++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Nombre: Maykol Apellido: Donoso Sexo: Masculino Edad: 23 Nacionalidad: Chilena Altura: 185cm
Biografia:
Maykol Donoso no tuvo una infancia de juegos y parques; se crio entre los pasajes de San Ramón y La Granja, donde el ruido de los balazos es parte de la música de fondo. De cabro chico aprendió que en la calle uno tiene que andar derecho o te pasan a llevar, y como su viejo nunca estuvo presente, le tocó hacerse hombre a la fuerza mientras veía a su mamá sacarse la mugre en pegas de mierda para poner un plato de comida en la mesa. Esa falta de guía lo terminó empujando a las esquinas, donde la plata rápida y el respeto de mentira se ven atractivos cuando no tienes ni uno en el bolsillo. Maykol empezó haciendo mandados, cuidando autos y metiéndose en atados que no le correspondían, solo por pertenecer a algo.
En esa volada, entre los 18 y los 19 años, la calle le pasó la cuenta y cayó en la oscuridad. Empezó a consumir por la pura presión y el estrés de andar siempre con el corazón en la mano, metiéndose en un mundo de pastas y coca que casi lo borra del mapa. Fueron unos meses negros donde perdió la noción del tiempo y se alejó de lo poco bueno que le quedaba, pero no alcanzó a hundirse del todo porque le cayó la teja de golpe. Una noche, en medio de un operativo de la PDI en una casa donde estaba parado, vio cómo un equipo del SAMU entraba a rescatar a un conocido que había recibido un impacto. Ver a esos locos jugándose el pellejo por alguien que el resto del mundo daba por muerto le activó el chip. Esa misma noche botó lo que le quedaba en los bolsillos y juró que no iba a terminar como un número más en las noticias.
Se guardó un tiempo largo, aguantó la ansiedad solo y se puso a trabajar en lo que saliera, desde la construcción hasta de guardia, juntando cada peso con un solo objetivo: irse lejos donde nadie supiera quién fue "el Maykol" de la población. No fue fácil limpiar el cuerpo y la mente, pero la voluntad de no defraudar más a su vieja fue más fuerte. Cuando juntó lo suficiente, sacó un pasaje a Los Santos, buscando ese aire nuevo que tanto necesitaba. Llegó a la ciudad con una maleta chica pero con las ideas claritas; ya no quiere saber nada de armas, de drogas ni de andar arrancando de la policía. Se cansó de esa vida de mal hacer y ahora busca su redención ayudando a los demás.
Hoy por hoy, Maykol Donoso es un hombre que ya vivió el infierno y no tiene intención de volver. Su paso por las calles de Chile le dio una dureza que no se aprende en los libros; sabe mantener la calma cuando las papas queman y no le tiritan las manos ante la sangre o el caos, porque ya lo vio todo. Su meta en Los Santos es entrar a la EMS no por la plata, sino para devolver la mano y ser él quien rescate a los que, como él alguna vez, están a punto de perderlo todo. Es un tipo de pocas palabras pero de acciones firmes, que prefiere mil veces una vida de paz trabajando bajo la ley que el falso lujo de la calle que casi lo destruye.