Andrew Reed



  • NOMBRE COMPLETO: Andrew Reed
    EDAD: 23 años
    LUGAR DE NACIMIENTO: California
    NACIONALIDAD: Estadounidense
    SEXO: Hombre

    PADRES:
    Mi madre se llama Caroline Reed y mi padre Marcus Reed. Nunca fui muy cercano a ellos, cada uno estaba en lo suyo casi siempre. Mi viejo trabajaba fuera y mi madre se la pasaba ocupada tratando de mantener todo en orden. No es que me faltara nada, pero tampoco sobraba el tiempo en familia. Al final la persona que más estuvo conmigo fue mi tío Daniel.

    APARIENCIA FÍSICA:
    Mido mas o menos 1.79, piel oscura, cabeza rapada y ojos marrones. No soy alguien que destaque demasiado, paso bastante desapercibido y me gusta que sea así.

    PERSONALIDAD:
    Soy tranquilo y bastante directo. No me gusta el drama ni los problemas innecesarios, prefiero hacer las cosas bien desde el principio y evitar complicaciones. No hablo mucho, pero cuando digo algo es porque hace falta. Si tengo una responsabilidad la cumplo, no soy de dejar las cosas a medias.

    INFANCIA:
    De chico pasaba mucho tiempo con mi tío Daniel. Él era el único que de verdad me sacaba de la rutina de California. Siempre buscaba cualquier excusa para salir a las afueras, a zonas más tranquilas donde no llegaba el ruido de la ciudad.

    Nos íbamos a acampar seguido. A veces eran un par de días, otras veces solo una noche, pero daba igual. Me enseñó a armar una tienda, a encender fuego sin depender de nada más, a orientarme y a reconocer huellas de animales. También me enseñó algo que se me quedó grabado: que todo en la naturaleza tiene su lugar y que uno no está por encima de eso.

    Recuerdo una vez que nos perdimos un poco siguiendo un sendero. Yo me puse nervioso, pero él se lo tomó con calma. Me dijo que escuchar y observar era más importante que correr sin pensar. Al final encontramos el camino de vuelta y desde ese día empecé a entender mejor lo que intentaba enseñarme.

    También había noches donde no hacíamos nada, solo sentarnos a mirar el cielo y escuchar los sonidos alrededor. Para mí eso valía más que cualquier otra cosa.

    JUVENTUD:
    Con el tiempo todo eso me fue marcando. Cuando tuve que elegir qué hacer, me metí en una Licenciatura en Biodiversidad. No fue una decisión al azar, quería entender mejor todo lo que mi tío me había enseñado en la práctica.

    Mientras estudiaba trabajé de mesero. No era el mejor trabajo, pero me ayudó a mantenerme y a aprender a tratar con la gente, a tener paciencia y a cumplir horarios. Estuve bastante tiempo ahí hasta que sentí que ya no tenía sentido seguir.

    Lo más duro fue cuando mi tío falleció. Me dejó bastante tocado. Él siempre hablaba de los State Parks, decía que era donde realmente podía hacer la diferencia, cuidar la naturaleza de verdad. Nunca llegó a cumplir ese sueño, y eso se me quedó en la cabeza.

    ACTUALIDAD:
    Ahora mismo estoy desempleado. Dejé el trabajo porque quería buscar algo mejor, algo que realmente tuviera sentido para mí.

    Me vine a Los Santos buscando oportunidades. No estoy acá para perder el tiempo ni meterme en problemas. Tengo claro lo que quiero hacer, y es intentar entrar en los State Parks.

    No digo que vaya a ser fácil, pero es el camino que quiero seguir.

    EDUCACIÓN:
    Terminé la Licenciatura en Biodiversidad. Aprendí bastante sobre ecosistemas, animales y cómo se mantienen los entornos naturales. Igual siento que lo más importante no lo aprendí en un aula, sino afuera con mi tío.

    OTROS:
    Todavía tengo una brújula vieja que era de mi tío. Siempre la llevo conmigo aunque no la necesite.

    Cada tanto salgo a acampar solo, más que nada para despejar la cabeza. Es una forma de mantenerme conectado con todo lo que viví antes.

    No busco problemas ni conflictos, prefiero mantenerme en lo mío, hacer bien mi trabajo y seguir adelante.


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