++ $t("links.title") ++
Your browser does not seem to support JavaScript. As a result, your viewing experience will be diminished, and you may not be able to execute some actions.
Please download a browser that supports JavaScript, or enable it if it's disabled (i.e. NoScript).
Hay personas que desaparecen.
Y después están aquellas que mueren sin haber muerto realmente.
En los registros, Tengen Shinoda dejó de existir hace años. Para algunos fue asesinado. Para otros, simplemente desapareció. Lo cierto es que nadie volvió a verlo después de aquella noche.
Pero antes de convertirse en un desconocido, Tengen Shinoda había sido una figura importante dentro del mundo criminal japonés.
Durante años estuvo vinculado a diferentes clanes y organizaciones, formando parte de la alianza conocida como SENKETSU. Su especialidad no era precisamente empuñar un arma o imponerse por la fuerza. Tengen tenía otra clase de talento: la información.
Era conocido por investigar, recopilar datos y conectar personas. Sabía moverse entre distintos círculos y tenía contactos suficientes para descubrir cosas que otros preferían mantener ocultas.
También estuvo relacionado con negocios clandestinos, entre ellos el manejo y organización del rubro de la prostitución junto a diferentes clanes japoneses.
Con el tiempo, su nombre comenzó a adquirir demasiado peso dentro de aquel mundo.
Pero cuanto más sabía, más peligroso se volvía seguir siendo Tengen Shinoda.
Entonces tomó una decisión.
Desaparecer.
Tengen comprendió que abandonar SENKETSU no era algo que pudiera hacer simplemente empacando sus cosas y marchándose. Si intentaba retirarse, existía la posibilidad de que alguien fuera detrás de él.
Así que decidió hacer algo mucho más extremo.
Fingió su propia muerte.
Sin despedidas. Sin explicaciones. Sin dejar rastros.
Para el mundo criminal, Tengen Shinoda estaba muerto.
Y con su muerte también debía morir todo aquello que había sido.
Sin embargo, había algo que Tengen nunca pudo prever completamente.
Al fingir su muerte no solamente abandonó su nombre, sus negocios y su antigua vida.
También perdió a su familia.
Entre las personas que quedaron atrás estaban sus hijos, Momoka y Gohan, además de sus hermanos menores.
Para ellos, Tengen realmente había muerto.
No podían saber que seguía con vida.
No podían conocer la verdad.
Y Tengen tampoco podía acercarse a ellos sin poner en peligro todo el sacrificio que había realizado.
Durante mucho tiempo se convenció de que había tomado la decisión correcta.
Se repetía que era necesario.
Que algún día entenderían.
Que mantenerlos alejados era la única manera de protegerlos.
Pero ninguna de esas palabras podía cambiar una realidad:
había perdido a su propia familia por decisión propia.
Cada cumpleaños que pasó lejos de Momoka y Gohan, cada recuerdo de sus hermanos y cada noticia que escuchaba sobre ellos se convirtió en un recordatorio de la vida que había dejado atrás.
Tengen estaba vivo.
Pero para su familia, estaba muerto.
Y esa fue la verdadera condena detrás de su apodo.
El Muerto Viviente.
Tiempo después apareció un hombre completamente diferente.
Su nombre era Takumi Yamaoka.
Nadie sabía demasiado sobre él.
No tenía un pasado demasiado claro, evitaba hablar sobre su familia y cuando alguien preguntaba de dónde venía, normalmente respondía con alguna historia diferente.
Takumi tampoco parecía interesado en llamar la atención.
Era tranquilo, agradable y, en ocasiones, incluso demasiado relajado para alguien con una historia tan desconocida.
Su nueva vida lo llevó hacia un mundo completamente distinto.
Los coches.
La velocidad.
Las calles.
Fue así como terminó acercándose a Midnight LS, un club formado por corredores y aficionados al mundo automotor.
Al principio, Takumi simplemente era otro tipo interesado en los coches. Observaba, escuchaba y aprendía.
Pero poco a poco comenzó a hacerse un lugar.
No necesitaba contar quién había sido.
No necesitaba demostrar nada.
Por primera vez en muchos años podía ser simplemente Takumi.
Un tipo al que le gustaban los motores, las carreras nocturnas y pasar el tiempo con gente que compartía su misma pasión.
Sin embargo, había algo extraño en él.
Takumi sabía demasiado.
Sabía leer a las personas.
Sabía cuándo alguien estaba mintiendo.
Sabía cómo investigar.
Sabía cómo moverse cuando una situación se complicaba.
Y, sobre todo, tenía una facilidad inquietante para desaparecer cuando las cosas se ponían feas.
Algunos dentro de Midnight LS comenzaron a preguntarse quién era realmente.
Takumi siempre respondía de la misma manera:
—No soy nadie importante.
Con el tiempo comenzó a aparecer un apodo entre quienes conocían su historia superficial:
«El Muerto Viviente».
Nadie sabía exactamente por qué.
Algunos pensaban que era simplemente una referencia a su personalidad.
Otros decían que Takumi tenía la costumbre de aparecer después de situaciones de las que nadie esperaba que saliera con vida.
Pero el verdadero significado era mucho más profundo.
Porque Takumi Yamaoka no era solamente un hombre con un pasado misterioso.
Era un hombre que había muerto una vez.
Tengen Shinoda había quedado enterrado junto con todo lo que representaba.
O eso intentaba creer.
Porque aunque hubiera cambiado de nombre, de apariencia y de vida, algunas cosas no podían desaparecer tan fácilmente.
Los conocimientos seguían ahí.
Los recuerdos también.
Y, sobre todo, su familia seguía existiendo en algún lugar.
Momoka.
Gohan.
Sus hermanos menores.
Personas que probablemente jamás supieron la verdadera razón por la que Tengen desapareció.
Takumi sabía que algún día tendría que enfrentarse a las consecuencias de su decisión.
Porque podía engañar a los clanes.
Podía engañar a sus nuevos amigos.
Incluso podía engañarse a sí mismo.
Pero había algo que nunca podría cambiar:
Tengen Shinoda estaba muerto para el mundo, pero seguía vivo dentro de Takumi Yamaoka.
Y tarde o temprano, alguien podría reconocer aquello que llevaba años intentando ocultar.
No como Takumi Yamaoka.
Sino como el hombre que todos creían muerto.
Tengen Shinoda.
Después de un tiempo formando parte de Midnight LS, Takumi Yamaoka decidió tomar otro camino y abandonar el club de corredores. No fue una salida marcada por conflictos ni por problemas personales, simplemente sintió que había llegado el momento de cerrar aquella etapa y buscar algo diferente.
Su siguiente destino fue una organización conocida como Midnight Tide, una pandilla que terminaría acercándolo nuevamente a un mundo que, en teoría, había dejado atrás.
Allí se reencontró con una vieja amiga: Ruka, también conocida por muchos como Senju.
Aquel encuentro significó más que una simple coincidencia. Takumi volvía a encontrarse con alguien de su pasado, una persona con quien compartía cierta confianza y que ahora se encontraba al frente de un proyecto que atravesaba una etapa de transformación. Una nueva organización Ruka estaba trabajando en una reestructuración de Midnight Tide. Su intención era llevar a la organización hacia un concepto diferente, convirtiéndola en una especie de Yakuza híbrida, combinando la disciplina, jerarquía y tradición de las organizaciones criminales japonesas con la identidad, estructura y estilo de las pandillas de las favelas brasileñas.
Al conocer sus intenciones, Takumi decidió involucrarse y ofrecerle su ayuda.
Gracias a su experiencia dentro de antiguas organizaciones japonesas, sus conocimientos sobre estructuras criminales y su capacidad para organizar e investigar, comenzó a colaborar con Ruka durante este proceso de cambio.
No buscaba necesariamente ocupar un puesto de autoridad ni convertirse nuevamente en una figura importante. Al menos por ahora, su intención era ayudar a su vieja amiga a construir algo sólido, aportar sus conocimientos y acompañarla en esta nueva etapa.
Sin embargo, había algo particular en esta situación.
Takumi estaba volviendo a involucrarse en un ambiente que le resultaba demasiado familiar. Las jerarquías, los códigos de lealtad, las alianzas y los negocios clandestinos eran elementos que conocía perfectamente.
Quizás demasiado bien. El pasado vuelve a acercarse Para Takumi, Midnight Tide representa una nueva oportunidad, aunque también podría convertirse en el comienzo de algo que llevaba años intentando evitar.
Después de haber enterrado la identidad de Tengen Shinoda, vuelve a encontrarse rodeado de personas y situaciones que le recuerdan quién fue realmente.
Por ahora, su prioridad es ayudar a Ruka y contribuir a la transformación de Midnight Tide.
Pero una cosa está clara:
Tengen Shinoda abandonó el pasado, pero el pasado nunca terminó de abandonarlo.
Y quizás, después de tantos años viviendo como un hombre muerto, Takumi Yamaoka esté comenzando a recuperar una parte de sí mismo que creía perdida.