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Nombre: Dutch Miller
Edad: 25
Apodo: Dutch, D.
Apariencia fisica: Es una persona de complexión atlética, con una estatura imponente de 1.85 metros. Su piel es de tono negro, lo que acentúa sus rasgos definidos. Lleva el pelo corto. Su presencia física transmite fuerza y disciplina, reflejo de un cuerpo trabajado y bien cuidado.
Personalidad: Es una persona muy callada. No porque sea tímido, simplemente no le gusta hablar de más. Prefiere observar, pensar, y solo decir algo cuando realmente tiene sentido decirlo. Tiene una forma tranquila de estar, que a veces puede parecer seria o distante, pero en realidad solo está en su mundo. No necesita llenar los silencios, y eso lo hace alguien que impone sin querer.
Familiares: El tio Nate y Asier Miller son los familiares mas cercanos de Dutch. Al resto de sus familiares no ha tenido la oportunidad de conocerles debido a su situacion de la calle. Siempre a vivido apañandoselas con su hermano y con la ayuda de su tio.
Dutch Miller creció entre bloques grises y calles olvidadas de South Central. Nunca fue de hablar mucho, ni de compartir lo que pensaba; prefería escuchar y observar, como si estuviera midiendo cada movimiento de los que lo rodeaban. Desde joven aprendió a arreglárselas solo, primero como chaval buscándose la vida con trapicheos y luego metiéndose en los talleres clandestinos de su barrio, donde descubrió que tenía manos finas para la mecánica.
Durante un tiempo sobrevivió arreglando coches robados, preparándolos para las carreras ilegales organizadas por clubes. Pero todo esto no por mucho tiempo ya que la necesidad lo llevó a cruzarse con gente de barrios pesados, y no tardó en hacer enemigos ya que este se pasaba el dia robando en los barrios de todo Los Santos y grafiteando las paredes junto a pandillas.
Cuando la cosa se puso fea, cuando las amenazas empezaron a sonar demasiado cerca, Dutch desapareció. Cambió de zona, de contactos y de rutina, buscando un lugar donde empezar de cero con sus 20 años recién cumplidos.
Fue entonces cuando se cruzó con The Móstoles, una pandilla que supo reconocer su talento y su lealtad silenciosa. Allí encontró refugio, y pronto se volvió útil: Pintaba paredes, hacia los trabajos mandados por el dealer, cumplía las ordenes del resto, y lo mas importante, respetaba a todos por igual. No hablaba mucho, pero su sola presencia imponía. La gente aprendió rápido que cuando Dutch callaba, era porque estaba pensando en algo serio.
Las drogas siempre fueron su vía de escape, su manera de mantener la calma en un mundo que nunca le dio tregua. Eso lo mantiene medio aislado, en una nube entre el humo y el ruido, pero también lo hace impredecible. Nadie sabe qué pasa realmente por su cabeza, ni cuándo puede explotar. Solo se puede notar en la mirada como realmente se encuentra.
Ahora Dutch es un nombre que suena en The Móstoles: Un pandillero leal y alguien que no olvida de dónde viene. La calle le enseñó a sobrevivir, y si algo está claro, es que no piensa volver a huir nunca más.
Desde hace poco, a Dutch Miller le empezó a apasionar el mundo de los coches callejeros. La velocidad, el rugido de los motores y el ambiente de las carreras en la calle lo tienen enganchado. Cada vez que ve una máquina bien montada, se le nota la chispa en la mirada. Este coche es un buen ejemplo de lo que lo mueve ahora.