Vicenzo Abadder



  • Vincenzo no recuerda caricias, recuerda el sonido de las persianas metálicas y el olor a tabaco barato. Nacido en Shkodër, Albania, del 1999. Creció en una casa donde el silencio era la única norma. Su padre se marchó hacia el oeste antes de que él aprendiera a caminar, y su madre, aunque presente físicamente, era un fantasma emocional que lo veía como una carga. Esa falta de afecto lo convirtió en un niño que no buscaba aprobación, sino pasar desapercibido.

    ​ Adolescencia y Juventud
    ​Al emigrar, la falta de recursos lo empujó a los bordes del sistema. No se hizo criminal por rebeldía, sino por una necesidad lógica. Aprendió que la moral es un lujo que los pobres no pueden permitirse. Pasó de robar cables de cobre para comer a entender cómo funcionaban los mercados negros de la ciudad. Su juventud fue un curso intensivo de supervivencia: aprendió a leer las intenciones de la gente antes de que hablaran.

    ​ Adultez
    ​Hoy, Vincenzo es un hombre de pocas palabras. La ausencia de su familia le quitó la capacidad de amar de forma convencional, pero le dio una lealtad ciega hacia las estructuras que le ofrecen orden. No busca el caos; busca un sistema donde él sea una pieza esencial.


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