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NOMBRE COMPLETO: Javier Emilio
EDAD: 23 años
LUGAR DE NACIMIENTO: Nueva York
NACIONALIDAD: Americano
SEXO: Hombre
PADRES:
Padre: Logan Emilio, nacido en Nueva York, actualmente tiene 55 años y trabaja como paramédico supervisor del New York EMS. Lleva más de 30 años dedicado a la atención de emergencias prehospitalarias y siempre ha inculcado a Javier valores como la disciplina, la empatía y la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan. Además, siempre ha estado atraído por el mundo off-road, las motos y los rallies, afición que ha compartido con su hijo desde joven. Logan tiene miopía desde su nacimiento, algo que Javier también heredó.
Madre: Lilly Smith, nacida en Nueva York, actualmente tiene 57 años y trabaja como guía turística en la ciudad. Le apasiona el fútbol americano y ha transmitido ese interés a su hijo.
Javier Emilio es un hombre de 1,83 m de altura, con cabello corto marrón heredado de su madre y una barba corta completa. Tiene ojos azul claro y orejas pequeñas, similares a las de su padre.
Tiene una complexión fuerte y grande, pesa 103 kg y presenta un porcentaje de grasa corporal elevado.
Javier es extrovertido, alegre y bromista. Suele ser el centro de su grupo de amigos, tomando la iniciativa para hacer planes. También es fiestero y aficionado a la música electrónica y techno, como su madre.
Como defecto, detesta el agua del mar debido a malas experiencias del pasado. Evita completamente cualquier plan relacionado con la playa.
Sin embargo, cuando una persona necesita ayuda sabe mantener la calma y actuar con responsabilidad. Es una persona muy empática y siempre intenta tranquilizar a quienes atraviesan una situación difícil.
Nació el 30 de septiembre de 2000 a las 04:00 de la madrugada en el New York Presbyterian Hospital. Su madre, Lilly, entró en trabajo de parto de urgencia y fue acompañada por su padre Logan.
El parto fue asistido por un médico y una matrona. Tras un proceso intenso, Javier nació sano. Su padre cortó el cordón umbilical y lo guardó como recuerdo médico. Su madre lo miró y dijo:
—Hola, Javier…
Durante sus primeros días era tranquilo, aunque muy activo para su edad. Aprendió a gatear pronto y mostró gran energía.
Comenzó a caminar a los 16 meses, lo que sorprendió a su pediatra, quien lo describió como un niño muy espabilado.
Le fascinaba la televisión y pasaba horas viendo dibujos. También intentaba trepar a la cama de sus padres sin éxito.
A los 3 años ingresó en la escuela básica del Bronx, donde conoció a Mark Johnson, con quien hizo una gran amistad.
Desde pequeño mostró interés por las carreras y el mundo off-road, viendo eventos con su padre y asistiendo a algunos. Soñaba con tener una moto de montaña.
A los 14 años conoció a Tiffany Brooks, una compañera de clase. Tras semanas de amistad, Javier se enamoró de ella. La invitó a una cita en la noria del Pier de Nueva York, y ella aceptó.
En la salida del lugar, Javier cayó accidentalmente al agua tras romperse una tabla del muelle. Debido a su ropa pesada no pudo nadar y estuvo a punto de ahogarse. Fue rescatado por un equipo de bomberos y paramédicos que acudió rápidamente al lugar. Mientras era atendido dentro de la ambulancia, uno de los sanitarios consiguió tranquilizarlo y hacerle recuperar la calma. Desde entonces desarrolló un fuerte pánico al agua, pero también una enorme admiración por el trabajo de los servicios de emergencias.
Tiempo después comenzó una relación con Tiffany, pero dos años más tarde, cuando Javier tenía 18 años, ella falleció en un grave accidente de tráfico. A pesar de la rápida intervención de los equipos médicos, las lesiones que sufrió eran demasiado graves y no pudieron salvar su vida. El impacto fue devastador para Javier.
Tras su muerte, abandonó sus estudios temporalmente y entró en una etapa depresiva, hasta que su madre lo animó a rehacer su vida.
A los 19 años decidió independizarse y buscar trabajo. Influenciado por su padre y por las experiencias que marcaron su vida, comenzó a interesarse seriamente por la medicina de emergencias y el trabajo de los paramédicos.
Empezó a formarse por su cuenta en primeros auxilios y soporte vital básico, descubriendo que ayudar a las personas era la profesión con la que realmente se sentía identificado.
Se mudó a Los Santos, San Andreas, gracias a un programa de inmigración que le permitió obtener una vivienda económica en Power Street.
Se despidió de su familia y de su amigo Mark antes de viajar.
En Los Santos terminó sus estudios y completó la High School en la Universidad de la ciudad a los 23 años.
Javier vive en su apartamento mientras busca trabajo. Un día encuentra una convocatoria de San Andreas Emergency Services (SAES) y siente que ha llegado el momento de cumplir el sueño que lleva años persiguiendo.
Recuerda cómo los paramédicos salvaron su vida cuando cayó al agua siendo adolescente y cómo lucharon hasta el último momento por intentar salvar a Tiffany. Aquellas experiencias marcaron un antes y un después en su forma de ver la vida y despertaron en él una auténtica vocación por ayudar a los demás.
Está convencido de que trabajar en San Andreas Emergency Services no solo le permitirá crecer como profesional, sino también devolver a la sociedad todo lo que una vez hicieron por él.
Con ilusión, responsabilidad y muchas ganas de aprender, Javier decide presentar su candidatura para formar parte del cuerpo de médicos y paramédicos de SAES, dispuesto a dar lo mejor de sí mismo en cada emergencia.