pero la dejé limpia y ordenada, como si recién la hubieran comprado.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Después moví una escalera enorme que estaba atravesada en el pasillo.
      La acomodé, me subí y me puse a limpiar los vidrios que estaban arriba, que hacía tiempo nadie tocaba. El polvo salía en nubes, pero quedaron impecables.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Seguí con el piso del taller.
      Barre, barre, barre… tornillos, tuercas, mugre, tierra, aceite seco. Fue una pelea larga pero al final el suelo quedó reluciente y sin olor feo.
      No quería que ningún cliente entrara y pensara que ahí nadie trabajaba en serio.

    alt text

    alt text

    • Después vino la parte que nadie quiere: el baño.
      No entraba nadie hace días, y se notaba. Me puse los guantes, saqué el cepillo y limpié todo hasta que quedó decente. Cuando me di cuenta que el inodoro estaba tapado, agarré el sopapo y lo desatasqué. Nada glamoroso… pero funcionó.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Al terminar estaba destruido.
      Fui al dispensador de agua, enjuagué un vaso que encontré y me tomé un buen trago.
      Me hacía falta ese respiro.

    alt text

    alt text

    • Para ese momento ya estaba todo hecho.
      Cerré los productos de limpieza, dejé las cosas donde estaban y miré el taller antes de irme: todo brillaba.
      Llamé un taxi y me fui, cansado… pero contento. No sabía si a los jefes les iba a gustar o no, pero yo sabía que había dejado todo de mi parte.

    alt text

    alt text

    alt text



  • LA VIDA DE IVAN

    𝙉𝙖𝙘𝙞𝙙𝙤 𝙚𝙣 𝙩𝙞𝙚𝙧𝙧𝙖 𝙖𝙧𝙜𝙚𝙣𝙩𝙞𝙣𝙖

    alt text

    • Ivan no viene de un barrio común.

    • Viene de Rosario, donde los lujos y los peligros conviven pared con pared.

    • Su familia era conocida y respetada, pero no por política ni deportes… sino por negocios que se cerraban en silencios y miradas, no en oficinas ni contratos.

    • Su padre, respetado en el bajo mundo rosarino, le enseñó desde chico algo que jamás olvidó:

    • “La plata va y viene… pero el respeto lo tenés que sostener todos los días.”

    alt text

    alt text

    • Mientras otros chicos pensaban en ir a la escuela o jugar a la pelota, Ivan se crió entre autos preparados, reuniones nocturnas y conversaciones que marcaban destinos.
      Nunca fue de cuadernos ni pizarrones: su educación real venía de la calle.

    • A los 15 años, ya sabía manejar cualquier coche que se le pusiera enfrente.
      A los 17, empezó a “colaborar” en los negocios del padre: favores, mensajería, custodias y más adelante cosas que no se cuentan, solo se recuerdan.

    alt text

    alt text

    𝙇𝘼 𝙎𝙀Ñ𝘼𝙇 𝘿𝙀 𝙇𝘼 𝙎𝘼𝙇𝙄𝘿𝘼

    • Los problemas llegaron cuando otro grupo del mismo ambiente decidió subir la guerra de tono.
      La familia de Ivan quedó marcada y él se transformó en objetivo.

    • Su padre nunca fue de mostrar cariño…
      pero cuando te quieren matar a un hijo, las palabras se acaban.

    • En una noche donde nadie dormía, lo llamó aparte, le entregó un maletín con 350 mil dólares, un pasaporte y una frase que hizo más ruido que cualquier disparo:

    • “Acá ya no es vida para vos. Andate ahora, o te quedás para siempre… pero muerto.”

    alt text

    • Esa misma semana viajó a Los Santos, San Andreas, buscando empezar de cero sin borrar quién era.

    𝙑𝙊𝙇𝙑𝙀𝙍 𝘼 𝙇𝙊 𝙌𝙐𝙀 𝙇𝙀 𝘿𝘼 𝙑𝙄𝘿𝘼

    • Lo primero que hizo al llegar fue mirar anuncios de autos.
      No buscaba llamar la atención… pero tampoco pasar desapercibido.

    • En un concesionario de Vinewood, vio lo que quería:
      Dominator ASP preparado, de esos que rugen solo con mirarlos.

    • Lo pagó al contado, se puso al volante… y sonrió por primera vez desde que dejó Argentina.
      No conocía la ciudad, no conocía a nadie.
      Pero tenía lo que necesitaba:

    alt text

    💠 plata
    💠 calle
    💠 y cero miedo a empezar otra vez

    alt text



  • Algo distinto Mateo Everhart

    Little Seoul | Top Secret Garage

    • Todo empezó con una llamada inesperada.
      Iba caminando tranquilo por el barrio cuando sonó el teléfono. Era Trevaug, viejo conocido, diciéndome que necesitaba una mano en su taller porque estaba hecho un desastre y no tenía a nadie disponible para limpiarlo. No lo pensé ni medio segundo: trabajo es trabajo, y acepté.

    alt text

    alt text

    alt text

    • Cuando llegué, lo primero que hice fue quedarme mirando el lugar. No era un simple galpón, era un taller enorme, lleno de autos, repuestos y olor a combustible por todos lados.
      Sabía que no iba a ser una limpieza rápida, pero también sabía que si lo hacía, tenía que dejarlo perfecto.

    alt text

    alt text

    • Apenas crucé la puerta entendí el problema: todo estaba patas para arriba.
      Así que agarré aire y arranqué.

    alt text

    • Empecé por las ruedas, que estaban tiradas y mezcladas sin ningún orden.
      Tuve que acomodarlas por aro, una por una, arrastrándolas, girándolas y limpiando el piso donde habían quedado las marcas de neumático.
      No fue fácil, pero lo dejé impecable.

    alt text

    alt text

    • En otra pieza del taller había algo que no esperaba: una cama tirada contra una pared, sucia y llena de ropa arrugada.
      No estaba en el plan, pero ya que estaba ahí, la acomodé también.
      La dejé tendida y limpia, como si alguien fuera a dormir ahí esa misma noche.

    • Después seguí con el escritorio. Papeles por todos lados, tazas viejas, envoltorios… como si hubiera pasado un huracán.
      Ordené hoja por hoja, tiré basura, limpié el polvo y acomodé todo hasta que quedó prolijo.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Pero después de un buen rato, el cuerpo me empezó a pasar factura.
      Entre el polvo, el esfuerzo y el calor, me empecé a marear.
      De un momento a otro, estaba tirado en el piso tratando de recuperar el aire.

    • Cuando logré incorporarme, vi el dispensador de agua al lado.
      Me serví un vaso y me senté unos minutos, respirando lento para volver a la normalidad.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Cuando me sentí mejor, fui a lavarme la cara al baño… y ahí vino otra sorpresa.
      El baño estaba peor que el taller entero. Sucio, con olor fuerte, descuidado hace meses.
      Me miré al espejo para asegurarme de que no estaba lastimado por la caída… y después agarré los guantes.

    • A pesar del olor, lo limpié igual.
      Piso, lavamanos, inodoro, paredes.
      No quedó lindo de hacer, pero quedó limpio, que era lo importante.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Ya sin energía y pensando en mi salud, decidí terminar el día ahí.
      Antes de irme, llamé a Trevaug para contarle todo lo que había pasado y asegurarme de que supiera que el trabajo estaba hecho.

    • Al final del día entendí algo:
      no existe trabajo pequeño ni grande, existe gente que lo hace o no lo hace.
      Y si a uno le pagan por hacer algo, lo tiene que hacer bien.

    alt text



  • 𝐂𝐮𝐦𝐩𝐥𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐞𝐧𝐜𝐚𝐫𝐠𝐚𝐝𝐚

    Integrity Way | 29 Nov 2025 23:36

    • El día pintaba tranquilo hasta que recibí un mensaje de Trevaug, diciendo que tenía “algo para hacer, rapidito”.

    • Nada de desarmar coches, nada de cargar herramientas. Esta vez era distinto.

    • Cuando llegué al taller, me explicó sin rodeos: tenía que ir hasta una farmacia de Sandy y traerle un sobre que guardaban ahí.

    • No era un favor ni una compra… era un mandado, pero de esos que requieren que nadie haga preguntas.

    alt text

    alt text

    alt text

    alt text

    • Al llegar a la farmacia, todo parecía normal, luces frías, olor a desinfectante y un solo tipo atendiendo detrás del mostrador.
      Me acerqué despacio, pregunté por un par de cosas para disimular y cuando tuve su atención, bajé la voz:

    • “Necesito el paquete que guardás para Trevaug. No te hagás el boludo.”

    • El farmacéutico se quedó helado.
      No grité, no levanté la voz, solo me acerqué un poco más mientras mi mano quedaba apoyada en la espalda, donde él sabía perfectamente qué tenía sin necesidad de verlo.
      Temblando, señaló el cajón justo debajo de la caja registradora.

    • Le pedí que lo sacara él mismo, lento y sin hacerse el héroe.
      Cuando me entregó el sobre, pensé que ahí terminaba… pero no.
      Recordé lo que me había encargado Daniel y Andres: las pastillas.

    alt text

    alt text

    • Con el farmacéutico todavía nervioso, aproveché la situación.
      Abrí el mismo cajón y empecé a llenar los bolsillos con los frascos que coincidían con lo que me habían pedido.
      Nadie dijo una palabra.
      Él solo quería que me fuera, y yo estaba más que listo para hacerlo.

    alt text

    • Antes de irme, se me ocurrió dejarle algo claro para la próxima:

    • “Si alguien pregunta, nunca estuve acá. Y más te vale no llamar a nadie.”

    • Salí caminando como si nada.
      No hacía falta correr; el miedo ya había hecho todo el trabajo.

    alt text

    • De vuelta al taller, entregué el sobre donde correspondía y dejé las pastillas guardadas para Mayshon.
      No dije cómo salió todo.
      Tampoco hacía falta.

    • En este mundo, cuando completás un encargo… el silencio es parte del pago.

    • ¿Cuál será el próximo?
      No lo sé, pero cuando suene el teléfono, voy a estar listo.

    alt text


Accede para responder