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Hank Monroe
EDAD: 36 años, 13 de Julio de 1984.
LUGAR DE NACIMIENTO: Nací Sunnybrook Health Sciences Centre, Canadá.
NACIONALIDAD: Canadiense.
SEXO: Hombre.
PADRES: Tengo una madre llamada Lucy, trabajaba en la policía, mas concretamente en la sección de criminología; y bueno... tenía un padre, se llamaba Frank, era bombero y fue una de las mayores inspiraciones para mí... que en paz descanse.
APARIENCIA FÍSICA: Mido aproximadamente 180 cm, actualmente considero que estoy en buena forma, ya que desde pequeño siempre me gusto las actividades físicas, mi color de pelo es castaño de parte de mi padre, y ojos marrones tirando a verde por parte de mi madre.
PERSONALIDAD: Me considero una persona abierta, que le gusta sincerarse con personas cercanas y conocidas, a su vez me gusta ser respetuoso con lo demás así como que lo sean conmigo, en situaciones de mucho presión suelo controlar bastante bien la calma, o bueno... eso me dicen. En situaciones de seriedad, como puede ser el trabajo, me gusta dar esa percepción de dedicación a lo que hago, siempre puede haber momentos de risas, pero no es lo habitual en mi. En cuanto al ocio, me considero no carismático, pero si esa sensación de fidelidad entre amigos, como si siempre estuviera para él. Aunque como también mencione antes, me gusta ser honesto según que situaciones y he de decir que no todo en mi es perfecto, no, le tengo pánico a las arañas, soy muy confiado y eso no siempre es bueno, y me afecta notablemente lo que los demás digan de mi.
INFANCIA: Mi infancia podría haber sido como la de cualquiera, un chaval entusiasmado y ambicioso que quería comerse el mundo, el colegio fue una de las etapas mas maravillosas de toda mi vida, conocí a muchos amigos, realice diversas actividades extraescolares, y aprendí mucho de mi entorno. Todo era perfecto, hasta que cumplí los 16 años... El 13 de Julio del año 2000 falleció mi padre, el mismo día de mi cumpleaños. Esta historia comienza por la mañana, me desperté y mis padres me felicitaron como es normal. Me preparé y salí de casa hacia un nuevo día de colegio, todo era lo de siempre, mis amigos me felicitaban, los profesores, etc. Pero de repente comenzaron a surgir sucesos fuera de lo habitual; las alarmas comenzaron a sonar, algo que nunca jamás en todos los años de estudios me había sucedido antes, solo en situaciones de simulacro; la cosa es que toda la clase comenzamos a salir del aula tal y como nos instruyeron en el simulacro, hasta que llegamos a la típica zona de salida de emergencias, la cual estaba bloqueada por las llamas, al parecer se estaba produciendo un incendio en la escuela. Decidimos optar por la salida alternativa, pero también estaba inaccesible. Después de unos pocos minutos, llegaron varias unidades del departamento de bomberos para intentar solucionar el problema, entre estas unidades estaba mi padre. Desesperado por sacarme de allí se trajo consigo a uno de sus mejores amigos y se introdujeron por el tejado rompiendo la puerta de la azotea. El paso estaba algo bloqueado pero apartando un par de escombros consiguieron pasar. Comenzaron a buscarme, después de mucho esfuerzo consiguieron encontrarnos, decidieron que la mejor alternativa era salir por donde entraron, por la azotea. Se dirigieron hacia allí pero al casi al final del camino se me derrumbo parte del techo sobre mi y no pude pasar, mi pierna se quedo atrapada entre los escombros, mi padre se giró inmediatamente e hizo todo lo posible por sacarme, hasta que lo logró. Yo iba primero y mi padre justo detrás de mí, y justo cuando llegué a pisar el primer escalón de la escalera, escuché un fuerte derrumbamiento justo detrás mía... me imagine lo peor, y así fue, vi a mi padre inconsciente, bloqueado por los escombros, justo delante mía... y no pude hacer nada. Mi profesor vi la situación pero aun así decidió sacarme de allí cuanto antes, yo intente hacer todo lo posible para evitarlo e intentar ayudar a mi padre, pero en el fondo sabía que no había nada que hacer.
JUVENTUD: Estuve llorando y lamentándome durante muchos años, hasta que decidí introducirme en el ejercito. A la edad de 20 años, el 3 de Septiembre de 2004 decidí introducirme en el ejercito, está fue la peor decisión que tome en mi vida y siempre me arrepentiré de ello. Tras 3 años de duro entrenamiento en el ejercito, me prepare como francotirador del ejercito Canadiense, y estalló la Guerra de Afganistán, como era de esperar tuve que asistir al frente en alrededor de 3-4 ocasiones, fue una experiencia cuanto menos poco deseada. Tras asistir a la ultima llamada, se me presentó un verdadero problema, y la peor experiencia que pude haber pasado en esa guerra. Tras mi equipo y yo avanzar por el territorio enemigo me tope con un niño de aproximadamente 5-6 años, este presentaba movimientos y rasgos sospechosos, hasta que logre localizar el problema, llevaba una bomba encima. El sujeto se dirigía hacia un pelotón entero, y claro... solo podía hacer una cosa. Trague saliva, contuve la respiración y con casi el pulso temblando, disparé al niño. Poco tiempo después, la guerra finalizó, me otorgaron un galón a la valentía y en ese mismo momento deje el ejercito con el rango de Sargento. Conservé el galón para recordar lo que hice y así nunca más volver a repetirlo...
ACTUALIDAD: En este mismo momento estoy terminando mi titulación en derecho para comenzar una nueva vida y dedicarme a lo que verdaderamente me gusta, hacer justicia, y no con la fuerza ni las armas, si no metiendo a todos esos malnacidos en la cárcel.