Erik Varela


  • LSPD - Andrómeda

    Erik Varela llegó a Los Santos desde Cuba con una mochila medio rota, unos pocos dólares y la idea fija de convertirse en policía algún día. Se instaló en un cuartico barato en La Mesa, donde el ruido de sirenas y motores no lo dejaba dormir, pero aun así sentía que por fin tenía una oportunidad real. Pasó sus primeros días caminando la ciudad, buscando trabajos temporales mientras aprendía cómo se movía todo, desde los barrios tranquilos hasta las zonas donde era mejor no mirar demasiado. Cada vez que veía una patrulla pasar, se le encendía algo por dentro: quería estar ahí, ayudar, hacer las cosas bien y demostrar que un cubano recién llegado también podía ganarse un lugar. Aunque la ciudad era dura y la soledad pesaba, Erik no se rindió; sabía que su camino hacia la LSPD empezaba desde abajo, con disciplina, paciencia y la esperanza de que algún día llevaría ese uniforme que tanto respetaba


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