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Benja Muñoz nació el 17 de Marzo de 2004 en un barrio peligroso de Buenos Aires, desde chico aprendió que si viste algo que no debías ver, no lo viste, no lo oíste y no estuviste ahí.
Su padre se metió en malos caminos buscando una mejor vida para la familia, pero esas decisiones no tuvieron vuelta atrás. Las deudas crecieron, las amenazas empezaron y a la mañana golpeaban la puerta en busca del dinero. Benja se escondía cada mañana bajo la cama esperando que esa vez se fueran.
Pero una noche no solo golpearon. Entraron. Fue un ajuste de cuentas. Benja, escondido debajo de la cama, lo vio todo. Escuchó los disparos, los gritos y el silencio que vino después. En cuestión de minutos perdió a sus padres y también su infancia.
Su vida se desarmó por completo. Terminó en la calle, solo, con el corazón roto en mil pedazos. Vagó durante días sin rumbo, aprendiendo a desconfiar de todos, hasta que el destino lo cruzó con ella.
Valkiria Thorsen apareció cuando más la necesitaba. Sin hacer preguntas incómodas ni juzgar su pasado, lo recibió con los brazos abiertos. Le dio un hogar, comida, contención y, sobre todo, valores fundamentales: respeto, lealtad, disciplina y protección. Benja empezó a sentir que, por primera vez desde aquella noche, no estaba solo.
Ella también le presentó a sus tíos, Bastian Thorsen y Blass Thorsen. Bastian era firme y estratégico; Blass, más espontáneo pero igual de leal. Con ellos aprendió lo que significaba ser parte de una familia unida, donde todos se cuidaban entre sí.
Benja sintió que Valkiria era su madre, y juró que jamás dejaría que nadie volviera a lastimarla. Esa promesa se convirtió en su motor.
Tiempo después decidieron dejar atrás el pasado y viajar a Los Santos en busca de una nueva oportunidad. Compraron una casa en Jamestown Street y comenzaron desde cero, con la idea de construir algo propio en una ciudad difícil pero llena de posibilidades.
Allí nació Los Triple X. No es solo una pandilla, sino una hermandad con reglas claras, lealtad absoluta y un fuerte sentido de unidad. En un lugar donde sobrevivir no era fácil, ellos demostraron que la verdadera fuerza estaba en mantenerse juntos.
Y así, el chico que alguna vez se escondió debajo de una cama se convirtió en alguien dispuesto a proteger lo que más amaba, pase lo que pase.