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Nombre: Nora Clark Edad: 21 Años Nacionalidad: Española Apariencia Fisica: Tiene 21 años, piel morena curtida por el sol y varias cicatrices pequeñas que cuentan historias de peleas y calles duras. Su color de pelo es negro, largo, pero casi siempre lo lleva recogido en una coleta o trenza apretada. Sus ojos son oscuros, intensos, con una mirada desafiante que rara vez se ablanda. Viste con ropa ancha, pantalones deportivos, camisetas grandes, chaquetas con capucha, muchas veces con los colores de su pandilla. Lleva tatuajes visibles en los brazos y el cuello, y casi siempre un par de pendientes grandes o una cadena metálica.
Personalidad: Es dura, impulsiva y orgullosa. No confía fácilmente en nadie, pero cuando lo hace, es leal hasta el final. Tiene un carácter fuerte y una lengua afilada, no deja que nadie la humille ni la subestime. Aunque aparenta frialdad, en el fondo tiene un gran sentido de justicia y protege a los suyos con ferocidad. Es valiente, pero también arriesgada, y muchas veces actúa antes de pensar. Su vida en la calle la ha hecho desconfiada, pero también muy astuta y resiliente.
Familia: Vive sola en una pequeña casa en los barrios bajos. Su madre falleció cuando era niña, y su padre los abandonó. Tiene un hermano menor al que intenta mantener alejado de las pandillas, aunque le cuesta lograrlo. Su “familia” real es la pandilla: un grupo de jóvenes con los que creció, con quienes comparte tanto los peligros como los pocos momentos de alegría. Algunos de ellos los considera más hermanos que a su propia sangre.
INFANCIA: Nora nació en el norte de España, en un barrio obrero donde la lluvia caía casi todos los días y el sonido de las motos se mezclaba con la música de los bares. Su infancia fue dura: su madre falleció cuando ella tenía apenas ocho años, víctima de una enfermedad que no pudieron pagar para tratar. Su padre, incapaz de soportar la pérdida, se hundió en el alcohol y un día simplemente desapareció, dejándola sola.
Desde entonces, Nora aprendió a sobrevivir como pudo. Pasó por casas de acogida, calles frías y noches sin techo. Con el tiempo, el sistema la mandó a vivir con unos familiares en Los Santos, una ciudad que prometía oportunidades… pero que solo ofrecía más calles duras y violencia disfrazada de libertad.
ACTUALIDAD: En el barrio de Davis, Nora conoció a un grupo de jóvenes que, como ella, venían de nada. Se unió a ellos buscando pertenecer a algo, y pronto se ganó su respeto. No tenía miedo, hablaba poco, pero cuando lo hacía, todos la escuchaban. La llamaron “La Norte”, por su origen y su carácter frío.