++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Nombre: Santaigo Rossi Edad: 24
Santiago Rossi creció en Rancho, en la zona sur de Los Santos, en los mismos bloques donde siempre hay movimiento a cualquier hora. Vivía con sus padres en un apartamento chico. Su padre, Marcus, trabajaba con una grúa, haciendo traslados y levantando autos mal estacionados o abandonados. Salía temprano y volvía tarde, casi siempre cansado. Su madre, Elena, trabajaba en una lavandería industrial, con turnos largos y horarios que cambiaban seguido.
En la casa había una rutina bastante marcada. No eran de hablar mucho, pero cada uno cumplía con lo suyo. Santiago creció más viendo que escuchando. Aprendió rápido cómo manejarse solo y no depender demasiado de nadie.
Fue al liceo de la zona. Nunca tuvo problemas graves, pero tampoco era de los que destacaban. Iba, cumplía y se iba. Afuera era otra cosa: conocía a todos en el barrio, sabía quién andaba en qué, quién se había metido en problemas y quién no. Tenía conocidos más que amigos. A veces se quedaba en la esquina, otras no aparecía por días.
Con los años empezó a notar cómo varios de los que crecieron con él se iban metiendo cada vez más en cosas pesadas. Algunos empezaron con pavadas y terminaron en situaciones complicadas. Él no se metía, pero tampoco se hacía el ajeno. Simplemente no le interesaba quedar pegado a nada de eso.
Cuando terminó el liceo, empezó a trabajar. Hizo un poco de todo: ayudante en un depósito, repartos, changas en talleres. No era algo fijo, pero se mantenía ocupado y llevaba plata a la casa cuando hacía falta.
En uno de esos trabajos, haciendo entregas, empezó a moverse más seguido por otras partes de la ciudad. No solo Rancho, sino zonas más ordenadas, con otro ritmo. Ahí fue donde empezó a considerar estudiar algo, más que nada para salir de los trabajos temporales.
Terminó anotándose en University of San Andreas, en una carrera corta relacionada con criminología. No fue una decisión muy pensada, simplemente le parecía algo que podía terminar y que le daba más opciones que lo que tenía.
La universidad no le cambió la vida, pero le dio estructura. Clases, horarios, trabajos prácticos. No era de participar mucho, pero cumplía. Le interesaban más las materias prácticas que la teoría. Con el tiempo fue entendiendo mejor cómo funcionaban ciertos procedimientos y cómo se manejaban situaciones que él ya había visto de cerca, pero desde otro lado.
Mientras estudiaba, siguió trabajando en lo que podía. No dejó del todo las changas, pero empezó a enfocarse en terminar la carrera.
Fue ahí, más cerca del final que del principio, cuando empezó a ver al LSPD como una opción concreta. No por vocación ni por una idea grande detrás, sino porque encajaba con lo que había estudiado y le ofrecía algo estable.
Santiago Rossi no cambió demasiado en todo ese proceso. Sigue siendo reservado, directo y bastante práctico. Solo dejó de moverse sin rumbo y pasó a tener algo más claro para adelante.